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Medio: El Día
Fecha de la publicación: martes 06 de julio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Siempre pareció sospechosa esa sugerencia que le hizo el comandante de las Fuerzas Armadas, Williams Kalimán al cocalero, con quien se había portado como una mansa paloma durante todo el tiempo que ocupó el cargo. Es más, el hecho de haber llegado ese puesto automáticamente lo convirtió en un fiel ladero del “proceso de cambio”, cómplice de todas las fechorìas cometidas y, por supuesto, perfectamente al tanto de las maniobras que hizo el cocalero para montar su dictadura, especialmente el fraude de octubre de 2019.
El consejo de Kalimán se produjo casi al mismo tiempo y en los mismos términos que el planteo realizado por la Central Obrera Boliviana (COB), otro socio incondicional del cocalero, lo que agrega aún más interrogantes sobre esas inesperadas reacciones, que a la postre y por fortuna para nuestra democracia, tuvieron un efecto contrario al que supuestamente tenían, pues todo era parte de un plan orquestado para urdir una salida desastrosa, aprovechando el estado de agitación que habìa provocado el fraude.
Más sospechosa todavía fue la actitud posterior de los militares. Mientras el país se incendiaba de acuerdo a las instrucciones que mandaba Evo Morales desde México, las Fuerzas Armadas miraban “de palco”, como si estuvieran esperando algo. Hasta eso ya se había producido la sucesión constitucional y la presidenta Jeanine Añez clamaba a los jefes castrenses para que salgan a las calles a defender a la población, pues los masistas estaban incendiando viviendas, quemaban los depósitos de los buses Puma Katari y hasta los ministros de Evo y otros que ahora trabajan con Luis Arce tiraban bombas incendiarias con el fin de provocar un desastre de grandes proporciones.
Por recientes declaraciones de la ex presidenta del Senado, Eva Copa, sabemos que el cocalero quería no sólo provocar un vacío de poder para evitar la sucesión constitucional, sino que pretendía dejar al país sin poder legislativo, para volver y auto coronarse como emperador o líder supremo de una nación en llamas, a merced de las armas y de los grupos de choque que tenía preparados, tal como lo ha revelado un jefe militar recientemente encarcelado.
El excomandante de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), Gonzalo Terceros, previo a su ingreso en la cárcel, acusado de golpista, ha dicho que Kalimán sabía muy bien que Evo Morales iba a renunciar, por lo que se deduce que su pedido fue nada más que un ardid para darle al cocalero una buena excusa para huir, inventarse de que todo fue un golpe y que su vida estaba en peligro.
El oficial también ha aclarado que su antiguo comandante conocía a la perfección sobre los planes del régimen de traer dos mil cocaleros del Chapare para desatar la guerra contra “los pititas”. Tenían previsto cómo transportarlos y dónde alojarlos. Afortunadamente algo les falló y se salvaron muchas vidas. En lo que respecta al cuento del golpe de estado, es obvio que se desmorona y a cada paso, a los libretistas de esta mentira les sale el tiro por la culata.



