Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 24 de octubre de 2019
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Subjetivo como es, el ser
humano no puede ser objetivo. Por ello, siempre toma partido; es decir, asume y
defiende una posición frente a otras.
Su subjetividad es la
causa de sus preferencias. Le gusta un color, un sabor, un sonido o un olor por
encima de otros. Puede tener coincidencias más o menos comunes con otros, como
sobre la apariencia de personas y objetos, pero, al final, su preferencia será
individual.
El sectarismo se expresa
más claramente en los deportes y, en el caso sudamericano, en el fútbol. El
sudamericano es hincha de un equipo y lo defiende a rajatabla. Puede tener
otras preferencias, pero en otras ligas, y a todas las defenderá más o menos
con la misma pasión.
Es lógico que en la
política se tome partido. Frente a varias opciones, el ser humano elige una, la
acoge y la defiende. Como en el fútbol, puede tener más de uno, dependiendo de
las circunstancias.
Las opciones y el
subjetivismo son inherentes al ser humano, son sus derechos y puede ejercerlos
libremente. La neutralidad también es una posición y, por lo tanto, es un derecho
que puede ejercerse como tal. El problema es que la mayoría de la gente no lo
entiende así y, cuando ve que alguien es neutral, le insta a tomar partido.
Hace años, cuando Nacional
Potosí estaba recién ascendido a la entonces llamada Liga del fútbol, yo, que
soy hincha de Real Potosí, fui al primer clásico potosino luciendo una polera
doble: la mitad era de Nacional y la mitad de Real. Mi intención no era ser
realista ese día, sino simplemente potosino. No me entendieron y me abuchearon
en el estadio. Me gritaron que me defina.
Pero, en el periodismo,
las cosas no son tan sencillas como ponerse una camiseta.
En esencia, el periodista
es un narrador, un sujeto que debe contar los hechos y, al hacerlo, tiene que
acercarse lo más posible a la verdad. Si los hechos están sometidos a
situaciones confrontadas, como casi siempre ocurre, no puede acercarse a
ninguno de los bandos porque, debido a su natural subjetividad, su visión se
parecería a la del bando al que se aproximó y eso sería injusto para el otro. Por
ello, debe mantenerse en el medio y a eso se llama neutralidad.
Pero, como en todo, la
gente quiere que el periodista tome partido y, lógicamente, cada bando querrá
que esté de su lado para que refleje esa visión y no la del otro. Eso está
pasando actualmente en Bolivia.
El oficialismo quiere que
el periodista sea oficialista y la oposición quiere que sea opositor. Los que
no somos ni lo uno ni lo otro, recibimos ataques de ambos bandos.
Los políticos quieren que tomemos partido, pero el periodista que lo hace deja
de ser periodista y se convierte en activista. Por favor… déjenme ser
periodista.



