Medio: El Día
Fecha de la publicación: domingo 20 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Nos preguntamos si el régimen de Luis Arce se ha trazado un plan bien preciso, con estrategias, objetivos, plazos y todos los detalles que le ayuden a consolidar la gran mentira del golpe de estado. No vamos a hacer consideraciones morales ni legales sobre este tema, pues ni siquiera admite un mínimo análisis de racionalidad, pero cualquier político que se precie, sabe que su principal meta es convencer y persuadir, pero por más que lo intentan con la regla del “miente, miente, que algo queda”, no consiguen avanzar ni un ápice en inclinar a la gente hacia la tesis que tanto repiten.
El otro elemento a considerar es el temor y en eso también se están aplazando, pues todos los días anuncian quién será el próximo convocado a declarar, amenazan a uno y otro líder opositor con procesos e incluso han estado intimidando a los líderes de la Iglesia Católica, pero nadie escapa, nadie se calla y en todo caso, no hacen más que ratificar una y otra vez que en 2019 no hubo golpe, sino fraude.
En este montaje hay evidentes señales de improvisación y está claro que ni ellos mismos conocen a la perfección el libreto de su propia mentira y constantemente están añadiendo elementos que se escapan de la línea narrativa.
No se ve bien, por ejemplo, que hubieran acusado a Estados Unidos de complicidad en el golpe de estado y después pretendan encaramarse sobre el FBI para sacarle provecho al caso Murillo, un proceso que últimamente los ha estado haciendo temblar de miedo, dando a entender que el ex ministro de gobierno tiene cómo perjudicarlos.
La última novedad ha sido enfaldarse sobre la versión difundida por un portal de internet, según el cual, hubo un complot para impedir la asunción al poder de Luis Arce y para ello dicen haber analizado unos audios que, según dice la Policía Boliviana, tienen un 95 por ciento de probabilidades de autenticidad, conclusión a la que arribaron en menos de 48 horas y sin disponer de los mínimos medios técnicos para hacer semejante afirmación.
A Jeanine Añez ya no saben de qué acusarla. Todos los días surge algún proceso nuevo, alguna denuncia “espectacular”, pero no han avanzado ni un milímetro en la acumulación de pruebas que den la certeza de que la ex presidenta es una golpista, una terrorista y sediciosa. Lo que hacen con ella no ha conseguido quebrarla y la crueldad con la que actúan provoca el desprecio de la opinión pública.
Todos saben que el objetivo fundamental de la gran patraña es quitarle la fama de cobarde al cocalero Morales, conseguir que mejore su imagen, que ha quedado muy dañada dentro y fuera del país, por haber escapado sin asumir su responsabilidad de hombre, de líder y de patriota. Sabemos que en eso es lo que les va peor y el ex presidente no sólo hizo mal en volver de Argentina, donde lo trataban como rey, sino en pensar que va a recuperar el poder en cualquier momento. Es urgente que analicen la factibilidad de este plan y sobre todo los plazos, pues al paso que van, pueden quedarse sin la soga y sin la cabra.



