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Medio: El Deber
Fecha de la publicación: lunes 21 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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El arzobispo de Sucre, monseñor Ricardo Centellas, durante
su homilía luego de que la Iglesia Católica presentó una memoria de las
negociaciones que promovieron la pacificación del país entre octubre y
diciembre de 2019, dijo que el país debe mostrar serenidad y confianza en
Dios para dar solución a las adversidades, y que el camino para
solucionar los problemas es el diálogo.
El documento de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB),
presentado esta semana menciona que la Iglesia fue convocada por el gobierno de
Evo Morales el 8 de noviembre de 2019 para viabilizar el diálogo y pacificar el
país. Relata lo ocurrido en las negociaciones tras la renuncia y salida
del país del expresidente Evo Morales, como las conversaciones para pacificar
el país hasta enero de 2020. El documento ofrece datos reveladores.
El monseñor Centellas dijo que en la vida cotidiana
"tenemos pequeñas y grandes dificultades. La madurez humana se manifiesta
en cómo uno asume un error, una situación adversa. Cuando no somos capaces de
afrontarla con serenidad, objetividad y realismo, entonces inventamos
cualquier cosa o reaccionamos con violencia para atacar, y para dañar".
El arzobispo de Chuquisaca señaló que las
situaciones adversas en la vida personal y en la vida social, “no
se afrontan con violencia, no se afrontan evadiendo, sino con confianza.
Eso quiere decir con seguridad en uno mismo, en lo que uno puede hacer, con la
seguridad de que encontraremos alguna solución, alguna alternativa para superar
una adversidad”.
Por ello manifestó que no hay mal que dure 100 años, así que
ante las cosas negativas que puedan pasar a nivel personal, nacional o
eclesial, “debemos reaccionar con confianza, con serenidad, no
quedarnos quietos, avanzar en la vida, pero sin desesperarnos. Este es el
desafío que Jesús nos presenta para la vida cotidiana, para la vida de la
Iglesia, que antes, ahora y posteriormente, tiene tantas responsabilidades,
pero la respuesta no es asustarse, sino enfrentarlo con adhesión a
Dios, multiplicando nuestra oración para que podamos asumir la adversidad en el
espíritu del Señor, tomar las cosas con calma”.
En ese momento detalló que ese camino implica “reunirnos,
encontrar alguna solución, algún camino. No hay nada que no tenga solución.
Todo lo tiene, todo pecado se perdona, todo se puede sanar, todo se
puede salvar, todo se puede liberar, que Jesús nos alimente controlando el
miedo”.



