- LA PALABRA DEL BENI - Partidos Políticos tienen hasta el 18 de marzo para reemplazar candidatos inhabilitados
- La Voz de Tarija - Gonzalo Ávila afirma que CDC no recibió invitación a debates del TED en medio de procesos de Mario Cossío
- La Voz de Tarija - José Yucra cuestiona campañas millonarias de Adrián Oliva y Mario Cossío en Tarija
- Correo del Sur - ¿Cómo serán los debates de los candidatos?
- Urgente BO - Con 95% de candidatos confirmados, hoy se sortea el orden de intervención para los debates
- Correo del Sur - El TED quiere entregar resultados a Sucre el 22
- LA PATRIA - TED Oruro recibe el último lote de material electoral
- El Deber - Presidente del TED: “Detectamos guerra sucia y puede haber una inhabilitación”
Medio: El Deber
Fecha de la publicación: martes 27 de julio de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
El conflicto por la
tierra en el departamento de Santa Cruz es provocado por una estrategia
política que busca cambiar las mayorías poblacionales en las áreas rurales para
asegurarse el control de las provincias y municipios de la principal región
opositora al actual gobierno nacional. Con esta politización del problema
perdemos todos, los pueblos indígenas, que ven avasallados su territorio, los
campesinos que son utilizados y después abandonados, los productores que no
encuentran la seguridad para continuar invirtiendo y el país en su conjunto,
que inviabiliza a sectores como el agropecuario y el forestal, con un inmenso
potencial de desarrollo sostenible.
La narrativa detrás
del conflicto está llena de mitos que vienen siendo difundidos por quienes no
creen en un modelo productivo basado en la propiedad y la iniciativa privada,
el cual permitiría un crecimiento aún mayor de un departamento que tiene la fortaleza
de basarse en la producción sostenible orientada a la exportación y no en la
extracción de los recursos naturales, como lamentablemente es la constante en
nuestra historia nacional.
Entre los mitos está
la lucha contra la pobreza. Sin embargo, generalmente las familias que son
trasladadas son ubicadas sin mayores recursos ni conocimientos en parcelas
localizadas en zonas no aptas para la agricultura, por lo que después de
desmontar algunas parcelas, se arruinan y terminan trasladándose a otras poblaciones
para dedicarse al comercio. En Santa Cruz, la agricultura y la ganadería para
ser viables requieren, en su mayor parte, de grandes extensiones e inversiones,
por lo que este tipo de asentamientos no brindarán bienestar ni prosperidad a
quienes se establecen en los mismos.
Los casos más
exitosos de familias migrantes en el sector agropecuario, especialmente en el
norte cruceño, corresponden a quienes fueron comprando por su cuenta parcelas
de propiedad individual que fueron consolidando en superficies mayores y no
corresponden a una iniciativa estatal. El sujetar a una familia a una parcela
de propiedad comunitaria, en un asentamiento forzado y sometida a la dictadura
del sindicato agrario, equivale a condenarla a la pobreza perpetua.
Otro mito es el de la
defensa de los derechos de los pueblos indígenas, que por el contrario,
terminan viendo invadidos su territorio, destruido su hábitat e inviabilizados
en las actividades para las cuales tanto sus tierras como su cultura tienen
vocación, como la actividad forestal y el aprovechamiento de la biodiversidad,
la cual bien explotada, podría ser una de las grandes fuentes de recursos,
tanto para superar la pobreza de los pueblos verdaderamente originarios de
estas tierras como para generar una nueva economía sostenible que beneficiaría
a todo el país.
En este cometido, la
verdadera forma de preservar el medioambiente es respetar la vocación de uso
mayor de la tierra, lo cual debe llevarnos al equilibrio entre la producción
agrícola, ganadera, forestal, e incluso la promoción del turismo en las
reservas y parques, además del ya señalado aprovechamiento de la biodiversidad.
No hay
incompatibilidad entre el desarrollo productivo agropecuario y forestal con la
preservación del medioambiente, entretanto se respete el uso del suelo, pues
ambos se complementan y se necesitan para garantizar la sostenibilidad de la
producción. Lo que atenta contra el medioambiente es el asentamiento de
comunidades con fines políticos, las cuales fracasan prontamente, profundizando
el círculo vicioso de la pobreza o buscando en el cultivo de la hoja de coca la
fuente de su subsistencia, con lo cual se ingresa a otro círculo vicioso, el de
la coca-cocaína.
En realidad, si se
quisiera luchar de verdad contra la pobreza, se debiera dejar que las
actividades agroproductivas se desarrollen sosteniblemente y alrededor de las
mismas surgirán miles de oportunidades de empleo y emprendimiento, tanto en el
comercio como en la prestación de servicios, como ya viene sucediendo sin la
intervención del Estado, camino por el cual cientos de miles de personas han
salido de la pobreza y hoy son propietarias de sus propios negocios.



