Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 12 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Las acciones de las autoridades del gobierno respecto al presunto “golpe de estado” de 2019 se hunden cada vez más en una narrativa muy cercana a la ficción de lo que sucedió entre el 20 de octubre y el 12 de noviembre de ese año por el fraude electoral en las elecciones del 20 de octubre en las que Evo Morales pretendió ser re-elegido ilegalmente por 4ª vez. De las jornadas derivadas del fraude de ese año fuimos testigos los ciudadanos y la comunidad internacional, incluidos observadores de la OEA, ONU y la UE.
Hace 75 años, el jefe de propaganda nazi Goebels dijo “miente, miente y miente, que algo quedará”. Parece que en él se basaron los autores “intelectuales” y materiales que afirman sin pruebas, que en esos agitados días, hubo una confabulación de comandantes militares y policiales, la oposición a Evo Morales y otros para “derrocar” al gobierno del MAS. Goebels afirmaba que de tanto repetir una mentira, se puede volver verdad, al menos en política. El último capítulo de esta mediocre “telenovela” es vincular al ex Presidente argentino Mauricio Macri con un presunto envío de armas y municiones a Bolivia para derrocar al gobierno. Nuevas mentiras que fueron aclaradas por ex autoridades de dicho país que negaron rotundamente tal extremo.
Nada más falso que esa “narrativa” de golpes. Si estos hechos hubieran ocurrido en los años 50 del siglo pasado, cuando no había muchos medios de comunicación, ni redes sociales, ni celulares, ni internet, no hubieran faltado ciudadanos que creyeran la burda telenovela de quinta categoría que nos cuentan para hacernos creer que se había producido un golpe sin tanques, sin armas y hasta sin munición, como aseveró el ex Comandante de la FAB, Gral. Jorge Terceros.
Millones de testigos vimos un escandaloso fraude electoral imposible de ocultar, seguido de una protesta cívica y ciudadana no violenta de millones de bolivianos indignados que pedían respeto a su voto y que concluyó con la renuncia y huida de Morales y su “comitiva” auto-exiliada, previos ataques criminales contra sedes policiales, domicilios privados y el parqueo de los Puma Katari en La Paz con el saldo de 47 buses quemados.
Esta es la verdad verdadera, que esclarece hechos históricos que deben ser conocidos, sobre todo por las futuras generaciones para evitar errores como los de ahora que nos han costado la pérdida de la democracia y la re-instalación de un gobierno autoritario que dice reivindicar a indígenas y sectores más empobrecidos, pero que en realidad es parte de un esquema internacional de resurgimiento del mal llamado “socialismo del siglo XXI”.
El encarcelamiento de la expresidenta Añez, sus ministros y otras autoridades del gobierno de transición han sido calificados como ilegales porque se basan en presunciones y no en hechos ni delitos. La Fiscalía actúa bajo presiones del expresidente Morales. Para nadie es desconocido que hay instrucciones desde los ministerios de Gobierno y de Justicia para sancionar a los presuntos culpables, aunque no se siga el debido proceso.
Las declaraciones del Gral. Terceros sobre amenazas de los ex mandatarios para movilizar a 15.000 alteños para “incendiar la ciudad de La Paz” y otros actos de violencia y terrorismo son dignas de Ripley pero parecen ser parte del peligroso libreto de meter más leña al fuego para provocar (aquí sí) un golpe militar, ofreciéndole al Gral. Kaliman que se quedara como Presidente después de la huida de Morales, una guerra civil (como gritaban grupos vandálicos que intentaron volar la planta de Senkata, que hubiera desatado una tragedia con miles de muertos) o el cerco a las ciudades instruido por algunos dirigentes del MAS.
Las autoridades, actuales no gobiernan, no atienden las necesidades del país en medio de la pandemia y no hacen nada ante la fuerte crisis económica; buscan solo venganza contra los “pititas” y los Comités Cívicos que los obligaron a renunciar. El propósito del MAS es borrar de la historia esta gesta heroica y lavar la imagen nacional e internacional, cada vez más deteriorada, del autócrata que gobernó el país en forma arbitraria y despótica durante 14 años.
Los argumentos del gobierno del Presidente Arce y del MAS sobre “golpe de estado” vienen cayendo desde las prístinas y níveas alturas del Illimani y parece que irán a parar en el fondo del Lago Titicaca. El tiempo y la verdad darán razón a los que dicen “NO FUE GOLPE DE ESTADO, FUE FRAUDE ELECTORAL”.
Iván Camarlinghi es diplomático y periodista.



