Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 05 de agosto de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Salvando las obvias diferencias, leer un periódico del
Potosí de 1940 es casi como leer uno actual. La situación económica es la
misma. Las demandas se parecen y los métodos para conseguir que sean atendidas
no han variado. El sistema de gobierno tampoco.
Y entonces, en 1940, los potosinos también sentían que
llevaban varios años reclamando por lo mismo. Por eso es que en una asamblea
popular realizada el 30 de diciembre de 1941 resolvieron plantear un nuevo
sistema de gobierno, el federalismo.
El sistema previo a la Colonia
Descritas románticamente como luchas por la libertad, la
mayoría de las sublevaciones que se produjeron en el Perú, que en tiempos
coloniales abarcaba también a Bolivia, fueron en contra del régimen centralista
que había establecido la corona española.
El estudio de los sistemas de gobierno en la historia del
territorio hoy conocido como Bolivia demuestra que, en tiempos de los incas,
existió un tipo de administración que, a la luz de la doctrina política actual,
podría llamarse descentralizado.
Al ser el Tawantinsuyu un territorio demasiado extenso para
su tiempo, el inca no podía controlarlo, ni siquiera mediante las alianzas que
se ratificaban con matrimonios entre él mismo y su familia con las familias
gobernantes de las diferentes parcialidades.
Músicos piden el federalismo a través de
composiciones desde hace varios años.
Por ello, cada territorio tenía sus propios gobernantes y,
si bien es cierto que todos obedecían, y veneraban, al sapa inca, también es
evidente que los demás mandos estaban descentralizados. Cada uno de los cuatro
suyus tenía sus gobernantes, los suyuyocapu, y cada suyu tenía sus propias
divisiones, cada una con su respectivo jefe.
La centralización giraba en torno al tributo, pero este no
se manifestaba en dinero, que no existía, sino en la producción. Un tercio se
entregaba al sol; es decir, a la clase religiosa; el otro al inca y su familia
y el tercio que quedaba era para la comunidad.
Este sistema chocó con el centralismo secante impuesto por
los invasores españoles. La colonia española se basó casi exclusivamente en las
tasas o impuestos a favor de la corona. Todo movimiento económico ameritaba un
pago al rey, en proporciones que variaron según las épocas, y esto chocó con la
visión de los indios, tanto que fue la principal causa de sus sublevaciones a
lo largo de todo el periodo colonial.
Editorial que se refiere a las decisiones asumidas el 30 de
diciembre de 1941.
La autonomía en 1561
Pero los españoles que vivían en la Audiencia de Charcas,
particularmente en el rico Potosí, tampoco estaban contentos.
El centralismo secante de la corona se reproducía, a escala,
en las colonias y cualquier trámite vinculado a la minería debía realizarse en
La Plata, hoy Sucre.
Con excepción de un juez comisionado por el corregidor de La
Plata, la Villa Imperial carecía de autoridades y su dependencia de la vecina
ciudad era extrema. Eso determinó que los vecinos de Potosí iniciaran trámites
en 1561 para conseguir su autonomía.
Lo consiguieron el 21 de noviembre de 1561 mediante la
Capitulación de Potosí, un documento mediante el que el virrey del Perú, Diego
López de Zúñiga y Velasco, le da al entonces asiento minero el rango de villa,
un nombre propio del que carecía hasta entonces -Villa Imperial de Potosí- y,
lo más importante, gobierno propio con dos alcaldes ordinarios que debían ser
elegidos por el cabildo.
Potosí había conseguido autonomía y, por aquel entonces,
siglo XVI, en un sistema monárquico y feudal, no se hablaba ni existía
referencia alguna sobre el federalismo.
Los igualitarios y un cabildo
Todavía está en debate el alcance que tuvo la rebelión de
Andrés Ibáñez, en Santa Cruz, contra el gobierno de Hilarión Daza.
El centralismo secante de la colonia se había reproducido,
más con sus defectos que con sus virtudes, en la República y fomentaba un
desarrollo desigual. Ibáñez propuso, precisamente, la “igualdad en la propiedad”
y, al hacerlo, afectó a los intereses de los terratenientes.
La discusión radica en si esa sublevación perseguía
realmente un Estado federal que, teorizado por Pierre-Joseph Proudhon y otros
mutualistas, ya se discutía en Europa en la segunda mitad del siglo XIX.
¿Habrá llegado el debate a Bolivia? Andrey Schelchkov
refiere que, al influjo de Andrés Ibáñez, Santa Cruz se alzó en armas y llamó a
un cabildo, probablemente el primero en la historia de esa región, que se
realizó el 25 de diciembre de 1876 y proclamó que esa región se constituía en
un Estado federal.
Urbano Franco, Simón Álvarez e Ibáñez constituyeron una
Junta Superior del Estado Federativo Oriental que no llegó más lejos porque el
Estado centralista administrado por Daza descargó toda su furia sobre los
igualitarios.
Capturados, Andrés Ibáñez y sus compañeros fueron fusilados
el 1 de mayo de 1877.
Potosí federal
El 29 de junio de 1940, el respetado ciudadano potosino
Walter Dalence Morales juraba como alcalde de Potosí. Asumía el gobierno de la
ciudad en un momento difícil porque la minería atravesaba una crisis y la
Alcaldía no tenía ingresos.
Durante todo el año 1941, el periódico Alas se queja de
temas que van desde la provisión y el precio del pan y el azúcar a la exigencia
de construir una pista de aterrizaje para aviones. Entre otras demandas se
identifica la captación de agua potable del río San Juan y un empréstito para
que la ciudad asuma con cierta solvencia los festejos por el que se consideraba
cuarto centenario de la fundación de Potosí.
Walter Dalence, que había asumido el cargo de alcalde el 29
de junio de 1940, también asume esas demandas, particularmente la del
empréstito, pero no llega a confrontar al gobierno de Enrique Peñaranda, como
se manejaba hasta ahora. Es más, durante su gestión, que llegó hasta el 19 de
enero de 1942, cuando fue sustituido por Rafael Ramos, no existen referencias
de que Peñaranda haya desatado represión en Potosí y menos que haya enviado
tanques.
El pueblo potosino fue convocado a una reunión o mitin en la
plaza 25 de Mayo pero, debido a la interferencia de unos policías, la gente se
movió a la plaza Alonso de Ibáñez donde se aprobó cinco demandas y cuatro
“sanciones”. La cuarta era una “campaña en favor de una auto-determinación
nacional popular sobre nuevo sistema de gobierno en la nación”.
Alas saludó las decisiones en un editorial titulado
“Horizontes federalistas” que señala que “todo esto, el cansancio de Potosí,
que nunca es escuchado, el menosprecio que se hace de sus derechos y de sus
anhelos y de otros factores más, de honda significación, han planteado aspectos
que tienen un franco tono FEDERALISTA y que sería un concepto unánime del
pueblo, la única solución para Potosí”.
Dalence se pliega a las demandas y, en señal de protesta,
renuncia a su cargo. En su informe, en la inauguración del Año Municipal 1942,
expresa su acuerdo con las demandas del pueblo potosino y, según Alas, “fue
frenéticamente aplaudido por sus brillantes conceptos netamente potosinistas;
lo cual emocionó sobremanera a los concurrentes”.
La consigna del “Potosí federal” nace entonces y se prolonga
por todo el siglo XX. Se la grita en 1956, cuando se realiza una marcha
que termina con la conformación del Comité de Defensa de los Intereses de
Potosí, antecedente del actual Comité Cívico Potosinista, y en 1976, en otra
masiva manifestación que exigía un proyecto de explotación de petróleo en el
sudoeste potosino.
El grito de “Potosí federal” llegó hasta 1984, cuando se
exigió la construcción de la planta de karachipampa, y a 1996, en las
movilizaciones que abortaron la explotación del litio del Salar de Uyuni por
una transnacional estadounidense.
Y, hasta entonces, no había ni aeropuerto ni agua potable
del río San Juan.
Juan José Toro es presidente de la
Sociedad de Investigación Histórica de Potosí
Del incendio a los paros
El 20 de junio de 2008, mineros cooperativistas que exigían
que se les exima de pagar impuestos tomaron físicamente el edificio del
Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) y le prendieron fuego. La consigna que
se escuchaba era “Potosí federal”.
Esos mismos mineros reforzaron, en agosto de 2010, la huelga
general indefinida declarada por el Comité Cívico Potosinista (Comcipo)
exigiendo atención a un pliego de seis puntos. La consigna “Potosí federal”
aparece en varios muros, incluido el de la Prefectura. La protesta dura 19
días.
En julio de 2015, Comcipo protagoniza otra huelga
indefinida, esta vez por un pliego de 26 peticiones entre las que figuraban el
aeropuerto y participación en los beneficios por el litio.
En el marzo de esa protesta, el martes 28 de julio de
2015 se realiza la mayor marcha en la historia de Potosí en la que, según el
cálculo de la Carrera de Estadística de la Universidad Autónoma Tomás Frías,
asistieron alrededor de 185 mil personas.
Eran tantas las personas que asistieron a esa marcha que el
mitin, que debía realizarse en el atrio de la Catedral, se traslada al puente
Tinku donde los manifestantes exigen que se declare la federalización de Potosí
pero el entonces presidente de Comcipo, Jhonny Llally, evade el tema.
Ahora, en medio de otra huelga indefinida, el presidente de
Comcipo, Marco Antonio Pumari, afirma que la federalización de Potosí comenzó a
trabajarse desde entonces.



