Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: jueves 29 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Siete informes de
instituciones extranjeras contradicen a la Organización de Estados Americanos
(OEA) y confirman que no existió fraude electoral en los comicios de 2019,
cuando Evo Morales ganó el proceso en primera vuelta.
Pese a las
publicaciones del informe preliminar de la OEA, que hasta ahora no fue
presentado en detalle, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica
(Celag), el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Fundación Carolina, el
Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR), el Washington Post, el
New York Times y ahora la Universidad de Salamanca presentaron investigaciones
que demuestran que no hubo manipulaciones en los resultados de esas elecciones.
Los resultados
finales emitidos por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) dados a conocer el
viernes 25 de octubre de 2019, declararon como ganador a Morales en primera
vuelta con 47,08% de los votos, frente a 36,51% obtenidos por Carlos Mesa.
Sin embargo, con
base en presuntas “irregularidades”, la OEA pidió una nueva votación, y el
discurso de fraude electoral fue la bandera de los sectores opositores que
alentaron las movilizaciones y protestas durante 21 días.
Debido a estos
hechos, Morales renunció a la presidencia el 10 de noviembre de 2019 y dos días
después la senadora Jeanine Añez se autoproclamó presidenta. El golpe de
Estado, bajo el discurso de defender la democracia ante un “evidente” fraude
electoral, aunque sin pruebas hasta ahora, se había consumado.
10 de noviembre de 2019, Evo Morales presentó su renuncia a la
presidencia luego de 21 días de sedición, en los que se aseguró que hubo un
fraude, hecho que hasta ahora no ha sido demostrado.
LOS INFORMES DEL CELAG
El Centro
Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) publicó en noviembre de 2019
los resultados de su análisis y cuestionó el informe preliminar de la OEA.
“La OEA nuevamente
emite un informe con claro sesgo intencional. El documento a todas luces
pretende certificar su propia versión preliminar y, con ésta, la base
argumental del fraude. No obstante, la lectura de este informe, como la de su
versión preliminar, arrojan sencillas conclusiones sobre la intención de
manipular”, indica.
Añade que “Los
hallazgos del análisis nos permiten afirmar que el informe preliminar de la OEA
no aporta prueba alguna que pudiera resultar definitiva para demostrar el
supuesto fraude al que aludió el secretario general Luis Almagro”.
Según el Celag, la
OEA dirigió sus análisis y conclusiones a fundamentar un supuesto fraude en las
elecciones y omitió información jurídica, normativa y técnica-analítica.
EL MIT
El informe del
Massachusetts Institute of Technology (MIT) dice: “No hay ninguna evidencia
estadística de fraude que podamos encontrar. Las tendencias en el conteo
preliminar, la falta de un gran salto en el apoyo a Morales después del alto de
la TREP y el tamaño parecen legítimos. Con todo, el análisis estadístico y las
conclusiones de la OEA parecerían profundamente defectuosos”, concluyeron dos
investigadores y agregaron que Morales había ganado con “alta probabilidad” y
sin fraude.
Los investigadores
estudiaron la tendencia del escrutinio antes y después de que se interrumpiera
el conteo rápido al 84% (20 de noviembre) y aseguraron que “el análisis
estadístico y las conclusiones de la OEA parecen profundamente defectuosos”.
EL CEPR
El Centro de
Investigación en Economía y Política (CEPR) desvirtuó las irregularidades
presentadas por la OEA como evidencia de una supuesta alteración dolosa del
resultado de las elecciones y concluyó que el informe del organismo
internacional se basó en análisis estadísticos y muestrales defectuosos y con
supuestos incorrectos.
Según el estudio, la
OEA tergiversó las irregularidades como el llenado de una misma persona de los
nombres y apellidos en dos o más actas rurales como si constituyeran
falsificaciones, omitió mencionar que las actas con irregularidades
irrelevantes tenían una votación estadísticamente equivalente al de las actas
contiguas sin irregularidades y, por ende, omitió indicar su irrelevancia en
los resultados de la elección presidencial.
FUNDACIÓN CAROLINA
Las conclusiones de
la Fundación Carolina refieren que la credibilidad de la actuación de la OEA en
las elecciones de 2019 se vio “comprometida” por la combinación de “varios
factores”.
El 3 de abril de
2020 se publicó el trabajo ‘La OEA en la elección presidencial de Bolivia:
problemas de credibilidad’, y señala que dicha credibilidad se vio empañada
porque existen críticas a la metodología estadística utilizada para cuestionar
los resultados de la primera vuelta electoral y, por otro lado, porque la
conducta del secretario general Luis Almagro introdujo importantes dudas
respecto a su imparcialidad e independencia en el proceso.
“Ante la falta de
confianza en la autoridad nacional electoral, la OEA se convirtió en la
práctica en el verdadero árbitro de la disputa y tenía en sus manos la
prerrogativa de legitimar o deslegitimar la elección ante la sociedad boliviana
y la comunidad internacional. Habría sido lógico esperar que actuara con
prudencia, máxima certeza y dando pasos de plomo. Lo que se vio, en cambio, fue
mucha prisa por constatar que la elección era fallida. La posición básica fue
cuestionar la integridad del proceso electoral con base en una serie de
consideraciones que no hay que desestimar y el elemento total de su crítica fue
que hubo manipulación de los resultados electorales de la primera vuelta el
mismo día de la elección. Esa conclusión se basó en inferencias estadísticas
tomadas como concluyentes desde el día uno y nunca se revisó”, dice una
conclusión.
THE NEW YORK TIMES
En julio de 2020,
The New York Times publicó que las denuncias de fraude de la OEA “estuvieron
basadas en datos incorrectos y técnicas estadísticas inapropiadas.”
El artículo se
concentró en un estudio de Nicolás Idrobo, Dorothy Kronick y Francisco Rodríguez,
y utilizó datos electorales que no habían estado disponibles fuera de la OEA.
“Para quienes
observaron de cerca las elecciones de 2019, nunca hubo duda alguna de que las
acusaciones de fraude por parte de la OEA eran falsas,” dijo Jake Johnston,
investigador asociado del CEPR.
“En este caso, no
hay ni un salto ni un surgimiento en la tendencia a favor de votos a favor del
MAS en el último 5% de los votos contabilizados,” concluyen los autores.
Afirmaron que “la
votación a favor de Morales aumentaba conforme pasaba el tiempo durante toda la
madrugada (21 de noviembre)”.
THE WASHINGTON POST
La publicación del
medio norteamericano hizo referencia a declaraciones de especialistas en
integridad electoral, quienes encontraron que la evidencia estadística no respaldaba
el reclamo de fraude.
“Si el hallazgo de
la OEA fuera correcto, esperaríamos ver un aumento en el margen de voto de
Morales poco después de que se detuviera el conteo preliminar de votos, y el
margen electoral resultante sobre su competidor más cercano sería demasiado
grande para ser explicado por su desempeño antes de que se detuviera el conteo
preliminar. Podríamos esperar ver otras anomalías, como cambios repentinos en
los votos para Morales de los distritos que antes estaban menos inclinados a votar
por él”, explicaron.
El estudio se
percató de una correlación de 0.946 entre el margen de Morales en los
resultados antes y después del corte en los recintos, lo que no afectó el
resultado final.
“Hay poca diferencia
observable entre los distritos en los resultados antes y después de la
interrupción del conteo, lo que sugiere que no hubo irregularidades
significativas”, remarca.

PERICIA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA DESCARTA UNA
MANIPULACIÓN EN EL CÓMPUTO DEL SISTEMA TREP EN 2019
La pericia elaborada
por un equipo de expertos a los servidores del sistema de Transmisión de
Resultados Electorales Preliminares (TREP) y a los del cómputo oficial del
Órgano Electoral Plurinacional (OEP) demuestra que son independientes y que
cada uno tiene su propio sistema de flujo de información, por lo que no es
posible una manipulación de datos que pruebe una actuación dolosa que incida en
los resultados del proceso electoral del 20 de octubre de 2019.
En el marco del
proceso penal Fraude Electoral interpuesto por el régimen de facto de Jeanine
Añez en 2020, la Fiscalía General del Estado, después de una evaluación a la
capacidad técnica, científica e idoneidad, el 15 de abril de 2021 contrató los
servicios del Grupo de Investigación Deep Tech Lab de BISITE, en representación
de la Fundación General de la Universidad de Salamanca, España, para la pericia
requerida.
El resultado da
cuenta de que tanto el sistema del TREP y del cómputo oficial del OEP, de
manera independiente, se alimentaban de información recabada en diferentes
momentos y de distintas fuentes de información; el primero de fotografías de
las actas electorales, y el segundo del cómputo oficial del escaneo de actas en
las salas plenas de los nueve tribunales electorales departamentales.
El trabajo de tres
meses de duración concluye con la emisión de un informe de análisis de
integridad electoral de más de 230 páginas en las que se identifican
negligencias en el uso de servidores no previstos, pero que el flujo de datos y
las comunicaciones del resto de servidores del sistema de Transmisión de
Resultados Electorales Preliminares se ajustó a lo previsto y cumplió su
cometido.
La pericia señala
que “la utilización de los servidores BO1 y BO20 (no previstos) fue una
negligencia; sin embargo, el flujo de datos y las comunicaciones del resto de
servidores TREP se ajustaron a lo previsto y cumplieron su cometido y no
pudieron suponer un riesgo para los resultados del cómputo oficial, ya que
éstos habrían sido detectados en el análisis de inconsistencia de las bases de
datos BO2 y OEP2. Tal y como se determina en el análisis de inconsistencias, no
se ha detectado la manipulación de las bases de datos que contienen los
resultados de las elecciones”.
“Se planificó el uso
del servidor BO3 para la visualización de los resultados, en el marco temporal
del proceso electoral. Sin embargo, se detectó que sólo se utilizó el servidor
BO3 para esta labor hasta, aproximadamente, las 18.30 del día 20 de octubre de
2019. A partir de entonces fue el servidor BO2 el encargado de dicha tarea,
hecho que los administradores del sistema justifican por un aumento de la
latencia (deficiente conectividad entre ambos servidores, que puede ser debido
al incremento del flujo de información en el rango de horas pico del desarrollo
del cómputo) que impidió obtener los resultados en BO31 y por tanto se utiliza
directamente BO2”.
El equipo pericial
determina que la modificación del comportamiento del sistema TREP, desviando el
servidor perimetral BO31 al servidor BO2, de donde finalmente se obtienen los
resultados, se considera una incidencia; sin embargo, el servidor BO3 obtiene
los resultados del servidor BO2 a través del servidor BO2S, por lo que los
datos, de acuerdo al trabajo pericial, fueron los mismos sobre la base de esta
conclusión.
“El equipo pericial
no considera que estos hechos puedan afectar a la integridad de los datos; sin
embargo, sí constituyeron incidentes vinculados a errores en los protocolos de
pruebas y planificación del TREP a cargo de la empresa NEOTEC”, da cuenta el
informe presentado por la Fiscalía General del Estado.



