Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 29 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La consultora
contratada por la Fiscalía para la pericia informática sobre las frustradas
elecciones de 2019, analizó solo uno de los cuatro componentes que abordó “la
auditoría integral” de la Organización de Estados Americanos (OEA) y
que el gobierno de Evo Morales prometió respetar. Siendo canciller, Diego Pary,
destacó en ese momento la calidad de los 30 especialistas que llegaron al país,
entre ellos expertos en grafología para detectar autenticidad de firmas de los
jurados en las actas electorales.
El Ministerio
Público, que solicitará el sobreseimiento de los acusados en el caso fraude,
optó por desconocer los resultados de esa pericia. “Sinceramente, no
conozco la hoja de vida de quienes realizaron el pronunciamiento por
parte de la OEA, pero sí conozco la solvencia del equipo consultor que hizo
esta pericia encargada”, dijo el secretario general de la Fiscalía, Edwin
Quispe.
Se refirió así al
documento que presentó el grupo de investigadores de Deep Tech Lab de Bisite de
la Fundación General de la Universidad de Salamanca. La entidad cobró
algo más de $us 31.000 por este trabajo, reveló el funcionario del
Ministerio Público. Este informe está firmado por tres personas: Juan Manuel
Corchado, un doctor en inteligencia artificial y ciencias de la informática y
dos estudiantes.
El documento de 212
páginas refleja que la metodología empleada por los consultores fue el
“análisis forense” de la evidencia informática que colectó la Fiscalía. En la
página 10, referida al ámbito de alcance, precisa que “todos los
análisis han sido llevados a cabo con las evidencias cursantes en el cuaderno
de investigación y que fueron proporcionados por el Ministerio Público
de Bolivia”, sin tener contacto con los servidores del Tribunal Supremo
Electoral (TSE).
Para el ingeniero
informático Edgar Villegas no hay evidencia de un trabajo de campo. “Uno
puede inferir que no ha sido in situ, porque si hubiese sido así, eso
estaría especificado en el informe”, señaló a EL DEBER.
Tras haber leído el
reporte de los consultores de la Universidad de Salamanca, Villegas
identificó tres falencias en esa pericia. La primera, “la extemporaneidad”
del informe. “¿Qué nos garantiza que la infraestructura informática y la data
se han mantenido intactas desde 2019?”, dijo.
En segundo término,
el profesional indicó que “se ha realizado este estudio bajo
las condiciones y metodología de la Fiscalía”.
Una tercera
observación, señalada por Villegas, tiene que ver con la ausencia de
información de las actas físicas que se adulteraron. Además, indicó que “la
OEA halló 1.575 actas que se introdujeron del TREP (Transmisión Rápida
de Resultados Electorales Preliminares) al cómputo oficial”.
“Esto desbarata totalmente
el argumento de que el TREP y cómputo oficial, eran sistemas independientes”,
remarcó.
La OEA puso en duda
los resultados del último 5% del cómputo, equivalente a 290.402 actas. Mostró
un inusual ingreso masivo de actas provenientes de un servidor no autorizado
por el TSE. Estos accesos ilícitos están incluidos en el informe de la
Universidad de Salamanca, incluso se menciona que alguno de ellos representó
“un riesgo crítico”. Aun así, este reporte afirma que fue “altamente
improbable” la manipulación de los datos porque para hacerlo, apunta el
reporte, tendría que haber “una coordinación”.
Los especialistas de
la OEA estudiaron 333 actas cuestionadas y detectaron graves irregularidades
como la falsificación de firmas y la alteración de esos documentos en
favor del MAS. La consultora contratada por la Fiscalía no analizó la
falsificación de firmas ni la cadena de custodia del material electoral, puesto
que en varias ciudades, pero especialmente en Tarija y Potosí, las ánforas de
votación terminaron incendiadas o echadas en la basura.
Pary, que estuvo
como embajador ante el organismo interamericano por más de nueve años, precisó
en 2019 que el acuerdo con la OEA tenía que ver con cuatro ejes del proceso
electoral de manera que sea integral. Así, los peritos realizaron una
evaluación de la autenticidad de las actas electoras, la fiabilidad
del proceso informático, la estadística con proyecciones de votos y la
custodia.
Tras descartar ese
informe de la OEA, la Fiscalía buscó sin éxito la cooperación estatal de
entidades homólogas en otros países para hacer la pericia informática que usó
para descartar la “manipulación dolosa” de datos que había detectado
la OEA en 2019, admitió ayer el secretario de esa entidad.
El politólogo
Marcelo Arequipa considera que “no se puede cerrar un caso político con una
acción legal”. El MAS tuvo que cerrarlo con la elección de 2020,
apuntó.



