Medio: La Razón
Fecha de la publicación: martes 27 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Un estudio de la
Universidad de Salamanca (España) concluye que en las elecciones de 2019 no
hubo manipulación de datos del cómputo oficial ni de la Transmisión de
Resultados Electorales Preliminares (TREP), cuyo incidente fue el principal
factor de cuestionamiento al proceso electoral de entonces y que desató la
crisis poselectoral de entonces.
“El análisis
pericial del proceso electoral ha determinado que se produjeron varias
negligencias por parte de la empresa Neotec, encargada del sistema TREP. Sin
embargo, no se ha demostrado la existencia de manipulación en los datos ya que
no existen diferencias significativas entre todas las bases de datos utilizadas
durante el proceso electoral” señala parte del documento difundido este martes
por radio Fides.
A las 19.40 del
domingo 20 de octubre de 2019, horas después del cierre de la votación, el TREP
fue paralizado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), cuando los resultados
del conteo rápido señalaban una victoria parcial del Movimiento Al Socialismo
(MAS) con el 45,8% de los votos, seguido de Comunidad Ciudadana (CC), con el
38,1%.
Frenado intempestivamente
al 83,7% el TREP, motivó inmediatamente el reclamo de la misión de observadores
de la Organización de Estados Americanos (OEA), que exigió explicaciones sobre
el incidente al TSE. Carlos Mesa, entonces candidato de CC, también cuestionó
el percance.
El incidente fue el
motivo principal de las protestas de la oposición del MAS para cuestionar las
elecciones y considerar que hubo “un monumental fraude”, como llamó Mesa luego.
El informe de la
Universidad de Salamanca, cuyo membretado consigna el sello de la Fiscalía
General del Estado, titula: Análisis de integridad electoral, elecciones
generales del Estado Plurinacional de Bolivia 20 de octubre de 2019.
Señala que en la
gestión del caso hubo “usuarios no identificados con capacidad de acceso al
sistema informático”. “Sin embargo, la manipulación de los resultados, imágenes
de actas y registros de cada acción de manera coordinada sobre todos los
sistemas se considera desde el punto de vista técnico altamente improbable
debido a que para llevarlo a cabo sería necesario un equipo coordinado con
acceso a todos los sistemas informáticos (tanto TREP como cómputo oficial)
utilizados durante el proceso electoral”, dice el informe.
Entonces, la OEA
concluyó que “la interrupción del TREP y el posterior redireccionamiento del
flujo de datos a un servidor externo tornó absolutamente manipulable el
sistema”.
“En efecto, el
análisis pericial revela que, de manera deliberada, se construyó una estructura
informática oculta, con capacidad de modificar resultados electorales, así como
borrar cualquier rastro de esta actividad”, continuó el informe final de la
OEA.
La misión de la OEA
también observó actas y la cadena de custodia. Consideró que hubo una
manipulación “dolosa” de los resultados electorales.
Los cuestionamientos
al proceso electoral motivaron las protestas de Mesa y otras fuerzas de
oposición. El 21 de octubre, el candidato de CC llamó a hacer vigilias frente a
los tribunales electorales, que desató luego un conflicto al que se sumó el
entonces presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho.
Las movilizaciones
desembocaron en un motín policial, la sugerencia de dimisión presidencial de
las Fuerzas Armadas y la renuncia del Morales, el 10 de noviembre. En
cuestionada sucesión, la entonces senadora Jeanine Áñez se proclamó presidenta
el 12 de noviembre de 2019. El 25 de octubre, el TSE publicó el
cómputo final: 47,08% de los votos para el MAS de Morales y 36,51%
para CC de Mesa. Con el informe de la OEA, que denunciaba “graves
irregularidades” en el sistema informático, los comicios de aquel 20 de octubre
fueron anulados.



