Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 22 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Tanto el Ministerio Público como el Órgano
Judicial tendrán en sus manos la aplicación de una buena parte de las
recomendaciones que formulará el Grupo Interdisciplinario de Expertos
Independientes (GIEI), contratado por la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH) para esclarecer las vulneraciones a los derechos humanos
y las responsabilidades del Estado por la violencia que sacudió al
país por efecto de la crisis política y electoral de 2019. No obstante,
persisten dudas y cuestionamientos respecto a la independencia de esas
entidades.
Según el protocolo establecido el 12 de
diciembre de 2012, este grupo conformado por cinco especialistas de Argentina,
Brasil, Colombia, Chile e Inglaterra hará “recomendaciones pertinentes”
para que sean adoptadas por el Estado boliviano de manera coherente
con “los estándares internacionales de derechos humanos aplicables”. Para este
propósito, el GIEI propondrá “la adopción de medidas para un plan de atención y
reparación integral a las víctimas de los hechos investigados”.
David Inca, representante legal de la Asamblea
de Derechos Humanos que colaboró a las familias de las víctimas de la violencia
de Senkata, recordó que la CIDH presentó un informe el 10 de diciembre
de 2019 en el que señaló que se habían cometido graves vulneraciones a
los derechos humanos por efecto de un “un uso desmedido de la fuerza pública”.
El reporte concluyó que se habían producido “masacres” y recomendó la
conformación de un grupo de especialistas, extranjeros y alejados de los
intereses planteados durante el conflicto.
“La misma CIDH identificó que no eran las
autoridades bolivianas las idóneas para hacer las investigaciones, pues ya
tenían un sesgo de parcialización, sea con el gobierno de transición y los
intereses del MAS”, recordó Inca.
El activista señaló, en función del protocolo,
que el informe del GIEI “va a sugerir los procesos penales, civiles y administrativos
que correspondan” que serán procesados en los estrados judiciales, a
instancias de la Fiscalía.
El presidente del Senado, Andrónico Rodríguez
(MAS), remarcó que el documento “tendrá carácter vinculante” para todas
las autoridades civiles y militares del país. “Será de cumplimiento
obligatorio y rige para los diferentes órganos del Estado, como son el
Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral”, remarcó la autoridad.
No obstante, esa cualidad no está señalada
en el protocolo que establece recomendaciones en función de
las responsabilidades que se vayan a establecer de manera individual como
estatal.
La senadora Lindaura Rasguido (MAS) precisó
que será la Fiscalía General del Estado la entidad que asuma, en primera
instancia, las recomendaciones que emita ese informe internacional. “Seguramente,
el Ministerio Público tomará las acciones y ese informe se tomará como
punto de partida para esclarecer las masacres. Nosotros también vamos a tomar
otras acciones, por nuestra cuenta, para esclarecer los actos. Hubo 37 muertes
y eso se tiene que esclarecer”, puntualizó.
El alcance del informe del GIEI es para todos
los sucesos registrados entre el 1 de septiembre, en la última etapa de la
campaña electoral de 2019, hasta el 31 de diciembre de ese año. En ese
lapso, unas 50 personas perdieron la vida por efecto de la violencia política
que también fue ejercida por seguidores del MAS.
El 10 de noviembre de 2019, Evo Morales
renunció a la Presidencia tras un informe preliminar de la Organización de
Estados Americanos (OEA) que identificó “manipulación dolosa” en
el recuento de votos y la crisis política que estalló en el país, incluso con
amenazas de “guerra civil” y “cerco a las ciudades” que protagonizaron
seguidores del expresidente.
Precisamente, frente a este escenario, el
expresidente Carlos Mesa, que lidera la oposición política con la alianza
Comunidad Ciudadana (CC), recordó que los especialistas se contactaron
con él para recuperar su testimonio. En 2019, Mesa había anticipado la
posibilidad llegar a una segunda vuelta electoral para competir con Evo Morales
por la presidencia del Estado.
“Hemos sido invitados a dar testimonio.
Establecimos nuestra vivencia desde que fuimos víctimas del fraude de 2019.
Entiendo que la comisión ha recogido la posición del conjunto de los sectores
políticos sociales y personales de lo que fue ese momento tan duro; desde
el fraude perpetrado por Morales hasta la instalación del gobierno de
transición y los hechos más críticos, particularmente los de Sacaba y Senkata.
Confío y espero que ese informe sea esclarecedor y nos dé una visión
equilibrada de lo que realmente ocurrió y que los hechos fueron lo que fueron y
no los inventos del Gobierno”, afirmó.
Respecto a los efectos que tendrá el informe
de la GIEI, afirmó, con reparos, que una buena parte de la responsabilidad
recaerá en la justicia. “Con esta justicia, absolutamente controlada por el
Gobierno, tengo mis dudas sobre lo que pueda pasar. Una cosa es el informe de
la comisión que puede ser muy positivo, y otra la administración de
justicia de Bolivia que, en mi opinión, no tiene ninguna
credibilidad”, remarcó.
Un criterio parecido tiene el exalcalde de La
Paz Luis Revilla, quien lamentó las recientes decisiones de la Fiscalía que ya
eximió de culpa a 25 personas que estaban siendo investigadas por la
quema de 66 buses Pumakatari. A diferencia de Mesa, lamentó que la
GIEI no hubiera escuchado su testimonio. “Hemos pedido una reunión con ellos,
pero no ocurrió”, afirmó la exautoridad edil.
El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo,
admitió que el Estado puede asumir responsabilidades por estallidos de
violencia como el que sucedió en Montero.
El 30 de octubre de 2019 murieron en esa
ciudad cruceña Mario Salvatierra (60) y Marcelo Terrazas (48), dos ciudadanos
que fueron alcanzados por proyectiles de arma de fuego en un
enfrentamiento contra seguidores del MAS que se movilizaron para
respaldar los resultados electorales de 2019. Esas dos personas fueron las
primeras que perdieron la vida durante esa crisis política.
Además, en Cochabamba, el 6 de noviembre, el
joven Limbert Guzmán (20) falleció en un enfrentamiento con sectores leales
al gobierno de Morales.
Las protestas poselectorales, encendidas con
la destrucción de las sedes de los tribunales electorales, se extendieron por
todo el país. Tras la llegada de Jeanine Áñez a la Presidencia se
registraron las intervenciones militares de Sacaba (15 de noviembre) y
de Senkata (19 de noviembre) donde murieron 37 civiles.
“Nos interesa la vida de todas las personas,
sean del MAS, de Creemos, de Comunidad Ciudadana; todos los hechos
deben investigarse por igual”, afirmó el Ministro de Gobierno.
Hasta el momento, la Justicia avanzó con
acciones legales por Senkata y Sacaba bajo una proposición acusatoria de
“genocidio” que ya se tramita contra la expresidenta Áñez, detenida
desde marzo en el penal de Miraflores.



