Medio: El Deber
Fecha de la publicación: miércoles 16 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Rompió su silencio
después de su derrota en las elecciones subnacionales. La exsenadora del
Movimiento Al Socialismo (MAS), Adriana Salvatierra, negó este
miércoles que en algún momento hubiera aceptado que Jeanine Áñez asuma la
Presidencia del país.
En respuesta a la
memoria de la Iglesia Católica sobre los diálogos de pacificación que hubo en
2019, después de la renuncia de Evo Morales, la extitular de la Cámara
Alta recalcó que la exmandataria asumió el poder en una sesión “ilegal” al
interior del Legislativo.
“Nunca acepté la
Presidencia de Jeanine Áñez, de ninguna manera. Ella asumió en una sesión
sin quórum y por tanto ilegal, impidiendo el ingreso de los parlamentarios y
reprimiéndonos con violencia policial. Claramente la sucesión constitucional no
era su interés”, posteó Salvatierra.
En el documento de
la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) se menciona que surgió la alternativa
que ella o la diputada Susana Rivero asuman la Presidencia, pero que lo
rechazaron por tener sus vidas en peligro, razón por la que se planteó la
alternativa de Áñez, que debía ser reconocida en una reunión de la
Asamblea, a la que el MAS había accedido a acudir.
Su tuit:
El escrito también
menciona que, durante la negociación para subsanar el vacío de poder,
Salvatierra solicitó una conversación a puertas cerradas con Óscar
Ortiz, con la mediación del extinto monseñor Eugenio Scarpellini, cuyo
contenido no se conoce.
Al igual que lo hizo
Rivero, Salvatierra niega la versión del clero. “Es cierto que ellos (la
Iglesia) participaron en los hechos de noviembre (de 2019), intentaron
establecerse como mediadores, pero había una serie de acontecimientos,
incluso previos, que dan cuenta que esto fue un golpe de Estado”, complementó
esta mañana en entrevista con radio éxito.



