Medio: El Deber
Fecha de la publicación: domingo 08 de agosto de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Los plazos han vencido. Dentro de una semana comenzarán a
divulgarse los resultados de la investigación que hizo el Grupo
Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) sobre la crisis
política que estalló en 2019.
Se trata del reporte más esperado por actores políticos del
país, pues llegará con un plan de reparación integral de daños que el
Gobierno asume como “vinculante” y hallazgos que generan expectativa entre los
opositores, además de recomendaciones para el Órgano Judicial y la Fiscalía
para esclarecer los sucesos y sancionar a los responsables, especialmente, por
la muerte de 37 personas.
El grupo de expertos, contratado por la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), analizó los sucesos comprendidos
entre septiembre y diciembre de 2019. El período, marcado por la
violencia y la intolerancia política, también fue investigado por
otras entidades internacionales que hallaron responsabilidades en la
última etapa del gobierno del expresidente Evo Morales.
Por ejemplo, el informe que redactó la Oficina de Michelle
Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de
Naciones Unidas sobre la crisis política de 2019, incorpora en los
antecedentes de la crisis al referéndum del 21 de febrero de 2016 (21-F).
“A finales de 2016, a pesar del resultado del
referéndum del 21 de febrero de 2016, el entonces presidente Morales
anunció su decisión de postularse a la Presidencia por un periodo adicional. El
año siguiente, el Tribunal Constitucional emitió una sentencia
permitiéndole presentarse como candidato”, apunta el texto.
Además, la Alta Comisionada de la ONU señala que la
habilitación de Morales “exacerbó la polarización existente y las
demandas por el respeto a los resultados del referéndum por parte de diferentes
sectores”. La entidad internacional, a requerimiento de sus relatores,
solicitó en octubre de 2020 un informe al gobierno de Jeanine Áñez sobre las
responsabilidades del Estado y sus instituciones para atender a las víctimas de
la crisis de 2019. Áñez no respondió al requerimiento y fue el procurador
Wilfredo Chávez quien tomó la posta a fines de abril.
La respuesta responsabilizó de la crisis a la Iglesia y
otros actores de la oposición que, en criterio del gobierno, propiciaron un
“golpe de Estado”.
La organización no gubernamental Human Rights Watch señaló
que “la administración de Morales había generado un entorno hostil para
los defensores de derechos humanos y promovió cambios en el Poder Judicial
que supusieron una grave amenaza al Estado de derecho”.
La entidad cuestionó que en 2019 el 80 % de los jueces y del
90 % de los fiscales eran provisionales, “lo que aumenta el riesgo de que se
tomen decisiones para complacer al gobierno de turno y permanecer en el cargo”.
El documento señala que el gobierno de Áñez tuvo la oportunidad de promover
cambios en la justicia, pero en los 11 meses de transición “se
documentaron casos de cargos infundados, violaciones a la libertad de expresión y
del debido proceso, cercenamiento de la libertad de expresión y uso excesivo y
arbitrario de la detención preventiva”.
Gabriela Ugarte, especialista en gestión constructiva de
conflictos, señaló que el papel de la justicia es clave para poder reparar
de manera integral los daños causados por la crisis de 2019 y lamentó
que el clima de polarización aún siga vigente en el país. ´
“La crisis todavía no se ha resuelto. Estamos al borde del
precipicio y sin una reforma de la justicia nos vamos a ir al barranco. Una
condición para la definición de Estado frágil es que la
institucionalidad, basada en la justicia, no funcione. Hay una
tendencia de judicializar todo. Si tenemos esa forma de gestionar nuestros
conflictos, debemos tomar medidas al respecto”, dijo.
Las acciones legales para esclarecer las muertes y otras
graves afectaciones por la violencia política de 2019 avanzaron con mayor
velocidad contra opositores a Morales y exjefes militares que tuvieron mando en
el último trimestre de 2019.
David Inca, presidente de la Asamblea de Derechos Humanos de
El Alto, señaló que la CIDH optó por llamar a un grupo independiente, como el
GIEI, “porque identificaron que las autoridades del país no eran idóneas, pues
tenían un sesgo, sea a favor del gobierno de transición como de los intereses
del MAS”. Los especialistas recibieron el 4 de agosto los comentarios
del Gobierno sobre el reporte, el cual será presentado el 16 de agosto
en Senkata y luego en el resto del país.



