Medio: Opinión
Fecha de la publicación: viernes 18 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La expresidenta
Jeanine Áñez pidió ayer, a través de las redes sociales, su “inmediata liberación”,
así como a los organismos internacionales y algunas embajadas pronunciarse
sobre la "plena veracidad" del informe de la Iglesia católica por la
crisis política de 2019 que el Gobierno considera fue un "golpe de
Estado".
"Solicito
encarecidamente y en honor a la verdad, a la Embajada de España, la Unión
Europea, Naciones Unidas y la Embajada del Brasil, tengan a bien confirmar la
plena veracidad de los hechos revelados por la Iglesia católica", expresó.
Áñez se refirió al
documento "Memoria de los hechos de pacificación en Bolivia octubre 2019 -
enero 2020", que presentó el Episcopado boliviano a la Santa Sede y a la
Fiscalía del país y que describe aspectos como la sucesión de mando tras la
renuncia de Evo Morales. En una parte afirma que Adriana Salvatierra y Susana
Rivero, del MAS, se negaron a asumir la Presidencia en 2019 y que la delegación
del partido azul aceptó la investidura de Áñez, aunque esa versión fue negada
después por las aludidas.
Recordó que fue el
líder del MAS, antes de dejar la Presidencia, quien "pidió a la Iglesia y
las embajadas de España y la Unión Europea (UE) convocar a una mesa de diálogo
para garantizar la paz" de Bolivia.
Áñez también se
dirigió a los jueces y fiscales que conocen su caso para que ordenen su
"inmediata libertad" y le "permitan" asumir su defensa
fuera de prisión.
La expresidenta
interina cumple reclusión preventiva en una cárcel de La Paz desde hace tres
meses acusada de terrorismo, sedición y conspiración en un proceso en el que
también están en prisión dos de sus exministros y algunos exjefes militares.
Para el ministro de
Gobierno, Eduardo Del Castillo, “el caso está cerrado” en las investigaciones y
la exmandataria habría cometido 13 vulneraciones a la Constitución y el
reglamento de la Asamblea.
Sin embargo, el
expresidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, hizo una nueva revelación
en torno a este caso. Dijo, citado por Urgente.bo, que la oposición aceptó que
sea él quien asuma la presidencia, luego de la renuncia de Salvatierra, y fue
buscado por el exsenador y exministro Óscar Ortiz.
“Algunos de la
oposición estaban de acuerdo, pero los que no estaban de acuerdo eran Luis
Fernando Camacho, (Marco) Pumari, ni (Carlos) Mesa seguramente. Es por eso que
presionaron para que yo renuncie al cargo”, declaró.
Dijo también que no
lo hizo porque su hermano, que estaba como rehén, corría peligro de muerte si
no renunciaba. Por otro lado, mediante un comunicado, la Asamblea Permanente de
Derechos Humanos (APDH) de la ciudad de El Alto, junto a las víctimas de
noviembre de 2019, expresaron su repudio al informe de la Iglesia por la “falta
de sentido humanitario, solidario y fraterno” por la “jerarquía católica” al
referirse a las masacres de Senkata y Sacaba como hechos aislados.





