Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: lunes 21 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Analistas de Venezuela señalaron que el nuevo gobierno del
Movimiento Al Socialismo (MAS), presidido por Luis Arce, busca desacreditar a
la Iglesia Católica como ocurrió en su país cuando el exmandatario Hugo Chávez
asumió el poder, en 1999.
Desde hace unos días el oficialismo boliviano apunta al
clero para reforzar su narrativa del supuesto golpe de Estado.
Hace 22 años, Chávez asumió como presidente del país
caribeño. Entonces comenzó a tener una serie de enfrentamientos mediáticos con
la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV).
Esta enemistad con los religiosos duró hasta abril de este
año, cuando el presidente Nicolás Maduro tuvo una “reunión de reconciliación”
con la Iglesia.
El analista político venezolano Arturo Peraza señaló a
Página Siete que los “regímenes hegemónicos” atacan a la Iglesia Católica
porque es una instancia legítima de poder desde la acción y compromiso con la
sociedad, además de que es una institución que goza de credibilidad.
“Cuando los gobiernos de izquierda pierden credibilidad y
legitimidad, tienden a atacar a esos oponentes que les señalan fallas y les
señalan errores. Entonces les molesta que les digan sus verdades. En el caso de
Bolivia, la Iglesia ha sido clara (en sus informes) y eso no significa que esté
parcializada”, indicó.
Durante los conflictos poselectorales de 2019 (noviembre y
diciembre), la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), junto con organismos
internacionales, jugó un papel importante para garantizar la sucesión
constitucional y la pacificación del país.
Luego de la detención de la expresidente Jeanine Añez por el
supuesto “golpe de Estado” contra Evo Morales, representantes del gobierno no
sólo apuntaron a la oposición, también a miembros clericales que mediaron
durante los conflictos sociales.
Ante ello, la CEB se vio obligada a emitir dos informes
sobre cómo sucedió el proceso de sucesión presidencial, después del vacío de
poder por la renuncia de las entonces autoridades del MAS.
Los detalles revelados causaron la molestia de
representantes gubernamentales. El ministro de Justicia, Iván Lima, salió a
decir que el informe de la CEB faltaba a la verdad. Entre tanto, el procurador
Wilfredo Chávez dijo que Bolivia es un Estado laico y los sacerdotes que
participaron del “golpe de Estado” deberán responder a la justicia.
La politóloga venezolana Collete Capriles manifestó a este
medio que el actual Gobierno boliviano busca desacreditar al clero para que en
un futuro conflicto social no exista un interlocutor válido para mediar.
Explicó que lamentablemente en Bolivia no pudo haber —como
en su país— un diálogo político para que tanto oposición como oficialismo
puedan coexistir.
“El nuevo grupo de poder no quiere mostrarse conciliador, no
quiere que hayan mediadores ni personajes que puedan tener ante la sociedad
alguna autoridad moral. Hay una actitud muy retaleativa y de recuperación del
poder hegemónico (…). Pareciera que desde el poder se están preparando para
tener más conflictos políticos y sociales”, explicó la politóloga consultada.
La CEB indicó que luego de que Añez juró como presidenta
transitoria, el 12 de noviembre de 2019, diferentes actores del MAS
continuaron su participación en al menos ocho reuniones de diálogo y
negociación con actores políticos de oposición.
El dato se desprende de la “Memoria de los hechos del
proceso de pacificación en Bolivia Octubre de 2019 - Enero de 2020”, presentado
por la CEB.
“Una oposición dividida no puede generar un proyecto
alterno”
Los expertos en análisis político de Venezuela Collete
Capriles y Arturo Peraza coincidieron que tanto la oposición boliviana y la
venezolana están divididas y eso les impide formular un “proyecto alterno”.
Luego de la renuncia de Evo Morales y durante el gobierno
transitorio en Bolivia, después de 15 años los opositores al MAS no pudieron
generar un bloque.
Por eso es que explican su derrota en las elecciones del 20
de octubre del año pasado.
“Los grupos políticos democráticos que fueron importantes en
los 70, 80 y 90 en toda América Latina están hoy en fractura. No han logrado ubicar
un nuevo proyecto político, creo que quedaron entrampados en la lógica
neoliberal. Esto ha propiciado que grupos hegemónicos de izquierda, de corte
autoritario, tomen el poder y hundan a América Latina”, dijo Peraza a este
medio.
Capriles puntualizó que los “gobiernos de izquierda” al
confrontar a las oposiciones hacen que se polaricen.
“La oposición no puede construir políticamente su ruta para
adquirir fuerza y poder, resolver sus contradicciones internas. Hoy Venezuela
tiene una oposición que está tratando de tener una política unitaria, porque
está dividida y fragmentada. En Bolivia pasa algo similar, seguro tienen
concepciones distintas de cómo ganar el poder”, manifestó Capriles.
La experta agregó que el caso del gobierno transitorio
boliviano es analizado por una facción del chavismo para ver una forma de
retomar el poder.
“El caso boliviano es visto por parte del chavismo para que
la oposición sea gobierno, tenga mala gestión y recupere con mayor fuerza el
poder”.



