Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 21 de octubre de 2019
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones nacionales
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Parafraseando a Felipe Quispe con el discurso de las dos
Bolivias, lo que vimos el día de la elección no fue la diferencia de
comportamiento campo/ciudad, sino la diferencia entre las redes sociales y la
calle.
Eso justamente pasó el día de la siguiente elección, en el mundo
de las redes sociales salieron un cúmulo de informaciones que van desde las
falsas hasta las polémicas, no digo verdaderas porque con la velocidad que
caracteriza a las redes lo que se vio que ocurrió fue la búsqueda de notoriedad
y no el reconocimiento.
Por otra parte, en esa misma Bolivia, que circula en redes
estamos hablando de que el ruido se vio reflejado en una suerte de difuminación
de convicciones personales, en este campo no permite ejercer la práctica
democrática del debate, sino todo lo contrario.
La otra Bolivia estuvo en las calles, esa parte del país
reflejó un comportamiento de buena rutina democrática; el acto electoral
transcurrió con una madurez tal que lo que debemos hacer es comenzar a repensar
las restricciones que tenemos para los electores, por ejemplo el tema del libre
tránsito en especial; la experiencia en otros países vecinos nos muestra
que excepto la prohibición de bebidas alcohólicas, el resto ya no está
presente.
Pero por supuesto que no debemos olvidar el rol que jugó el
Tribunal Supremo Electoral, gran parte de la incertidumbre que tenemos se la
debemos a ellos.
Todos los procesos electorales contienen grados de
incertidumbre, pero en este, en especial, tuvo mayores niveles, porque frente a
las dudas que emergieron , primero que tardaron en responder y,
segundo, que la respuesta nunca fue concluyente y clara; eso abrió nuevos
escenarios de controversias que hicieron leña perfecta para el fuego del
discurso del supuesto fraude electoral.



