Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 08 de agosto de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Benito Mussolini dividió a los italianos en tres categorías:
“los italianos ‘indiferentes’ que se quedarán en sus casas esperando; los
‘simpatizantes’, que podrán circular; y por último, los italianos ‘enemigos’, y
estos no circularán”.
Recordé esas palabras del jefe fascista italiano la tarde
del jueves 5 de agosto, cuando un grupo de masistas evitó con violencia la
marcha del Conade en rechazo al cierre del caso “fraude electoral”. Iba a ser
una protesta más hasta que fue bloqueado el ejercicio de dos derechos
universales: la libertad de expresión y de participación.
En el cumpleaños de Bolivia, el vicepresidente David
Choquehuanca dijo frases lindas: “justicia para la vida, sin impunidad, sin
corrupción”; “equilibrar y armonizar lo que está dividido”; “trabajar la unidad
con identidad propia”; “escuchar al otro, a su diferencia es una virtud”. Es
más, pidió a políticos y comunicadores trabajar para reducir la polarización.
David dio la sensación de que está lejos del masismo. Pero
los mensajes no son percibidos tal como los construye el emisor, la
decodificación pasa por filtros mentales del receptor que van desde su
cotidianidad, sus fuentes de información hasta su red social.
Desde esos tres elementos, el Vicepresidente tiene su
credibilidad lastimada porque su inacción desmiente sus palabras. Ya había dado
un bonito mensaje de unidad el mismo día que juró a la Vicepresidencia, pero
luego calló sobre la decisión de su gobierno de inventar un hecho que nunca
sucedió (golpe de estado) para encarcelar a políticos de oposición y militares.
Mentir para quitar la libertad es injusticia y venganza.
David quiso dar a entender que está trabajando en silencio
contra el evismo dominante en su partido al citar una frase de Lao Tse: “El
mejor gobernante es aquel de cuya existencia la gente apenas se entera”. Esta
cita comunica el distanciamiento de David con el jefe de su partido y causante
de la crisis de 2019 con un saldo lamentable de más de 30 muertos.
Sin embargo, el vicepresidente también debía leer a Juan
Linz que alerta sobre el alma autoritaria de los políticos que alientan o
toleran la violencia de sus grupos afines. Una forma de tolerarla es no
condenarla.
Si quiere ser creíble, David debe traducir sus palabras en
acciones. Por ejemplo, éstas: “La democracia es ponernos de acuerdo y si no
somos capaces de lograr acuerdos con consensos, es porque no convencemos o no
tenemos razón, es ahí cuando la patria se pone en grave riesgo, cuando se busca
vencer en lugar de convencer”.
En el mismo acto del 6 de agosto, el Presidente Luis Arce
comunicó que, en teoría, es todo lo contrario del Vicepresidente. Cuando se
presentó como Presidente sólo del 55% que votó por él, dio la sensación de que
desprecia al porcentaje que votó por otros candidatos. Transmitió que quiere
resolver la exclusión con exclusión; y racismo con más racismo. No escuchó a
David que dijo que la injusticia no se puede resolver con injusticia.
El momento que señaló que “en las elecciones del 20 de
octubre de 2019 se escamoteó la voluntad popular al desconocer el triunfo del
MAS-IPSP”, Arce sabía que estaba mintiendo porque el informe de la OEA demostró
el fraude. El Presidente está consciente que Morales quería eternizarse en el
poder, por eso violó la Constitución, se burló del referendo y nombró en el TCP
y en el TSE a sus amigos y amigas. El fraude del 20 de octubre fue un eslabón
más de esa cadena de hechos.
Cuando indicó “vamos encontrando cada vez más elementos
contundentes que demuestran que hubo una ruptura constitucional”, pensé que
estaba hablando de la ruptura que cometió su partido y no del inventado golpe
de estado. Luis debería agradecer a los protagonistas de la rebelión de
Octubre, gracias a ellos es hoy Presidente. Si hubiese triunfado la tiranía,
hubiese seguido siendo sólo ministro.
El Presidente hubiera sido contundente en su mensaje si sólo
comparaba los datos económicos y otros logros de sus nueve meses de gobierno
con los 11 meses del gobierno transitorio constitucional. Los perceptores,
incluso aquellos que no estaban predispuestos, se hubiesen quedado con los
datos que sienten en su vida, y no con el odio disparado como balas verbales.
En suma, el Vicepresidente comunicó que está distanciado de
Evo; el Presidente, que está muy cerca del jefe de su partido; y que está
dispuesto a todo para congraciarse con él.
Un día, un periodista pidió a Mussolini resumir su programa,
éste respondió: “Consiste en romperle los huesos a los demócratas (...), y
cuanto antes mejor”. Esta frase traduce al evismo. Por el respeto que le tengo,
quisiera que Luis se aleje de Evo y se acerque a David; y pido a David
actuar.



