Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 07 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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El 9 de noviembre de
2019, un día antes de su renuncia, el expresidente Evo Morales tenía previsto
sacar a las Fuerzas Armadas (FFAA) para reprimir a los movimientos ciudadanos
que denunciaban el fraude electoral y organizaban paros y bloqueos en
diferentes ciudades del país, detalló el excomandante de la Fuerza Aérea
Boliviana (FAB), Jorge Terceros, quien explicó a la Fiscalía que no lo hizo por
falta de municiones.
“(Evo Morales) le
preguntó al general (Williams) Kalimán que cómo estaban las FFAA en cantidad de
armamento y municiones. El general Kaliman le da la palabra al general (Pastor)
Mendieta, quien le informa que estarían cortos en municiones de guerra, que
máximo habrían 40 cartuchos por fusil y que en munición no letal estaban en cero.
A lo que el presidente Evo Morales se dirigió al Ministro de Defensa y le
reclamó por qué no había previsto esto”, señaló Terceros en su declaración.
El testimonio
corresponde a los hechos de la mañana del 9 de noviembre, cuando Morales, junto
con el exvicepresidente Álvaro García Linera y los exministros de Defensa y
Presidencia, Javier Zavaleta y Juan Ramón Quintana, respectivamente, tuvo una
reunión con el alto mando militar en la Residencia Presidencial.
El excomandante de
las FFAA Kaliman le dio a conocer al entonces mandatario que la situación
social era insostenible y le recomendó que convoque a los actores políticos
para una segunda vuelta en las elecciones, según la declaración.
El exmandatario en ese momento señaló que iba a consultar con sus asesores y ministros la posibilidad de un balotaje. Fue entonces que le preguntó a Kalimán cómo estaban los militares respecto a municiones y armamento.
En 10 de noviembre,
el exgobernante se volvió a reunir con el alto mando militar. El excomandante
de las FFAA le indicó que la situación estaba en un punto más álgido, puesto
que los ciudadanos pedían su renuncia y rechazaban una segunda vuelta. Ante
este reporte, el expresidente dio la orden de que los uniformados se mantengan
acuartelados.
“El presidente le
dijo (a Kalimán) que estaba esperando el pronunciamiento del informe de la OEA
para tomar una decisión. En forma de broma se dirigió al alto mando militar y
dijo de manera textual: 'Como no tiene munición, no pueden sostener un
conflicto, deben mantenerse en sus cuarteles y cuiden las instalaciones'”,
especifica en otro fragmento del testimonio.
Renuncia y convulsión
La declaración del
exjefe militar precisa que entre el 5 y 7 de noviembre, el expresidente Evo
Morales planificó la llegada de 2.000 personas a La Paz para contrarrestar el
paro de los activistas y agrupaciones ciudadanas.
El encargado de
recibir y organizar a esta gente era el exministro Carlos Romero, quien debía
coordinar su alojamiento con el ministro de Deportes Tito Montaño.
A las 15:30 del 10
de noviembre, el excomandante Kaliman sabía que Morales iba a renunciar a la
Presidencia y le pidió al Alto Mando Militar que publiquen un comunicado para
"quedar bien" ante el pueblo.
Tras la renuncia,
grupos MAS salieron a generar destrozos en las ciudades de El Alto y con mayor
intensidad en La Paz, donde quemaron estaciones policiales, la casa de la
periodista Casimira Lema, del exrector de la UMSA Waldo Albarracín y buses
Pumakatari.



