Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 17 de junio de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
Subcategoría: Democracia interna y divergencias
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Las pugnas internas dentro del MAS llevaron a los
disidentes del expresidente Evo Morales, en noviembre de 2019, a
avalar en la Asamblea Legislativa la gestión presidencial de Jeanine Áñez.
Después de que Áñez asumiera el mando del país, la
expresidenta del Senado Adriana Salvatierra, su antecesor Milton Barón, las
diputadas Betty Yañíquez y Sonia Brito lideraron una corriente en la Asamblea
Legislativa que buscaba cerrar todos los caminos para que la nueva
mandataria pudiese gobernar.
La memoria que presentó la Iglesia católica este martes
marca esa línea, porque advierte que en el proceso de pacificación hubo
dos momentos.
Desde el 14 de noviembre, dos días después de que Áñez
asumió la presidencia, hasta el 20, estuvieron en la mesa de negociación la
senadora Salvatierra, la diputada Yañíquez, el exprocurador general del
Estado Pablo Menacho. Además de los exministros Javier Zabaleta, Héctor
Arce y Carlos Romero. Todos del MAS.
Durante esos días, la exigencia a cambio de pacificación,
según la Iglesia, era que se expidan salvoconductos para la salida de las
exautoridades y que, incluso, se garantice el retorno de Morales.
Las negociaciones no avanzaron, mientras que la
violencia aumentaba en el país. La memoria de la Conferencia Episcopal
recuerda que el 15 de noviembre se produjeron los hechos de Sacaba y el 19, los
de Senkata, con muertos y heridos.
El exsenador del MAS Omar Aguilar reveló que el 13 de
noviembre hubo una reunión del MAS, en la que Adriana Salvatierra pasó
una instrucción concreta: “Entiendo que coordinaba con Evo Morales, la orden
era que todos renuncien, que todos debíamos renunciar de manera
inmediata”, lo que recibió una rotunda negativa de la bancada.
El 14 de noviembre, Copa asumió la presidencia del
Senado mientras que Sergio Choque la de Diputados.
El 20 de noviembre hubo nuevos interlocutores.
Comenzó el contacto del grupo de facilitadores del diálogo con “Copa, Choque y
toda la bancada del MAS. Las nuevas autoridades fueron personas abiertas a
escuchar y entablar un proceso de diálogo, con nuevas actitudes”, reseña el
documento de la Iglesia.
El 21 de noviembre por la noche se instaló el diálogo para
consensuar los puntos de la ley para convocar a elecciones, en la sede de
Naciones Unidas. Una reunión difícil que terminó en la madrugada. “Fue
evidente para los facilitadores de diálogo que existían dos posturas en el MAS:
la de las exautoridades y las de aquellos que estaban en funciones”.
Participaron, por parte del MAS: Los exministros Javier
Zabaleta, Héctor Arce, Carlos Romero y la senadora Adriana Salvatierra; el
senador Omar Aguilar; la presidenta del Senado Eva Copa; el senador
Milton Barón; la diputada Betty Yañíquez, el senador Efraín Chambi. En esa
reunión, que duró hasta la madrugada, se consensuaron los temas finales de la
ley de convocatoria a las elecciones (trabajada por la Comisión de Constitución
de la Asamblea Legislativa Plurinacional) y se trató la ley de
garantías.
Aguilar remarcó que “estábamos en el intento de recuperar el
poder, lo reconozco, creíamos que Eva Copa podía asumir la
Presidencia, pero ella dijo que la Policía y las Fuerzas Armadas estaban
al mando de Áñez. No teníamos nada a favor, todo en contra, por eso se descartó
esa posibilidad, de alguna manera legalizamos la gestión de Áñez porque la
Asamblea comenzó a sancionar leyes para que ella promulgue”, dijo
Aguilar.
Recalcó que quienes deben decirle la verdad al país
son Salvatierra, Susana Rivero y Teresa Morales, porque acudieron
a las convocatorias de la Iglesia católica y organismos internacionales, donde
conversaron con figuras de la oposición sobre las vías para buscar una salida a
la crisis.
“Es un secreto a voces que se había negociado. Se
dice que se había negociado la salida de Evo Morales a cambio que Jeanine Áñez
asuma la Presidencia. Yo mantengo que hubo una sucesión forzada,
tendrá que decirle al país por qué Susana Rivero o Adriana Salvatierra sí se
negaron a asumir. Todos saben que mientras nosotros dábamos la cara, muchos
estaban bajos sus catres”, agregó Aguilar.
Dos hechos
Como ejemplo, el 20 de noviembre se conoció el texto de la
exposición de motivos de la ley corta que anuló las elecciones del 20
de octubre de 2020, determinó designar nuevos integrantes del Tribunal
Supremo Electoral (TSE) y convocó a elecciones generales en el menor tiempo
posible.
El texto advertía que la propuesta se realizaba “en cumplimiento
al artículo169. I de la Constitución Política del Estado (CPE) que establece la
línea de sucesión constitucional presidencial, la segunda vicepresidenta de la
Cámara de Senadores de la Asamblea Legislativa en fecha 12 de noviembre de
2019, con el mandato de convocar a nuevas elecciones en el plazo máximo
de 90 días”.
El documento acotaba que Morales y García Linera
“han presentado la renuncia definitiva y solicitaron asilo en México,
país que les otorgó y en el que se encuentran actualmente habiendo hecho
abandono de sus funciones y provocado la vacancia de las mismas”.
Y tercero, sostenía que la investidura de Áñez
surgió de la sucesión constitucional, determinando como objetivo principal
de su mandato la convocatoria a elecciones generales del país.
La división dentro del MAS se hizo evidente
entonces. Pese a que el documento se difundió por vía oficial, más tarde la
senadora Adriana Salvatierra escribió ese mismo día en su cuenta de Twitter:
“Es importante aclarar en honor a la verdad que circula un documento falso. La
exposición de motivos del proyecto de ley que presentó la bancada del MAS-IPSP
es esta. Pido a los medios corregir el dato”.
El 13 de diciembre del mismo año, la entonces
presidenta de la Cámara de Senadores, Eva Copa, reveló que su
antecesora Salvatierra contó en una reunión de bancada “que renunció a la
presidencia del Senado porque lo único que tenía era a su papá y mamá, que no
podía asumir el cargo porque le podían reactivar el proceso por los tractores a
su padre. Es una decisión que ella tomó, eso nos dejó cojos a nosotros y hemos
tenido que asumir una decisión responsable y madura”, detalló Copa,
en entrevista con algunos medios.
La presidenta admitió que hay “diferencias ideológicas”
dentro de la bancada del MAS en la Asamblea Legislativa, pero que “eso no
significa que no estemos unidos”, reiterando que “toda la población boliviana
sabe que hay personas identificadas que tienen posiciones muy radicales, que no
le hacen bien al país, una de ellas es Adriana”.
Aguilar recordó ayer que esta actitud salvó la sigla del MAS
y señaló que, en determinado momento, el mismo Evo Morales le encargó
personalmente que la defienda.
Salvatierra no dio entrevistas para comentar el documento de
la Iglesia, solo se manifestó por las redes sociales. “Nunca acepté la
Presidencia de Jeanine Áñez, de ninguna manera. Ella asumió en una
sesión sin quórum y por tanto ilegal, impidiendo el ingreso de los
parlamentarios y reprimiéndonos con violencia policial. Claramente la sucesión
constitucional no era su interés”, posteó.
Evo Morales rechazó el informe, calificándolo como un
“comunicado político. “Tratan de esquivar su culpa, pero lo que hacen es
confesar que fueron cómplices. #ElPuebloPideJusticia”, posteó el
exmandatario.
El exministro Carlos Romero, por su parte, dijo a este medio
que nada justifica que Jeanine Áñez “usurpó el poder al
MAS. Un partido que no había alcanzado ni el 5% de apoyo tomó el
Gobierno. La Asamblea coexistió con los golpistas para defender la democracia,
en ningún momento avaló a Áñez”.



