Medio: El Deber
Fecha de la publicación: lunes 19 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Los exjefes
militares que ahora son acusados por los delitos de terrorismo,
sedición y conspiración formaron parte del círculo de confianza de Evo
Morales.
El general
Williams Kaliman Romero, quien fue el comandante en jefe y hoy el
principal acusado de la sedición, es el único que no fue detenido. La exdiputada
del MAS Lidia Patty, acusadora en este tema, reclamó a la Fiscalía y la Policía
cuestionando por qué “lo dejaron escapar”. Aparentemente,
salió del territorio nacional.
Los otros tres
exjerarcas militares están detenidos. El excomandante de la FAB, Jorge
Gonzalo Terceros enviado a prisión preventiva a Palmasola a principios
de mes, pese a que reportó sus acciones al entorno de Morales hasta un día
después de la renuncia del exmandatario.
Además, era el
quinto de su promoción; el general Jorge Pastor Mendieta, exjefe del
Ejército, recluido desde el mes de marzo, testificó que el exministro
de Defensa, Javier Zavaleta estuvo al lado de su comandante hasta que Morales
se fue del país. Mientras, el almirante Gonzalo Jarjuri, recluido en la
cárcel de Patacamaya, se acogió al silencio en primera instancia y
tras varias solicitudes de su defensa, realizará su declaración ampliatoria el
jueves 22 de julio.
Los integrantes de
este Alto Mando asumieron la mañana del lunes 24 de diciembre de 2018.
“Nunca en la
historia de nuestro país las FFAA han podido contribuir de manera decidida y
efectiva a la implementación de las diferentes políticas y líneas
estratégicas trazadas por el presidente Morales”, manifestó Kaliman en su
discurso tras ser posesionado. El militar incluso se declaró un “soldado
del proceso de cambio”.
Cuando EL DEBER le
preguntó tras el acto si realmente lo era, ratificó que sí, y que no solo él,
sino “todos los militares somos soldados del proceso de cambio,
somos parte de todos los cambios positivos que tiene el Estado”.
En el aniversario de
las FFAA, el 7 de agosto de 2019, Kaliman advirtió que no quedaba duda de que
“el pueblo de Bolivia, las FFAA nacimos durante la lucha contra la
colonia y moriremos anticolonialistas, porque es nuestro orgullo y
nuestra razón de vida”.
En su declaración
antes de ser recluido en la cárcel de Palmasola, el 4 de julio, el excomandante
de la Fuerza Aérea, integrante de ese Alto Mando, Gonzalo Terceros, recordó que
todos los lunes Evo Morales se reunía con ellos. “Se le daba un
informe respecto a la situación del país, a lo político, erradicación
de coca, lucha contra el contrabando, inteligencia nacional e
internacional y los comandantes de cada fuerza hablábamos respecto a las
necesidades de cada una de ellas”.
De hecho, refiere
que las últimas reuniones que sostuvieron fueron el sábado 9 y domingo 10 de
noviembre.
Militares en retiro
consultados, y que pidieron guardar sus nombres en reserva, dijeron que
Kaliman le fue fiel al expresidente incluso después de que éste
presentó su renuncia al cargo, porque no sacó a la tropa a las calles por
voluntad propia: lo hizo obligado por el Estado Mayor, que lo
amenazó con arrestarlo si seguía poniendo en riesgo la seguridad de la
población y del país.
Ese momento lo
protagonizó el general de División Grover Rojas Ugarte y los oficiales del
Estado Mayor, quienes contaron que la noche del 11 noviembre de ese año
increparon Kaliman, para que saque a los militares a las calles. Así lo
confirmó Terceros en las declaraciones que prestó ante el Ministerio Público
por el caso de terrorismo, antes de ser detenido.
“¿Diga usted cómo o
a partir de que hecho concreto se dispone la salida de las Fuerzas Armadas para
restablecer el orden público?”, fue la consulta que le hicieron los fiscales a
Terceros y él respondió: “Cuando ingresa el general Grover Rojas con
oficiales superiores a increpar a Kaliman, es cuando llega la carta de
la Policía, que al ya tener un documento, dispone la salida de las Fuerzas
Armadas”.
Otros testimonios
señalan que ese 11 de noviembre el Estado Mayor censuraba la “sumisión
y obediencia” que le debían no sólo Kaliman, sino el propio Terceros a
Morales, a Álvaro García Linera y a Javier Zavaleta, pese a
que éstos ya habían renunciado un día antes a la Presidencia.



