Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 29 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La auditoría a los comicios fallidos de octubre de 2019, que fue realizada por la Organización de Estados Americanos (OEA), tuvo un alcance mayor en comparación con el estudio pericial encargado por la Fiscalía al Grupo de Investigación Deep Tech Lab de Bisite de la Fundación General de la Universidad de Salamanca. La primera no costó recursos económicos al Estado. Por el segundo, en cambio, se pagó más de 200 mil bolivianos.
Según el informe final de la auditoría, hecho público el 4 de diciembre de
2019, se definió el alcance en torno a cuatro componentes: 1)
Infraestructura y funcionamiento de los sistemas informáticos utilizados
para la transmisión de resultados preliminares y el cómputo oficial, 2)
Autenticidad y confiabilidad de las actas de escrutinio, así como de los datos
ingresados al sistema de transmisión de resultados electorales y al sistema de
cómputo oficial, 3) Plan de custodia integral de todo el material electoral
(actas, papeletas y registro de electores), y 4) Flujo de la carga de datos de
los resultados electorales preliminares y del cómputo oficial.
En el informe final
de la auditoría se señala, entre otros detalles, que se revisó una
muestra de 4.692 actas, y que del análisis se identificó 226 actas en las que
dos o más actas de un mismo centro de votación fueron llenadas por una misma
persona; y además que se constató la quema de un número “incierto” de actas y
más de 13.100 listas índice de electores.
En cambio, en el
informe pericial no se hace referencia a elementos como la
revisión de una muestra de actas o la constatación de la quema de listas
índice. Y es que en el reporte del estudio pericial se señala que ese
trabajo fue encomendado por el Ministerio Público, en el marco del
proceso penal, en el cual “se evalúa la integridad de los sistemas informáticos
y de la información generada durante las elecciones generales”.
En ese contexto,
en el documento se agrega que “el alcance de la pericia está ligado
a determinar si se produjeron incidencias, cómo se produjeron y cuáles fueron
sus consecuencias”.
Respecto al
financiamiento de la auditoría, en contacto con Página Siete, Jaime Aparicio,
exembajador de Bolivia ante la OEA, manifestó que la auditoría fue financiada
por la OEA. En cambio, la pericia tuvo un costo de más de 216 mil bolivianos,
según el secretario general del Ministerio Público, Edwin Quispe.
“Hemos realizado el
pago a través del Banco Central de Bolivia. Dentro de los proponentes se ha
calificado a este equipo de investigadores dependiente de la Fundación
General de la Universidad de Salamanca, con sede en España. El precio cancelado
es de 216 mil bolivianos y fracción, que más o menos, convertido a dólares, son
aproximadamente 30.000 dólares que se han pagado. Este monto es mucho menor con
relación a la envergadura que involucra su resultado”, indicó
Quispe.
La auditoría de la
OEA contó con un equipo conformado por 36 especialistas y auditores
internacionales de 18 nacionalidades, entre los que figuraban abogados
electorales, estadísticos, peritos informáticos, especialistas en documentos,
en caligrafía, en cadena de custodia y en organización electoral.
En el caso de la
pericia, ésta fue realizada por Juan Manuel Corchado, catedrático
CCIA y jefe de proyecto; y Manuel López y Pablo Plaza, que figuran en el
documento como auditores.
Invitación y el carácter vinculante
- Auditoría El 22 de octubre de 2019,
el entonces canciller Diego Pary envió una misiva a Luis Almagro,
secretario general de la Organización de Estados Americanos, en la que
hizo extensiva la invitación “para que se realice una auditoría al
cómputo oficial de votos del proceso electoral en curso, para verificar la
transparencia y legitimidad del mismo”.
- Acuerdo El 30 de octubre de
2019, Pary y Almagro suscribieron el convenio, que en el punto seis
señala que “el resultado del informe de auditoría será
vinculante para las dos partes”.
- Arribo El equipo de expertos y
auditores arribó a Bolivia el 31 de octubre de 2019.



