Medio: El Deber
Fecha de la publicación: martes 27 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Las acciones legales
para esclarecer las muertes y otras graves afectaciones por la violencia
política de 2019 avanzaron con mayor velocidad para los opositores y militares
en el curso de las últimas horas. Hasta ayer, más de seis altos jefes
de las Fuerzas Armadas fueron enviados a prisión bajo sospecha de
tener responsabilidades en la pérdida de vida de civiles en Senkata y Sacaba.
Pero, en otros
casos, en los que están involucrados personas afines al MAS, las acciones
legales están congeladas o extintas, según manifestaron ayer a EL DEBER
familiares de esas víctimas. Además, estas personas también esperan conocer el
contenido del informe que elaboró el Grupo Interdisciplinario de Expertos
Independientes (GIEI), pues fueron contactados por estos personeros y
entregaron sus testimonios.
Eduarda Salvatierra,
quien perdió a su esposo Mario Salvatierra el 31 de octubre de 2019
tras una manifestación del MAS en Montero, expresó ayer con tristeza
que hasta el momento no existe una sanción, como resultado de una investigación
seria, contra los ciudadanos que pudieron haber matado a su pareja.
“No ha pasado nada,
no hay nada. Hace mucho tiempo recibieron libertad los que estaban
aprehendidos. Todos. Ellos eran sospechosos. Todos están libres. De
ahí, no siguió más, hasta los abogados me dejaron. No se sabe nada”, afirmó
Salvatierra con la voz entrecortada. “Hay una justicia divina que es la que
puede todo”, añadió, ya entre sollozos.
Consultada sobre si
fue visitada por los especialistas de la GIEI, Eduarda Salvatierra
respondió: “Vinieron, pero de ahí quedaron en llamarme. ¿Me
llamarán? No lo sé”, afirmó a este rotativo.
Mario Salvatierra
falleció tras ser alcanzado por un proyectil de arma de fuego durante un
enfrentamiento entre cívicos y afines al MAS.
El día que murió
Salvatierra, también falleció el cívico Marcelo Terrazas. Ambos eran
parte de las movilizaciones de los 21 días que se desarrollaron en
todo el departamento de Santa Cruz para pedir la realización de otras
elecciones debido a las sospechas de fraude que existían entonces a raíz de un
informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) que había detectado una
“manipulación dolosa” en esos los resultados. El MAS rechazó las acusaciones y,
luego, denunció “golpe de Estado”.
Los familiares de
ambos reclamaron porque la justicia liberó a todos los sospechosos, incluido a
Facundo Molares, exmiembro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC), que estaba en un coliseo de Montero. También liberaron a
la diputada Deisy Choque y a todos los miembros del MAS, que habían sido
señalados por el hecho. En febrero fue firmado el Decreto 4461 de amnistía.
El propósito de esa
norma consistía en “reestablecer los derechos civiles y políticos,
en procura de celeridad y debido proceso para aquellas personas que se
encuentran procesadas, como consecuencia de los conflictos políticos y
sociales, caracterizados por vulneraciones masivas y generalizadas de derechos
fundamentales y garantías constitucionales, suscitadas durante la crisis
política institucional del Estado acontecida en el país entre el 21 de octubre
de 2019 y el 17 de octubre de 2020”.
Ramiro Llanos cree
que ese decreto fue aprobado para favorecer a las personas que estaban siendo
procesadas por el fallecimiento de su padre, Julio Llanos, un reconocido
activista de los derechos humanos que reclamaba por las víctimas de las
dictaduras militares. Tenía 82 años cuando murió, aquel el 29 de
noviembre de 2019 en el hospital Obrero de La Paz, tras un mes de
agonía. El 28 de octubre de ese año fue golpeado por un grupo de manifestantes
que había tomado las calles para expresar su respaldo a Evo Morales.
“Lo último que hemos
sabido es la amnistía que han dado a todos esos grupos y se frenaron los
procesos. Hemos pedido fotocopias legalizadas para pedir esa
documentación y, en algún momento, retomar el proceso. En eso estamos,
esperando”, afirmó.
Llanos señaló que en
el testimonio que dio al GIEI incluyó información de contexto sobre la agresión
contra su padre. “Ha sido víctima de un grupo financiado por el MAS,
disfrazados, en algunos casos. Les dieron cascos y otros implementos a la gente
que marchaba”, afirmó y preciso que Julio Llanos sufrió por efecto de unos
coágulos de sangre cerebrales producidos por la golpiza y la caída que sufrió
en El Prado de La Paz.
Recordó que en esa
protesta había participado Raúl García Linera, hermano del exvicepresidente
Álvaro García Linera, y la exministra de Salud Gabriela Montaño. “Todo
eso está registrado en varias imágenes”, remarcó.
El informe del GIEI
fue presentado el viernes 23 al Gobierno, que tiene 10 días para formular
comentarios. Tras este lapso, los especialistas publicarán la investigación.
El viceministro de
Justicia, César Siles, anticipó que este reporte será enviado a la Fiscalía
para que lo incorpore en la proposición acusatoria planteada contra la
expresidenta Jeanine Áñez con miras a la instalación de un juicio de
responsabilidades por el delito de genocidio y que pudo cometer por la
responsabilidad en el fallecimiento de una veintena de personas en
Senkata y Sacaba. El caso es impulsado por el Servicio de Asistencia a la
Víctima (Sepdavi), una entidad del Ministerio de Justicia.
En el escenario de
los juicios ordinarios sobre Senkata, varios ex altos mandos militares fueron
enviados a prisión hasta el momento. El excomandante general del Ejército, Iván Inchauste
Rioja, fue enviado a prisión el viernes 23 de julio. El domingo esa misma
suerte corrió el exjefe de Estado Mayor general de las Fuerzas Armadas Pablo
Arturo Guerra Camacho
Antes de ellos, la
justicia ordenó la detención de general Franco Suárez Gonzales, y su camarada
Luis Valverde Ferrufino. En marzo, el general en retiro y exdirector de la
Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) Luis Fernando Valverde
Ferrufino fue remitido al penal de El Abra, en Cochabamba.
Ayer, la Policía
capturó al coronel Luis Alberto Pacheco, excomandante de la Décima División de
Ejército por la represión del 12 de noviembre en Betanzos (Potosí),
donde murió un campesino. Del mismo modo fue aprehendido el almirante
Moisés Orlando Mejía por el caso Senkata. Fue comandante de la Armada en el
Alto Mando que dirigió por el general Sergio Orellana, hoy prófugo.
Dudas
El ministro de
Justicia, Iván Lima, explicó que las recomendaciones del GIEI deberían servir “como
un punto de encuentro para restablecer relaciones fracturadas del país y
estar basadas en la justicia, pues jamás la impunidad será la base para la
reconciliación”.
Marco Pumari,
exlíder cívico y que en 2020 fue candidato a la Vicepresidencia por Creemos,
expresó dudas sobre la imparcialidad con esa investigación
El 9 de noviembre de
2019, una caravana de autobuses que había partido desde Potosí con activistas
regionales para unirse a las protestas en La Paz contra los resultados de las
elecciones de ese año, fue emboscada por supuestos seguidores del MAS. En
el apartado sobre “actos de tortura cometidos por personas particulares”,
el informe de la Defensoría del Pueblo reportó, incluso, “agresiones de
carácter sexual cometidos contra las víctimas de los hechos ocurridos en Vila
Villa”, en Oruro.
“¿Quiénes han
organizado esos grupos de choque? ¿Esos grupos armados para ir en
contra de la misma población movilizada? Son respuestas pendientes de
la Justicia”, afirmó Pumari, quien además cuestionó que algunos implicados en
ese caso hoy son funcionarios.



