Medio: La Razón
Fecha de la publicación: miércoles 16 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La declaración ante la Fiscalía de la expresidenta del
régimen provisorio, Jeanine Áñez, así como otras versiones que se van
difundiendo, como la de la jerarquía de la Iglesia Católica, permiten
reconstruir el tablero de acciones y actores de los hechos de noviembre de
2019. Se está discutiendo el protagonismo del excandidato y hoy jefe de
Comunidad Ciudadana, Carlos Diego Mesa.
Denuncias penales, declaraciones de imputados y testigos,
memorias, reportes de prensa, entrevistas periodísticas, diversos comunicados,
en fin, proveen información y plantean diferentes miradas e interpretaciones
sobre la coyuntura crítica que derivó en el derrocamiento del expresidente Evo
Morales y la sucesión del 12 de noviembre de 2019, cuya legalidad y
constitucionalidad están en cuestión. La evidencia muestra que la gestión de la
“transición” fue extrainstitucional, incluidos actores externos.
En los últimos días, la disputa política sobre el tema
apunta al papel que tuvo, en diferentes momentos de la crisis, el excandidato
presidencial de la alianza Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa. Se recuerda al
respecto que Mesa, derrotado en las elecciones generales 2019 —a la postre
declaradas sin efecto legal—, se apresuró a declarar, la misma noche de la
votación, que había segunda vuelta. Al día siguiente, sobre la base de
resultados preliminares y no oficiales, proclamó “fraude escandaloso”.
Durante los 21 días de paro y movilizaciones urbanas que
siguieron a los comicios, con centro decisorio en los cabildos realizados en el
Cristo de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, el actor político Mesa tuvo
intervenciones episódicas. Y su discurso fue mutando a tenor de las consignas
del entonces dirigente cívico Luis Fernando Camacho. Así, del planteamiento de
segunda vuelta electoral, Mesa pasó a la demanda de anulación de las elecciones
y, luego, la exigencia de renuncia de Evo Morales.
Más allá de acciones deplorables asociadas a la coyuntura
crítica, que se inauguraron con la quema de cinco tribunales electorales
departamentales, fueron decisivos los días posteriores a las renuncias del
presidente y vicepresidente el 10 de noviembre. Hay diferentes datos e
interpretaciones sobre la sucesión presidencial, que correspondía a la titular
del Senado, Adriana Salvatierra. Mesa fue tajante al cerrar esa opción: “Nadie
que sea militante del MAS puede continuar ese proceso político”.
En tal contexto de “vacío de poder”, se produjeron las
opacas reuniones en la Universidad Católica. Allí, algunos operadores
políticos, cívicos y eclesiásticos de oposición trazaron y ejecutaron el plan
para la autoproclamación de Áñez. Uno de los principales actores en aquel
momento, dada su condición de excandidato, fue precisamente Carlos Mesa.
Seguramente brindará información relevante al respecto en su declaración como
testigo en el proceso penal en curso contra la exsenadora y otros implicados.



