Medio: La Razón
Fecha de la publicación: lunes 19 de julio de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
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El ministro de
Gobierno, Eduardo del Castillo, informó este lunes que se investiga si el
«material faltante» del envío de pertrechos realizado en noviembre de 2019
desde Argentina a Bolivia fue utilizado en las «masacres» de Sacaba y Senkata.
Según la autoridad
gubernamental, una parte de ese material, constituido por municiones,
proyectiles y granadas, fue entregado a la Policía Boliviana sin ningún tipo de
documentación.
Otra “gran parte fue
entregado a la Fuerza Aérea del Estado Plurinacional de Bolivia (también) sin
ningún tipo de documentación y hay un faltante que aún se encuentra en
investigación y que vamos a determinar si fue utilizado en las masacres de
Senkata y Sacaba”, dijo Del Castillo en una conferencia de prensa en la que
presentó los elementos encontrados en los depósitos de la Policía Boliviana.
Inicialmente, el
Ministro informó que 11 de noviembre de 2019, el entonces embajador de
Argentina en Bolivia, Normando Álvarez, había enviado una nota a la Cancillería
del Estado Plurinacional solicitando la autorización para el ingreso de
personal, material y equipamiento para la agrupación de fuerzas especiales “Alacran”
de la Gendarmería del vecino país.
Es decir, un día
después de que Evo Morales renunció a la presidencia y un día antes de que
Jeanine Áñez asuma la jefatura del Estado a través de un cuestionado proceso de
transición en medio de una convulsión social.
Luego, “el mismo 12
de noviembre que la señora Jeanine Añez se autoproclamó (como presidenta), el
IITCUP (Instituto de Investigaciones Técnico Científico de la Universidad
Policial) de la Policía Boliviana autorizó la internación y el porte temporal en
Bolivia de armas de fuego, municiones y materiales relacionados al personal de
Alacran a solicitud de la Embajada de aquel país mediante una nota en
Cancillería”, agregó.
Es así que ese día,
a las 23.50, partió un avión C-130 con material antidisturbios desde Argentina
y llegó a la base aérea de El Alto entre las 04.00 y 05.00, según datos del
Ministerio de Gobierno.
Además, ese “13 de
noviembre al amanecer, (cerca de las 05.00) y en cumplimiento a instrucciones
realizadas por el ahora excomandante de la Policía Yuri Calderón, efectivos
policiales se dirigieron al Hotel Plaza Real (ex Radisson en La Paz) a recoger
personal diplomático argentino y (trasladar) a El Alto, donde había aterrizado
el C-130 argentino con el grupo especial Alacran con los armamentos y todas las
municiones”, indicó.
Después, el personal
diplomático argentino, escoltado por la Policía Boliviana, abordó dicho avión
para el retorno a su país. Pero antes, de esa aeronave bajó personal uniformado
argentino autorizado, que descargó cajas plásticas, cajas de madera, cajas
embaladas con estopines, municiones y otros elementos.
“No obstante,
llegaron (además) otras municiones, otras granadas y otros proyectiles, que no
fueron ni solicitados ni mucho menos autorizados por las autoridades correspondientes
de turno”, subrayó Del Castillo.
Posteriormente, a
las 07.00 del mismo 13 de noviembre, según la autoridad, se procedió a
trasladar el material de El Alto a la residencia de la Embajada de Argentina en
La Paz.
“Una vez en la
residencia, el personal uniformado de Argentina realizó la entrega a la Policía
Boliviana de una cantidad (del material) y los efectivos bolivianos recibieron
sin ningún tipo de documentación cajas de municiones, cajas de proyectiles y
cajas de granadas, (mientras) otra gran parte fue entregada a la Fuerzas Aérea
(…) y hay un faltante que aún se encuentra en investigación”, ratificó.
Entonces, de acuerdo
al Ministro de Gobierno, “hay dos tipos de materiales que ingresaron al país
ese 13 de noviembre”.
Es decir, “uno de
manera legal que fue autorizado por el IITCUP con nota previa en Cancillería
específicamente para brindar seguridad a la Embajada de Argentina y otro
armamento antidisturbios no autorizado, que no cuenta con ningún registro formal
ni siguió los procedimientos establecidos en la ley boliviana 400”, enfatizó.
Es así que
solo para la Policía Boliviana, según los datos de la autoridad, de «manera
irregular y sin cumplir la normativa legal vigente» en el país, han ingresado
cerca de 27.000 cartuchos de perdigón de goma, además de gases de aerosol y
granadas de gas.
“Así también ese 13
de noviembre, el excomandante de la Fuerza Aérea Boliviana, Jorge Terceros,
envió una nota de agradecimiento a Normando Álvarez, pero con otras cantidades
(de materiales) de las que se encontró en las bodegas de la Policía, lo que nos
hace presumir que las Fuerzas Armadas (igual) recibieron más material”,
insistió.
Además, de acuerdo
al Ministro, “de manera dolosa y mal intencionada” se trató de esconder esos
elementos dentro de las instalaciones de la Policía porque estaban “en una
bolsa de cuero con un letrero que decía guantes, cuando en su interior se
encontraban municiones que ingresaron al país de manera irregular”.
Por tanto, Del
Castillo consideró que se vulneró la Ley 400, que es una normativa boliviana
que tiene por objeto normar, regular y controlar la fabricación, importación,
exportación, internación temporal y otras actividades relacionadas con armas de
fuego, municiones, explosivos, materias primas clasificadas tendientes a la
fabricación de explosivos, fuegos artificiales o pirotécnicos, sus piezas,
componentes y otros materiales relacionados.
“En este sentido, el
general Terceros, el general Yuri Calderón y el embajador de Argentina del gobierno
de Mauricio Macri han vulnerado la Ley 400 en sus artículos 6, 26, 28 y 29 y
los artículos 49 y 50 del reglamento de la misma ley. Con estas vulneraciones a
la normativa podemos decir que, según el artículo 141 del Código Penal
Boliviano, lo que pasó es tipificado como tráfico ilícito de armas”, indicó.
En consecuencia,
según la autoridad, Calderón, Terceros y el exembajador cometieron el delito de
tráfico ilícito de armas.



