Medio: Los Tiempos
Fecha de la publicación: jueves 05 de agosto de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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El gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) lleva adelante
por lo menos cinco estrategias para imponer su teoría del presunto golpe de
Estado y promover procesos contra la expresidenta transitoria Jeanine Áñez. El
partido azul maneja tres fundamentos: el entonces presidente Evo Morales fue
obligado a renunciar por militares, policías y grupos civiles; que no hubo
fraude, y que se transgredieron las normas para que asuma la presidencia del
Senado y posteriormente del Estado.
En lo que va del periodo gubernamental del presidente Luis
Arce, el Ejecutivo teniendo como brazos operativos a la Fiscalía General del
Estado (FGE), el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), la Procuraduría
General del Estado (PGE), el Senado Nacional, entre otros, promueven una serie
de acciones para desvirtuar el fraude electoral denunciado, las irregularidades
dadas a conocer por la Organización de Estados Americanos (OEA).
La última acción es la desarrollada por el Ministerio
Público, que recurrió a una pericia del Grupo de Investigación Deep Tech Lab de
Bisite, de la Fundación de la Universidad de Salamanca de España, para requerir
que el caso fraude electoral sea sobreseído y dejar de lado la auditoría
realizada al proceso electoral por la OEA, a solicitud del Gobierno del MAS en
2019.
El TCP, ante la nueva administración, instrumentaliza un
comunicado que emitió durante la crisis de noviembre, para proceder con la
sucesión constitucional, que menciona ahora que no emitió sentencia o
resolución al respecto, aspecto que es promovido desde hace meses por el
ministro de Justicia, Iván Lima .
En marzo, Lima ya anunciaba: “Nunca existió una sentencia,
una declaración o una resolución; hubo un comunicado y lo que dijo Petronilo
Flores, en su condición de presidente (del TCP), es que el comunicado no era un
acto de reconocimiento a la legalidad y constitucionalidad de la señora Jeanine
Áñez, ese comunicado no tiene firmas, además tiene la objeción de una
magistrada (Georgina) Amusquivar, y no tiene el acuerdo de Sala Plena”.
Constitucionalistas señalan que el TCP muestra su
sometimiento al Gobierno de turno, que quiere borrar con el codo lo que
escribió con la mano.
“Si se emite ese comunicado, esa declaración, como quiera
verse, se emite en una crisis política de acefalía de poder dentro del Estado,
por tanto, no puede ser considerado como un documento genérico, puesto que ese
comunicado posibilitó que la transición constitucional prosiga y se consolide
precisamente aplicando la Constitución”, señaló el constitucionalista Marco
Antonio Baldivieso.
Recordó, además, que el TCP avaló la constitucionalidad del
gobierno de Áñez a través de la Declaración Constitucional Plurinacional
0001/2020, que dio vía libre a la prórroga de mandato consultada por el Órgano
Legislativo.
La Procuraduría envió un informe a la ONU sobre los hechos
acaecidos en 2019, después de las elecciones anuladas por indicios de fraude,
un documento en el que reafirma el supuesto golpe de Estado.
“Bolivia sufrió la ruptura del orden constitucional como consecuencia
de un golpe de Estado perpetrado por dirigentes cívicos, policías, militares,
grupos parapoliciales, quienes, ejerciendo violencia extrema, vulneraron
derechos humanos de la población”, dice el documento.
El presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, denunció a
Áñez por la vulneración de la Constitución y el Reglamento General de esta
instancia legislativa para asumir como presidenta del Legislativo, para
consumar el presunto golpe de Estado.
Crítica situación del Tribunal Constitucional
El partido gobernante pretende borrar todo lo acontecido en
las elecciones del 20 de octubre de 2019 y las acciones posteriores para
imponer su narrativa de “golpe de Estado”.
El constitucionalista y exmagistrado José Antonio Rivera
lamentó que el Tribunal Constitucional se preste a la intención de validar la
teoría de golpe de Estado.
“Falseando la verdad sin inmutarse, haciendo desaparecer
sentencias, poniendo fechas atrasadas a la sentencias, reflejan una tremenda
crisis que vivimos en la justicia constitucional boliviana”, cuestionó. Agregó
que esta situación se presta para la narrativa del MAS.
“Una falsa narrativa de un supuesto golpe de Estado, que
falta a la verdad, que nos ofende a los bolivianos que fuimos testigos
presenciales de todo lo acontecido en noviembre de 2019. No pueden decir que no
tiene valor alguno el comunicado”, sostuvo.
Recordó que la constitucionalidad del gobierno transitorio
de la expresidenta Jeanine Áñez fue refrendado por la Ley 1270 que en su
artículo 1 señala: “La presente Ley tiene por objeto excepcionalmente prorrogar
el período de mandato constitucional de la Presidenta del Estado, Asambleístas
Plurinacional y las Autoridades Electas de las Entidades Territoriales
Autónomas, para restablecer la normalidad constitucional”.
Otros operadores del oficialismo
El Movimiento Al Socialismo (MAS) también apuntala desde
otros frentes la teoría de golpe de Estado: las organizaciones del Pacto de
Unidad; Evo Morales, actual presidente del partido azul, y sus exministros.
Pero esta teoría contrasta esta narrativa: 1) la renuncia de
Morales, del 10 de noviembre de 2019, y 2) las dimisiones de quienes formaban
parte de la cadena de sucesión (Álvaro García Linera, entonces vicepresidente;
Adriana Salvatierra, entonces presidenta del Senado, y Rubén Medinaceli,
entonces primer vicepresidente de la Cámara Alta), sucedidas ese mismo 10 de
noviembre.



