Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: miércoles 07 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Los aviones K-8, muy
temprano, el 10 de noviembre de 2019, sobrevolaron la zona y abrieron fuego
mediante las metralletas 23 mm de las aeronaves, intimidando a las personas que
estaban en tierra. Este hecho no tuvo la autorización del presidente Evo
Morales, quien todavía era el capitán general de las Fuerzas Armadas.
Sin la presencia del
Capitán General de las Fuerzas Armadas, el general Williams Kaliman, comandante
de las Fuerzas Armadas, junto al general Gonzalo Terceros, comandante de la
Fuerza Aérea Boliviana, determinó que el 10 de noviembre de 2019 aviones caza
K-8, bajo dependencia del Grupo Aéreo de Caza 34, sobrevolaran y dispararan a
los campesinos que estaban cerca de la localidad de Challapata, bloqueando el
paso de una facción de los mineros cooperativistas de Potosí que iban a La Paz,
cargados de dinamitas, para apoyar a los movilizados en contra del gobierno
democrático.
El día sábado 9 de
noviembre en la noche, después de varias reuniones con el presidente Evo
Morales, los integrantes del Alto Mando Militar se reunieron para tomar un
camino, en el que ya no contemplaban la figura del Presidente como mandatario
nacional, y al mismo tiempo diseñaban las formas de represión que debían
utilizar para acallar a los manifestantes que estaban a favor de Evo.
Según un efectivo
militar, que pidió reserva de su nombre, una de las primeras medidas que
tomaron en la reunión fue desbloquear la carretera Potosí-Oruro, por donde
tenía que pasar una facción de mineros cooperativistas que intentaban pasar el
cerco preparado por los campesinos a escasos kilómetros de la población de
Challapata.
“Kaliman habló con
el comandante de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), general Gonzalo Terceros, y
decidieron intimidar a los campesinos mediante sobrevuelos y disparos
esporádicos en la zona”, explica la fuente consultada.
Para lograr este
cometido, se contactan con el general Ernesto Pacheco, jefe del Departamento
Tercero de la FAB, a quien instruyen que autorice los vuelos sobre los
campesinos, por lo que Pacheco da la orden al coronel Óscar Caba Hurtado,
comandante de la Segunda Brigada Aérea, acantonada en Cochabamba, donde se
encuentran los aviones caza K-8 en el Grupo Aéreo 34 bajo la dirección del teniente
coronel Chalis Oterburg Medrano.
Desde muy temprano,
el 10 de noviembre, los pilotos designados a la misión hicieron las últimas
revisiones de rutina y partieron desde la pista de aterrizaje de la Fuerza
Aérea rumbo al sector donde se realizaba el bloqueo.
Los aviones K-8, muy
temprano, sobrevolaron la zona y abrieron fuego mediante las metralletas 23 mm
de las aeronaves, intimidando a las personas que estaban en tierra y luego se
dirigieron hasta la primera Brigada Aérea de La Paz, donde se procedió al recargado
de combustible para volver a la zona y continuar con la tarea que les
encargaron desde el Comando General.
En la jornada del 10
de noviembre, el comandante de la FAB, Gonzalo Terceros, se comunicó en varias
oportunidades con el coronel Pacheco, jefe del Departamento Tercero, para tener
el reporte de la misión y si hubo heridos en la zona, ya que es difícil
determinan donde llegan las balas que caían desde los cazas K-8.
Pese a que no había
autorización para la salida del avión presidencial, el coronel Alberto Saavedra
Nogales, comandante de la Primera Brigada Aérea, autorizó el aterrizaje,
carguío y salida de los aviones de caza K-8, que recién fueron reportados por
los medios de comunicación en la tarde luego de confundirse y creer que
los aviones estaban en contra de los mineros cooperativistas.
Durante la jornada,
los pilotos de los aviones caza K-8 hicieron cuatro sobrevuelos en la zona,
disparando en dos oportunidades.
“Una hora antes de
la renuncia del presidente Evo, los aviones caza K-8 estaban listos para salir
por quinta vez, pero tras la renuncia de Evo suspendieron la misión y los
pilotos se dirigieron a Cochabamba, donde guardan estos aviones”, explica el
militar consultado.
“En la Fuerza Aérea
nadie obra por voluntad, el general Gonzalo Terceros fue el que emitió la orden
y los otros jefes y comandantes acataron y cumplieron el pedido de la autoridad
militar”, sostiene.
En 2020, durante el
gobierno de facto de Jeanine Añez, los dos comandantes de la Primera y Segunda
Brigada fueron ascendidos a generales.
“Saavedra no podía
ser general, pues estaba en el puesto 10 de su curso, pero fue premiado por
Terceros, además de que el coronel Alberto Saavedra, que falleció por Covid-19,
era consuegro del comandante de la Fuerza Aérea, en tanto que el coronel Caba
era otro de los que estaba en contra de Evo y también recibió el generalato”,
indica.
“El general Terceros
suspendió los sobrevuelos de los caza K-8 una vez que el avión presidencial
salió rumbo a Chimoré y se conoció la renuncia del Presidente, si eso no
ocurría, seguro que esos aviones se quedaban en La Paz y al día siguiente iban
a continuar sobrevolando”, concluyó.



