Medio: Jornada
Fecha de la publicación: miércoles 16 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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El exmandatario Carlos Mesa denunció este miércoles que
el expresidente Evo Morales y el gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS)
buscan «destruirlo» a él y a su partido, Comunidad Ciudadana, la principal
fuerza opositora en el país.
Mesa fue citado a
declarar como testigo por los fiscales que investigan la crisis de 2019, que
para el oficialismo fue un «golpe de Estado» en contra del entonces presidente
Evo Morales.
«Al acusarme como
autor del supuesto golpe, Morales ha decidido para completar su plan,
destruirme y destruir a la principal fuerza de la oposición democrática en el
país, representada por Comunidad Ciudadana», dijo el exmandatario en una
conferencia en La Paz.
Según ha
trascendido, Mesa fue mencionado junto a una treintena de personas en la
declaración que la exmandataria interina Jeanine Áñez dio recientemente ante la
Fiscalía por el llamado caso «golpe de Estado».
Mesa, que fue candidato
presidencial de las elecciones de octubre de 2019, reiteró que en esos comicios
hubo fraude y que por esa razón fueron anulados y también recordó que el 21 de
febrero de 2016 el pueblo boliviano le dijo «NO» a la reelección de Morales y
aun así este «no respetó» esa decisión.
«Evo Morales es
autor del mayor fraude electoral en democracia y de haberse burlado del pueblo
boliviano el 21F al no respetar su decisión en contra de su reelección
indefinida», señaló.
Acusa al MAS y a
Morales
Carlos Mesa afirmó
que no dará explicaciones y acusó a Morales, al actual presidente, Luis Arce, y
al MAS de «mentir» y «tergiversar» los hechos que ocurrieron en 2019, entre
ellos que se cuestione la «legalidad» de la constitución del Gobierno
transitorio liderado por Áñez.
«No da explicaciones
quien, como yo, ha hecho y volvería a hacer cien veces lo que se debe hacer en
defensa de la paz, la democracia y la Constitución, que es lo que hice entre
2018 y 2020», indicó.
«Como candidato
presidencial enfrenté a la autocracia y como demócrata apoyé la recomposición
de la línea de sucesión constitucional que Morales trató de destruir para
llevarnos a la guerra interna. Tarea que contó con la participación como
facilitadores de la Iglesia católica, la Unión Europea, Naciones Unidas y la
Embajada de España», explicó.
Fue enfático al
decir que con esta situación, «inventándose un delito» Morales, Arce y el MAS
buscan no solo «destruir» a su partido sino «llevar al país a una espiral de
confrontación en medio de una profunda crisis sanitaria y de desempleo».
El líder opositor
también dijo que el Gobierno ha «subordinado los intereses de la patria» a «su
propio interés» para que Morales pueda «volver a la presidencia a cualquier
costo».
El expresidente Mesa
fue mencionado junto a una treintena de personas en la declaración que Áñez dio
recientemente ante la Fiscalía por el llamado caso «golpe de Estado».
Otras personas
mencionadas por la exmandataria fueron el exlíder cívico Luis Fernando Camacho,
actual gobernador de Santa Cruz, y el exministro interino de la Presidencia
Jerjes Justiniano, señaló.
Este martes, la
Iglesia católica reafirmó su papel de mediación en la crisis de 2019 y rechazó
en un informe que, entre otros, fue entregado al papa Francisco, «toda
acusación relativa a conspiración, propiciación, encubrimiento u otra forma de
actuación que se relacione con un supuesto golpe de Estado».
Evo Morales renunció
a la Presidencia el 10 de noviembre de 2019 denunciando que fue forzado por un
supuesto golpe de Estado, en medio de protestas y denuncias de un presunto
fraude electoral a su favor en los fallidos comicios.
Bolivia vivió un
vacío de poder durante dos días, ya que con Morales también renunciaron todos
los que constitucionalmente podían sucederlo, hasta que la entonces segunda
vicepresidenta del Senado, Jeanine Áñez, asumió la Presidencia interina tras
activar un mecanismo de sucesión que contó con el visto bueno del Tribunal
Constitucional.
Áñez y dos de sus
exministros están en prisión desde hace más de tres meses por el caso llamado
«golpe de Estado», referido a aquella crisis.



