Medio: La Razón
Fecha de la publicación: viernes 30 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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El informe de la Universidad de Salamanca
sobre los resultados de las elecciones de 2019 consignó el que emitió entonces
la OEA. Incluso encontró más anomalías, que, sin embargo, no tuvieron como
consecuencia la manipulación de datos.
Dichas conclusiones fueron ratificadas vía
Zoom a La Razón por el director del Grupo de Investigación Deep Tech Lab de
BISITE, de la Fundación General de la Universidad de Salamanca (España), Juan
Manuel Corchado.
Doctor en Ciencias de la Computación por la
Universidad de Salamanca y doctor en Inteligencia Artificial por la University
of the West of Scotland, Corchado explicó ayer los hallazgos de la pericia que
la Fiscalía General de Bolivia encargó a dicho equipo.
“Nosotros nos hemos centrado solo y exclusivamente
en ver qué pasó con los datos; se hicieron datos íntegros y consistentes. Te
puedo garantizar que después del estudio que nos ha llevado muchísimo tiempo y
un esfuerzo ingente de búsqueda del delito, hemos identificado muchas cosas que
se hacían mal, pero en sí todos esos errores no podemos decir que hayan
implicado una manipulación de datos”, insistió.
En los últimos días, el informe sobre los
resultados electorales de 2019 encargado a la Universidad de Salamanca ha
generado controversia política en el país y decisiones como el sobreseimiento
de seis vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y otros seis funcionarios
dispuesto por el Ministerio Público, que a su vez derivó en el cierre del caso
Fraude electoral, sobre las presuntas irregularidades “dolosas” halladas por la
misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) en las
elecciones del 20 de octubre de 2019.
En esos comicios hubo “deficiencias e
incidentes que no suponían riesgos para la integridad del proceso electoral, ni
para los resultados del cómputo oficial y no se advierte manipulación de los
votos”, concluyó el informe conocido el martes en el país.
Dichas pericias fueron apoyadas también por
Manuel López Pérez y Pablo Plaza, analistas de ciberseguridad en el grupo
BISITE e investigadores de la Universidad de Salamanca.
Corchado afirmó que el estudio consignó los
informes de la OEA; de Neotec, la gestora del sistema de Transmisión de
Resultados Electorales Preliminares (TREP), y de Ethical Hacking, la empresa
auditora, provisto en un tera (archivo de 1.000 gigas).
“Cuando nos hicimos cargo de la pericia, lo
primero que hicimos fue estudiar en detalle el informe, un informe muy amplio y
extenso con el que compartimos muchos puntos. Nos sirvió para que desde un principio
constatáramos, no solamente con el informe de la OEA sino de Ethical Hackhing,
que había habido muchas irregularidades”, dijo Corchado.
Afirmó que, a diferencia de la OEA, su estudio
no consideró las observaciones a las actas en seis departamentos ni a la cadena
de custodia. “Hemos hecho un estudio exhaustivo de toda la información
almacenada en los servidores”, aclaró Corchado.
Consultado sobre si pudo hacer un trabajo in
situ, respondió: “No sé si lo de la OEA fue in situ; lo que puedo decir
es que el trabajo ha sido sobre los datos que nos proporcionó la Fiscalía,
sobre los datos que quedaron después de todo el proceso electoral”.
El especialista reconoció que lo que estuvo
claro en el estudio de la OEA es que en algunos ámbitos encontró que “hubo una
imprudencia al permitir el uso, por ejemplo, de un servidor como el B01, que no
estaba inicialmente identificado en la infraestructura (conexión)”. “Nosotros
también decimos efectivamente —igual lo dice Ethical Hacking— que ese servidor
no tiene que estar ahí”.
Dijo que el análisis de su equipo fue “más
allá”. Y “hemos trabajado en las consecuencias de la introducción de ese
servidor, y una vez analizada la respuesta que nos da Neotec, sobre por qué se
paró el TREP y cómo se solucionó incorporando el B020 en los sistemas de
cómputo oficial para solventar el trabajo del B01, nosotros vimos que no hubo
manipulación de los datos”, señaló Corchado.
El analista contó que el estudio encontró
especialmente problemas en el acceso a los datos del TREP, que es un sistema de
conteo rápido de votos no definitivo ni oficial, y del cómputo oficial. “Hemos
identificado hasta 14 incidentes, 11 de ellos calificados como graves”,
precisó.
Corchado dijo que no se sabe quién accedió a
los datos. “No sé sin han entrado en el sistema con el permiso de un
superadministrador; éste puede borrar todo”.
“¿Qué hicimos? Hemos identificado que alguien
ha entrado al sistema y no sabemos quién. Hemos visto qué ha pasado en ese
momento en el sistema, y hemos visto que no ha pasado nada. Por eso decimos:
alguien entró posiblemente por algún motivo relacionado con la gestión del
sistema, pero, realmente, no hizo nada: no cambió actas, no borró actas, no transformó
actas, no hizo copias indebidas, no eliminó partes de actas ni manipuló la base
de datos”, contó.
La noche del domingo 20 de octubre de 2019, un
parón del TREP, a las 19.40 y al 83,7%, generó susceptibilidades, alertado
inicialmente por la misión de observadores de la OEA. El incidente desembocó
luego en la denuncia del entonces candidato presidencial por Comunidad
Ciudadana (CC), Carlos Mesa, que al día siguiente llamó a vigilias frente a los
tribunales electorales.
El entonces presidente del Comité pro Santa
Cruz, Luis Fernando Camacho, lideró protestas que luego coincidieron con un
motín policial, la “sugerencia” de dimisión presidencial de las Fuerzas
Armadas, la renuncia del presidente Evo Morales, el 10 de noviembre, y la
proclamación de la senadora Jeanine Áñez, el 12.
El contrato fue firmado por el director de la fundación de la
universidad
El investigador Juan Manuel Corchado develó en
la entrevista con La Razón que el contrato para la pericia de los resultados de
elecciones en Bolivia de 2019 fue firmado por la Fiscalía General del Estado y
el mismo director de la Fundación General de la Universidad de Salamanca, Óscar
González Benito.
“La Fiscalía lanzó una licitación
internacional. A nosotros nos llegan informes sobre licitaciones internacionales
sobre posibles proyectos a los que nos podemos enfrentar a diario, de numerosas
agencias, y cuando lo vi, me interesé por presentarnos”, dijo el especialista,
que confirmó que la Fiscalía de Bolivia pagó por esos servicios Bs 216.193,05,
unos 26.000 euros.
“Como soy funcionario de la Universidad de
Salamanca, yo tengo siempre la obligación de gestionar contratos a través de la
Universidad de Salamanca y, obviamente, éste tiene que aprobarlos”, comento
Corchado.
En Bolivia, conocido el informe el martes,
hubo repercusiones contrarias al documento e incluso a la seriedad de la
institución que la propició. Corchado reivindicó la capacidad de su equipo y el
resultado de sus pericias. “Habrá equipos igual de buenos, pero no equipos más
solventes que dan la experiencia que se necesita para llevar a cabo una pericia
de este tipo como el que ofrece la Universidad Salamanca, en este caso al
servicio de la Fiscalía de Bolivia y el pueblo de Bolivia”, dijo.
Consultado sobre sus consideraciones respecto
del informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) que generó una
crisis política y obligó la anulación de las elecciones generales de 2019 en
Bolivia, respondió: “Sinceramente, no puedo mezclar en este proceso mis
consideraciones y mis acciones; me tengo que limitar a hacer un trabajo
técnico”.
Sin embargo, reivindicó el trabajo de su
equipo. “Nuestro trabajo lo hemos hecho siempre desde la honestidad, la
imparcialidad, la independencia, y pensando en las dificultades que está
pasando Bolivia. Solo la verdad puede ayudar”, dijo.
Agradeció la oportunidad de informar la
posición de su equipo y se disculpó de otro medio de información de Bolivia que
lo contactó el martes. “Disculpas a la redactora del diario Urgente de Bolivia,
ya que me llamó a altas hora de la noche”, justificó.



