Medio: El Deber
Fecha de la publicación: domingo 20 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Los testimonios que surgen de diversos actores coinciden con
la Iglesia Católica en que Evo Morales tomó parte de las
decisiones que se tomaron en las negociaciones de 2019 y que cuando
los exministros Carlos Romero, Javier Zavaleta y Héctor Arce salieron
del diálogo, para dar paso a los legisladores, fue cuando la
pacificación del país pudo avanzar.
El proceso comenzó el 14 de noviembre, dos días después de
que Jeanine Áñez asumió el mando. Un documento de la Iglesia Católica sobre las
memorias del proceso de pacificación del país señala que al principio
participaron los exministros de Evo Morales.
“Los representantes del MAS solicitaron
salvoconductos de salida para las autoridades que estaban acogidas en las
embajadas, garantías para que el expresidente Morales pudiese volver a
Bolivia; aclarando que no realizaría actividades políticas, excluyendo
expresamente una candidatura o asunción del gobierno por su parte”.
Si se cumplían estas condiciones, el MAS se comprometía a
desmovilizar escalonadamente a los sectores en conflicto, reconocer
el nuevo gobierno de transición, comenzar un diálogo sobre elecciones”.
El documento advirtió que el 20 de noviembre comenzó el
contacto del grupo de facilitadores del diálogo con la nueva presidenta del
Senado, Eva Copa, el nuevo presidente de Diputados, Sergio Choque y toda la
bancada del MAS. “Las nuevas autoridades fueron personas abiertas a escuchar
y entablar un proceso de diálogo, con nuevas actitudes”, dice el
documento.
El ex senador del MAS, Omar Aguilar declaró que los tres
exministros mencionados buscaban que el líder cocalero vuelva a ser
candidato en las elecciones.
Dice que la primera reunión fue en la Vicepresidencia. Se
sentaron frente a las nuevas autoridades del Ejecutivo Jerjes Justiniano,
Álvaro Coimbra, entre otros. Evo Morales pidió ser candidato a las
elecciones, según el ex senador. Los delegados de Áñez se opusieron a
esa idea y se trabó la redacción del proyecto.
Aguilar acota que los delegados del MAS pidieron un cuarto
intermedio. Por ello, en un salón contiguo estaban Carlos Romero,
Héctor Arce y Zabaleta. El exministro de Gobierno fue quien habló con
Morales y le explicó las dificultades. Puso el altoparlante del teléfono y
todos escucharon las recomendaciones. Según el relato de Aguilar, de esa
reunión participaron también Álvaro García Linera y Gabriela
Montaño, desde el exilio y hubo un debate sobre cómo avanzar con la Ley
de Convocatoria a Elecciones. “Está bien, avancen”, fue la
instrucción lacónica de Morales. Aguilar dijo que esa conversación duró
alrededor de 40 minutos.
Con esa decisión volvieron al salón de negociaciones, el
senador Óscar Ortiz estaba en la puerta y Aguilar le lanzó una frase,
“habemus papa, corre la ley”, fue de ese modo que se viabilizó la Ley de
Convocatoria a Elecciones.
El 21 de noviembre, según el documento de la Iglesia, se
reunieron los tres exministros la exsenadora Adriana Salvatierra; Omar
Aguilar; la presidenta del Senado, Eva Copa; el exsenador Milton
Barón; la diputada Betty Yañíquez, el exsenador Efraín Chambi.
En esa reunión, que duró hasta la madrugada, se consensuaron
los temas finales de la ley de convocatoria a las elecciones (trabajada
por la Comisión de Constitución de la Asamblea Legislativa Plurinacional) y
se trató la ley de garantías.
Consultado por este medio, el exministro Carlos Romero restó
importancia a ese proceso. Consideró que el hecho de que la Asamblea
Legislativa hubiera sesionado, adoptado determinadas iniciativas, “no
significa que hubiera legalizado el golpe, ni el gobierno de Jeanine Áñez. Hubo
una suerte de coexistencia de un Órgano Ejecutivo de facto, con un Órgano
Legislativo que recuperó la posibilidad de cumplir su período constitucional”.
EL DEBER le recordó que no solamente cumplirlo, sino que el
período constitucional de los Asambleístas incluso se alargó. “Sí, pero desde
mi punto de vista no es que el Órgano Legislativo sesionó, consideró la
renuncia de Evo y Álvaro como correspondía, aceptó esa renuncia y
refrendó la presidencia de Jeanine Áñez, eso no existió, nunca pasó y por eso
fue un golpe de Estado”.
Carlos Romero también lo descalifica. “Si usted se da
cuenta, la designación de vocales, la convocatoria a elecciones son
hechos que ocurren luego de las masacres de Sacaba y Senkata. Luego,
obviamente, de la asunción de Áñez y de una serie de persecuciones políticas,
por tanto no forman parte de un proceso de transición”.
Insistió en que la exmandataria “tomó por asalto el
Órgano Ejecutivo, la Iglesia luego intervino gestionando la
desmovilización de los sectores sociales para intentar consolidar al
Gobierno”, denunció la exautoridad.
Recordó que cuando la Iglesia acudió a exministros, “como
fue mi caso, para que podamos intervenir en ese proceso, la primera solicitud
que yo hice fue un pronunciamiento público y una exigencia de esclarecimiento
de las masacres de Senkata y Sacaba, como de las responsabilidades
legales que correspondían”.
Ante esa solicitud, hubo un comunicado de la Iglesia “muy
ambiguo, que lamentaba que algunos hermanos bolivianos hayan perdido la vida,
pero no respondía a lo que nosotros pedíamos como un escenario de una verdadera
transparentación de lo que estaba sucediendo”.
Por eso, consideró que la denominada pacificación “fue
falaz, porque se sostuvo en la aplicación de la fuerza y luego se mantuvo con
las cuarentenas que coincidieron con la crisis del coronavirus”, aseveró.
Insistió en que el Gobierno de Áñez era tan frágil, “hablamos
de una presidenta y un grupo de senadores que emergían de un partido que obtuvo
el 4% de los votos en las elecciones nacionales. Era tan endeble, que
en agosto (de 2020) nuevamente salieron las movilizaciones sociales con
mucha fuerza, pese a la situación de la crisis sanitaria que hundía al país”.
El exministro se refiere a la movilización que impidió el
paso de oxígeno a distintas capitales del país y que generó decenas de muertes.
“Entonces, desde mi punto de vista, el slogan de la
pacificación fue subjetivo, porque ésta nunca existió”, dijo.
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ser sometido el jueves en la Fiscalía pretendía llevarlo a contestar cosas que
pudieran utilizarse para incriminarlo o afectar a terceros dentro del proceso
por supuesto 'golpe de Estado'
Pugna
El exministro Romero, para sustentar el presunto golpe,
denunció que la Policía y las FFAA ya se había insubordinado al ministro de
Gobierno y al presidente, mucho antes del motín policial, cuando los controles
policiales en el marco de la seguridad electoral fueron fácilmente rebasados.
“Cuando Camacho se trasladó a La Paz, la Policía lo
protegió y escoltó, algunos dijeron que eso había sido dispuesto por el
ministro de Gobierno, eso es falso, la escolta fue definida por la
Policía al margen mío y eludiendo una comisión de cuatro ministerios con
autoridades que estaban en el aeropuerto. La Policía por cuenta propia comenzó
a trabajar brindando protección a los líderes políticos de la derecha
golpista y conspiradora”, denunció el exministro.
El viernes, la exdiputada del MAS, Susana Rivero
acudió ante la Fiscalía y negó que hubiera presentado su renuncia al
cargo de primera vicepresidenta de Diputados tras la salida de Evo Morales del
país, y que lo hizo el 14 de noviembre. El portal ChequeaBolivia.bo dijo que
ella posteó su renuncia el 10 de noviembre de 2019 a las 20:06.



