Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 29 de julio de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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La “Pericia en el
Área de Seguridad Informática y Administración de Redes” sobre los resultados
de las elecciones del 20 de octubre de 2019, encargada por el Ministerio
Público de Bolivia al “Grupo de Investigación Deep Tech Lab de BISITE” de la
Fundación General de la Universidad de Salamanca (España), no garantiza la
transparencia en el uso de dos servidores irregulares (no habilitados) dentro
del sistema informático que llevó adelante los comicios electorales. Pese a
eso, el Grupo aseguró que no hubo manipulación de los resultados
electorales.
La paralización
temporal del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (TREP) durante
las elecciones de 2019 abrió una serie de cuestionamientos y
denuncias sobre presuntas irregularidades en esos comicios, ya que una vez
solucionada esa dificultad, el candidato del MAS, Evo Morales, obtuvo la ventaja
sobre Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana (CC), con más del 10%, y con ese
resultado garantizaba su reelección en primera vuelta.
Esa situación generó
dudas en la población respecto a la transparencia de las elecciones, y
después de posteriores análisis, se identificó y denunció una serie de
irregularidades, entre las cuales están el uso “no previsto” de los servidores
BO1 y BO20 en el sistema informático del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
La Fiscalía abrió
una investigación y mandó a realizar una pericia internacional con personal de
la Universidad de Salamanca, y con cuyas conclusiones cerró el martes el caso
fraude electoral, porque los peritos indicaron que no se detectó manipulación
en los resultados electorales.
También puede leer: La
auditoría tuvo mayor alcance que pericia y no costó al Estado
Sin embargo, el
informe de la Universidad de Salamanca también hace mención a dos conclusiones
específicas sobre los servidores BO1 y BO20. Sostiene que no se habría
incurrido en algún acto irregular, pero no garantiza ese aspecto, porque carece
de elementos investigativos para hacer ese análisis.
Sobre el BO1, el
informe refiere que ese servidor tenía un propósito de ser perimetral en el
sistema informático, a pesar de no contar con medidas de monitorización.
Responsabilizó a la empresa Neotec por ese acto “negligente”, el de no
comunicar sobre ese servidor y no seguir protocolos para la preservación de
evidencias que hubieran servido para el análisis del accionar de ese servidor.
“Se ha probado que
BO1 fue utilizado para realizar pruebas para la preparación de las elecciones y
para la consulta de resultados de elecciones anteriores. Y, por tanto, el
comportamiento del servidor no evidencia que pudiera suponer un riesgo para la
integridad de los datos; sin embargo, al no haberse preservado las
evidencias de forma completa, no se puede asegurar este hecho y se considera
como suceso de riesgo medio”, refiere una de las conclusiones del informe del
Grupo.
El descubrimiento
del BO1 provocó la paralización del TREP el día de las elecciones generales, a
horas 20:00 aproximadamente; los expertos argumentaron que ese servidor no
estaba previsto en el sistema del TREP y por eso no era monitorizado por la
empresa encargada de auditar el proceso electoral, en este caso Ethical
Hacking.
El informe apunta a
Neotec por no mantener de forma adecuada todas las evidencias que hubieran
permitido analizar “el comportamiento completo del servidor”, ya que no se
guardaron registros del servicio NGINX después de las 13:52:25 del día 21 de
octubre de 2019.
La pericia española
calificó como una acción inadecuada ese aspecto, pero, a pesar de eso, en el
resto de sus conclusiones asegura que no hubo irregularidades en el conteo
general de las actas electorales.
“El objetivo del
servidor BO1 era la verificación de actas. El equipo encargado de la pericia
considera que el tráfico registrado se adecúa al del TREP; el servidor BO1
actuó como servidor perimetral de BO2 y, por tanto, es normal que se
registrasen peticiones entre ellos. La franja temporal analizada (desde las
17:30 hasta las 20:00 del día 20 de octubre) corresponde a un periodo de tiempo
de gran actividad. Se determina que el incremento del tráfico registrado está
dentro de lo normal en un proceso de este tipo y que no supuso un riesgo para
el sistema, ya que se trataba de peticiones de información y consultas que no
implicaban la modificación de datos”, sostiene la pericia.
El BO20 también se
usó como perimetral para la verificación de actas con la dirección IP
18.220.48.51.; este servidor “no previsto” realizó 63.111 peticiones al sistema
durante el proceso electoral, desde el 21 de octubre a las 13:06:46 hasta las
14:54:58 del día 25 de octubre, pero tampoco se habrían registrado
manipulaciones a las bases de datos que contienen los resultados de las
elecciones, según el informe.
“El servidor no
estaba previsto y no contaba con las pertinentes medidas de seguridad y de
monitorización por lo que no se puede garantizar que su comportamiento era
legítimo, es decir, si únicamente actuó como servidor perimetral o si pudo
efectuar tareas malintencionadas. Se trata de un acto negligente del encargado
de desplegar este servidor en el TSE que pudo comprometer la integridad de los
datos y por ello se cataloga este incidente como de riesgo alto”, señala otra
de las conclusiones de la pericia.
Informe de la OEA
El informe
preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre las elecciones
de 2019, también alertó sobre el uso “no previsto” de los servidores BO1 y
BO20, a los cuales se desvió el flujo de información del TREP. “Para la
redirección del flujo hacia el servidor BO20 se modificó la IP a la que se
direccionaban las 350 máquinas utilizadas en el Serecí. Los servidores se
emplearon para la transcripción y verificación de actas asi como para el flujo
de otros datos asociados provenientes del TREP. El servidor BO1 registró
actividad inclusive durante el tiempo en el que el sistema de resultados
preliminares se encontraba ‘apagado’”, indica el informe de la OEA.
La OEA considera que
con esas acciones se evadieron los controles de la empresa auditora, aspecto
mencionado también por los analistas de la Universidad de Salamanca, y se
redirigió el tráfico hacia una red que estaba fuera del dominio informático
legal.
A diferencia del
informe de Salamanca, la OEA señaló que “el esquema tecnológico paralelo y no
controlado que se creó de manera deliberada facilitó un entorno que permitía la
manipulación de datos, suplantación de actas o cualquier maniobra, facilitado
por la volatilidad de la evidencia digital”.
La OEA observó
el uso de los servidores de manera remota, sin controles ni supervisión, al
extremo de que “se intentó ocultar de manera intencional la existencia del
servidor BO20 al equipo de auditores (de la OEA)”.
La investigación
- B01 El informe del Grupo de
Investigación Deep Tech Lab de BISITE de la Universidad de Salamanca
señala que no cuenta con evidencias completas para su análisis que le
permitan asegurar si el servidor BO1 provocó o no un riesgo en las
elecciones de 2019.
- BO20 Al no contar con controles, la
pericia de la Universidad de Salamanca no puede garantizar que el
comportamiento del servidor BO20 haya sido legítimo en las elecciones de
2019.
- OEA La Organización de Estados
Americanos alertó que los servidores BO1 y BO20 se usaron para redirigir
el tráfico hacia una red que estaba fuera del dominio informático legal
del proceso electoral.



