Medio: El Deber
Fecha de la publicación: miércoles 28 de julio de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Se limitó a leer las conclusiones y no respondió
preguntas. El Fiscal General del Estado, Juan Lanchipa, pasó de abrir el
caso fraude electoral a cerrarlo. Su apuesta siempre fue la pericia
internacional, que ayer arrojó sus resultados.
“Se ha instruido a la Fiscalía Departamental de La
Paz, a primeras horas de la mañana, el inicio inmediato de todas las acciones
legales correspondientes para el procesamiento y juzgamiento de los
vocales miembros del Tribunal Supremo Electoral y demás autores y
partícipes de estos presuntos hechos irregulares”, comunicaba el Ministerio
Público el 10 de noviembre de 2019 sobre la fallida celebración de las
elecciones generales de ese año.
Un año y ocho meses después, la misma Fiscalía “emitió el
requerimiento conclusivo de sobreseimiento del caso fraude, al determinar
que el hecho investigado no constituye delito”, al conocerse los resultados del
estudio que la misma instancia encargó a la Universidad de Salamanca, España.
Lanchipa siempre se mostró escéptico ante los resultados
de la auditoría de la Organización de Estados Americanos sobre el proceso
electoral. “Tenemos como base un informe de la OEA en el que se establecen
indicios de una alteración informática, debemos tener como Ministerio Público
una posición técnica para contrastar si es evidente lo que manifiesta ese
informe, y tenemos la posición de varios expertos nacionales e
internacionales que son de manera contrapuesta”, decía el cuestionado fiscal en
octubre de 2020.
Por esas mismas fechas, la Policía boliviana presentaba
los resultados de una investigación, en la que se estableció que una estructura
compuesta por personal de los ministerios de la Presidencia, de Justicia y la
Asamblea Legislativa, vinculada al MAS, junto con un equipo de expertos
mexicanos y funcionarios del Tribunal Supremo Electoral (TSE) operaron el
fraude electoral del 20 de octubre de 2019, a través de la adulteración de
las actas electorales, ruptura de la cadena de custodia, intervención
informática e intromisión del Ejecutivo en decisiones de otro órgano de
poder.
Sin embargo, nuevamente Lanchipa puso en duda esos
criterios y ratificaba la necesidad de un estudio internacional sobre los
hechos. “El Ministerio Público por cuenta propia ha logrado tomar contacto con
una empresa y, con los pocos recursos que tenemos, vamos a lograr cubrir
los gastos que demande la pericia informática internacional”, anunció.
En marzo de esta gestión, la Fiscalía General comunicaba
que las autoridades electorales de los nueve departamentos quedaban libres
de culpa y volvía a señalar que la vigencia del caso dependía del peritaje
internacional.
“Se han dictado resoluciones de sobreseimiento en los
casos abiertos en los nueve tribunales departamentales electorales. En el proceso
de investigación (de las irregularidades en el acto electoral) está
pendiente una pericia informática para cerrarlo”, señalaba Lanchipa en ese
entonces.
Ahora, en medio de duros cuestionamientos, el Fiscal
instruyó el cierre de la causa, alegando que se evidenciaron deficiencias
e incidencias, pero no alteraciones que puedan implicar ilícitos.
El informe en el que sustenta su decisión fue realizado
por el ‘Grupo de Investigación Deep Tech Lab de BISITE’ de la Fundación General
de la Universidad de Salamanca (España), en base a información proporcionada
por la Fiscalía, mientras que la auditoría de la OEA fue hecha por 36
especialistas y auditores de 18 nacionalidades, entre abogados electorales,
estadísticos, peritos informáticos, especialistas en documentos, en caligrafía,
en cadena de custodia y organización electoral.



