Medio: Correo del Sur
Fecha de la publicación: viernes 11 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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En una reciente declaración ante el Ministerio Público, la expresidenta
Jeanine Áñez contó los hechos antes de asumir la Presidencia, entre ellos el
maltrato que, dijo, recibió por el entonces comandante de las Fuerzas Armadas,
Williams Kaliman.
En la declaración a la que accedió Página Siete, Áñez afirma
que, desde su casa en Trinidad, siguió los hechos precedentes a la renuncia del
expresidente Evo Morales, el 10 de noviembre, nueve horas y media después de
haber anunciado la renovación del Tribunal Supremo Electoral y una convocatoria
a nuevas elecciones.
Recuerda que luego se produjo la renuncia de toda la cadena
de mando, ante lo cual la Iglesia católica, junto a la comunidad internacional
y partidos políticos, comenzaron a buscar alternativas para pacificar el país
en un encuentro que se realizó en la Universidad Católica Boliviana (UCB), de
donde alrededor de las 19:00 recibió una llamada de Ricardo Paz, vocero de
Comunidad Ciudadana (CC).
Según explica, Paz la puso en altavoz para explicarle que
“ellos estaban en una reunión buscando una reunión pacífica y me sorprendo de
la llamada, me dicen que estaban buscando la mejor forma constitucional de cómo
hacer una transición y como en el Senado todos habían renunciado, yo era la
segunda vicepresidenta, me preguntaron si estuviera dispuesta a asumir la
Presidencia para hacer el proceso de transición y llamar a nuevas elecciones
constitucionales, a lo que respondo que estaría dispuesta si podría contribuir
a la pacificación del país”.
De ahí en adelante, relata las dificultades por las que
atravesó 24 horas antes de asumir la presidencia del Senado y luego el mando
del país, en un escenario de creciente violencia en las calles y amenazas de
enfrentamiento armado, con una Policía que había quedado desabastecida para sus
operaciones antidisturbios.
Cuenta que el 11 de noviembre se dirigió a La Paz en una
línea aérea privada que hizo escala en Santa Cruz, donde coincidió con el
senador Óscar Ortiz, quien también se trasladaba a la sede del Gobierno para un
encuentro legislativo de búsqueda de la pacificación del país.
“Había mucho nerviosismo, amenazas de que estaban bajando 10
mil personas desde El Alto que estaban con dinamita, era una situación de
violencia y nerviosismo (…) Todo fue una tragedia porque llega la exsenadora
(María Elva) Pinkert (y advierte que) nos están avasallando, la Policía no
tenía municiones, no tenían gases, que si no salimos ahorita de la Asamblea, no
sabríamos qué hacer”.
Áñez cuenta que tuvo que salir “disfrazada” de la Asamblea
Legislativa, con “una chaqueta y una capucha”, después de lo cual ingresó a un
vehículo junto con sus hijos y llegó a un lugar donde cambiaron de motorizado
para luego llegar hasta la Academia Nacional de Policías. Todo el operativo fue
acompañado por miembros de esa institución.
Antes la llevaron a reunirse en el Hotel Casa Grande, con
los excívicos Marco Pumari y Fernando Camacho (actual gobernador de Santa
Cruz), además de una decena de varones a los que no conocía, quienes se
presentaron “como un movimiento ciudadano que buscaba pacificar el país” mediante
una sucesión constitucional.
Relata que de ahí se trasladó a la Asamblea Legislativa
Plurinacional donde informó a la prensa que buscaban pacificar al país, aunque
el escenario era adverso por los constantes anuncios de que la Policía estaba a
punto de ser rebasada por los movilizados que buscaban llegar a hasta el
Legislativo.
Allí la esperaban Pumari y Camacho, luego llegaron Ortiz y
Arturo Murillo, y la noticia de que había “gente violenta” que buscaba una
“guerra civil” y que aparentemente ya se había enterado de que ella se
encontraba en ese lugar. Se dispersaron.
“Esa tarde, cuando estábamos en la Academia Nacional de
Policías, ante la desesperación me atrevo a llamar al comandante de las Fuerzas
Armadas (Williams) Carlos Kaliman Romero. Alguien me pasó su número de
teléfono, le pedí que ayude, que habían pedidos de la Policía que estaba siendo
rebasada, a ello me contestó groseramente: ‘cuando usted sea Presidenta va a
poder darme órdenes’, luego apagó su celular”, relata Áñez.
Kaliman, un hombre muy cercano al expresidente Morales,
sugirió después su renuncia por presión de su alto mando y ahora es procesado
junto a la expresidenta por un presunto “golpe de Estado”.
Áñez prosigue su relato y cuenta que fue alojada, junto a
sus hijos, por una mujer policía que lloraba porque la violencia recrudecía y
no contaba con municiones para su defensa.
En su declaración, Áñez dice que luego recibió una carta del
comandante de la Policía, Yuri Calderón, pidiendo ayuda, ante lo cual decidió
hacer una exhortación pública al comandante de las FFAA, no obstante a que poco
antes la había tratado mal.
Explica que para ello grabó un video en la misma casa de la
policía, improvisando un fondo con una bandera de Bolivia. En él habla de la
carta y pide a Kaliman “coordinar con la Policía” porque “no queremos muertos
en el país”. Le advierte que si ello ocurre será su responsabilidad.
“Usted desde esta
mañana se está negando a coordinar con la Policía, que desde la mañana está
diciendo que sus funcionarios, su personal en la calle, está siendo rebasado
por las hordas delincuenciales que están en la calle”, dice la entonces
senadora.



