Medio: El Día
Fecha de la publicación: jueves 05 de agosto de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Un reconocido analista político boliviano que pasó a mejor
vida, se convirtió en uno de los más encarnizados enemigos de la autonomía que
proponía Santa Cruz, al punto que pasó a ser el vocero de la élite
andinocentrista que veía en la desconcentración del poder una amenaza a sus
propios intereses, alimentados a costa de la sostenibilidad del país.
El experto en cuestión no tenía argumentos, salvo los que
brotaban de la envidia por la pujanza y el progreso de esta región, logrado a
pesar de los frenos que siempre le ha puesto el centralismo. Solía decir que si
Bolivia giraba hacia la autonomía, existía el peligro de que Santa Cruz pueda
crecer demasiado y dejar muy atrás al resto de los departamentos. El comentario
lo repitió en una reunión privada un diplomático norteamericano y alguien le
sugirió que los estadounidenses deberían frenar entonces, a California, a Texas
o a Florida. “Tú deberías explicar eso de la autonomía”, fue la respuesta del
extranjero.
El centralismo siempre ha entendido mal las intenciones de
Santa Cruz y lo más probable es que no quieran hacerlo, por mala fe y porque lo
ven como un acecho hacia el poder y el modelo que heredaron de los españoles y
que mantiene a más de medio país en similares o en peores condiciones que la
colonia. Algunas regiones del occidente se sumaron tarde a la autonomía. Lo
hicieron cuando los invadió el miedo a Evo Morales, quien paradójicamente fue
el único de ellos en entender, pero obviamente para combatirla, destrozarla,
usarla en bien de sus apetitos políticos y terminar bastardeándola.
En la actual coyuntura también existe un país que está
fingiendo que no entiende a Santa Cruz y poco falta para que lo tilden de
separatista, como ha sucedido muchas veces, no sólo durante el régimen del
cocalero. Creen que los cruceños no están viendo el peligro que está frente a
nuestras narices, pero olvidan que desde los llanos nunca perdimos de vista ese
riesgo, siempre luchamos contra él y fuimos los más aguerridos en la lucha que
hizo huir al dictador.
A raíz del movimiento autonómico Santa Cruz fue el
departamento más sacrificado y también el más castigado por la vendetta de los
centralistas, que llegaron a prohibirle a sus líderes levantar cabeza,
proscribir la actividad política en esta región, cuya única función debería ser
la de trabajar para aportar al estado nacional. No podemos condenar al MAS por
haberse comportado así, pues todos los gobiernos han tenido la misma actitud.
Hoy se cuestiona el hecho de que Santa Cruz tenga su propio
liderazgo, que esté enfrentando la reconquista de la democracia con más
convicción y vehemencia que el resto y que busque una salida más consistente
que los demás. El centralismo tendrá que ser muy convincente y más genuino si
quiere que los cruceños se sumen al carro de las consignas. Necesita que la
partidrocracia tradicional y la vieja política hagan un compromiso para cambiar
hacia un modelo de estado que respete la visión de las regiones.
El centralismo tendrá que ser muy convincente y más
genuino si quiere que los cruceños se sumen al carro de las consignas. Necesita
que la partidrocracia tradicional y la vieja política hagan un compromiso para
cambiar hacia un modelo de estado que respete la visión de las regiones.



