Medio: El Periódico
Fecha de la publicación: miércoles 07 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Las Fuerzas Armadas
(FFAA) concretaron insubordinación antes, durante y después de la renuncia de
Evo Morales a la Presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia el 10 de
noviembre de 2019, el día en que se ejecutó el golpe de Estado.
“En cumplimiento al
mandato Constitucional y las leyes en actual vigencia donde señalan que las
únicas Instituciones autorizadas para portar armas son las Fuerzas Armadas y la
Policía, el Mando Militar ha ordenado la ejecución de operaciones militares
áreas y terrestres para neutralizar a grupos armados que se encuentran actuando
fuera de la Ley (sic)”, se lee en un comunicado de prensa difundido el 10 de
noviembre de 2019 por la Dirección de Comunicación Social de las FFAA y replicado
en los noticieros del mediodía. La dimisión de Morales se concretó a las 16.50.
Con ese antecedente, esa
jornada, horas antes de la dimisión de Morales, las FFAA activaron operaciones
militares terrestres y áreas. Un caso concreto es el registrado en Challapata,
Oruro, donde dos aviones de ataque K8 de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB)
sobrevolaron la zona donde delegaciones de mineros cooperativistas fueron
emboscados desde los cerros por francotiradores y que provocó al menos cinco
heridos.
A casi dos años de los
hechos, el exministro de Defensa, Javier Zavaleta, consideró que las FFAA
cometieron acciones al margen de lo establecido por las normas y desconociendo
instrucciones directas el entonces mandatario Morales. Pidió que las instancias
correspondientes investiguen los hechos hasta dar con los responsables.
“Lo que está claro es que
ya había una clara insubordinación en varios oficiales de las FFAA horas antes
de la renuncia del presidente Evo Morales. No acataban ya ni órdenes del
Presidente en ejercicio en ese momento, ni órdenes del Ministro de Defensa,
labor que cumplía en ese momento”, aseguró en entrevista con la red Patria
Nueva.
“¿De quién sí acataban
órdenes? Eso es lo que se tiene que esclarecer en este proceso que se les ha
iniciado. No es que las Fuerzas Armadas desoyeron las instrucciones de Evo
Morales y Javier Zavaleta y se quedaron estáticas. Comenzaron a actuar y está claro,
por lo menos hasta mi renuncia (12 de noviembre) sin instrucciones mías, y
después de mi renuncia, también deben aclarar las instrucciones de quién
recibían en el momento en que hay el vacío de poder, etc.”, acotó la
exautoridad.
El 10 de noviembre de 2019,
las FFAA no sólo emitieron un comunicado anunciando operativos terrestres y
aéreos, sino deliberaron y sugirieron la renuncia del entonces Jefe de Estado
en ejercicio.
El comandante de las
Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, en un comunicado que leyó en conferencia de
prensa a las 15.48, aseguró que “ante la escalada de conflicto que atraviesa el
país” lo siguiente “sugerimos al presidente de Estado que renuncie a su
mandato, permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad por
el bien de nuestra Bolivia”.
Misión de las FFAA
Según el Artículo 244 de
la Constitución Política del Estado, las Fuerzas Armadas tienen por misión
fundamental defender y conservar la independencia, seguridad y estabilidad del
Estado, su honor y la soberanía del país; asegurar el imperio de la Carta
Magna, garantizar la estabilidad del Gobierno legalmente constituido y
participar en el desarrollo integral del país.
“La organización de las
Fuerzas Armadas descansa en su jerarquía y disciplina. Es esencialmente obediente,
no delibera y está sujeta a las leyes y a los reglamentos militares. Como
organismo institucional no realiza acción política; individualmente, sus
miembros gozan y ejercen los derechos de ciudadanía en las condiciones
establecidas por la ley”, se lee en el Artículo 245.
A eso se añade, en el
Artículo 246, que las Fuerzas Armadas dependen de la Presidenta o del
Presidente del Estado y reciben sus órdenes, en lo administrativo, por
intermedio de la Ministra o del Ministro de Defensa y en lo técnico, del
Comandante en Jefe.
Insubordinación durante y después del
golpe
Los bolivianos acudieron
a las urnas el 20 de octubre de 2019. Al día siguiente, sectores críticos al
Gobierno impulsaron movilizaciones mientras el conteo de votos no había
culminado. A eso, se sumó, en noviembre de 2019, la Organización de Estados
Americanos (OEA) que hizo público un informe preliminar en el que cuestionaba
las elecciones presidenciales.
Esa situación, que se
sumó a la insubordinación militar, provocó, en esa gestión, movilizaciones en
diferentes sectores del país, una crisis política y la salida de Evo Morales
del Gobierno, quien denunció el golpe de Estado.
Al día siguiente de la
renuncia de Morales, el 11 de noviembre de 2019, un encuentro convocado por la
Iglesia Católica, donde representantes de la oposición que optaban por
alternativas a Morales, se convirtió en el escenario de condicionamientos a
representantes del Gobierno en medio de una crisis política.
Por ejemplo, se conoce
que, en ese entonces, el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, sin tener cargo
público ni representación, fue uno de los involucrados para lograr contacto con
las FFAA y gestionar acciones de los uniformados.
En entrevista con el
Sistema Nacional de Radios de los Pueblos Originarios, el analista político y
exministro de Gobierno, Hugo Moldiz, aseguró que “las FFAA dieron un golpe, un
golpe similar a la década de los ‘60 y ‘70 en términos de la amenaza del uso de
la fuerza, porque las FFAA hacen golpe por acción y omisión. En este caso, fue
por omisión los días previos al golpe, terminaron el golpe y después del golpe
jugaron un papel por acción, a propósito de las masacres de Senkata y Sacaba”.
El 12 de noviembre de
2019, la entonces la senadora Jeanine Áñez asumió, en ese escenario y sin
respetar la sucesión constitucional, la Presidencia del país y aplicó un
régimen con hechos de violencia como las masacres de Sacaba, en Cochabamba, y
Senkata, en El Alto.
El Decreto Supremo 4078
del 14 de noviembre de 2019, del régimen de Áñez, permitió la participación de
las FFAA en apoyo a la Policía Boliviana para reprimir protestas que
cuestionaban a los gobernantes de entonces. La norma establecía que los
militares estaban exentos de responsabilidad penal pese al uso de armas. Tenían
permiso para matar.
El 19 de noviembre de
2019, 10 civiles perdieron la vida y 31 quedaron heridos a causa del operativo
que se ejecutaba bajo el decreto en la zona de Senkata de la ciudad de El Alto.
La represión militar y
policial no sólo se registró en La Paz, sino el 15 de noviembre de 2019, cuando
uniformados ejecutaron un operativo en la zona de Huayllani, en el municipio de
Sacaba en el departamento de Cochabamba. La represión provocó la muerte de 12
personas.



