Medio: Correo del Sur
Fecha de la publicación: viernes 11 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Ante la Fiscalía, la expresidenta Jeanine Áñez rompió el
silencio sobre los hechos de 2019 y brindó su versión sobre cómo en 72 horas
pasó de estar en las calles de Trinidad, denunciando fraude, a ser la
mandataria del país.
En su relato, Áñez se refirió a los hechos transcurridos
entre el 10 y el 12 de noviembre de 2019, cuando asumió la Presidencia del
Estado.
Domingo 10 de noviembre. Según la versión de Áñez, estaba en
Trinidad. Ese día su nombre recién surgió como alternativa para asumir el
cargo. Aclaró que hasta ese momento estaba en la capital beniana lamentando lo
que ocurría en el país y como “una veedora más” que “gritaba en la calle que
hubo un fraude electoral”.
Ese día, mientras ella estaba en Trinidad, se conocieron las
renuncias de Evo Morales, Álvaro García Linera, Adriana Salvatierra y Víctor
Borda, pero además se reunían los mediadores de la Iglesia católica y la
comunidad internacional, quienes habían convocado a actores políticos para
buscar la paz del país y una sucesión presidencial.
Entre las 18:00 y 19:00, recibió una llamada de Ricardo Paz,
entonces jefe de campaña de Comunidad Ciudadana. Áñez indicó que, al altavoz,
quienes estaban en la reunión le explicaron que se procuraba una transición
constitucional y que, ante las renuncias y debido a su condición de segunda
vicepresidenta del Senado, le preguntaron si estaba dispuesta a asumir la
Presidencia para la transición y las nuevas elecciones.
“Respondo que estaría dispuesta si podría contribuir a la
pacificación del país”, dijo Áñez. Sin embargo, enfatizó que nunca se
ofreció.
EL TRASLADO
Lunes 11 de noviembre. Áñez encaró la dificultad de
trasladarse desde Trinidad hacia La Paz. Encontró un vuelo comercial de la
línea Amaszonas que salía en la mañana vía Santa Cruz. Así negó que hubiera
sido llevada en un vuelo militar.
Llegó a La Paz al mediodía, junto al senador Oscar Ortiz,
quien se subió al avión en la escala realizada en Santa Cruz.
Indicó que tras arribar al aeropuerto de El Alto, no había
cómo llegar a la ciudad de La Paz por los bloqueos, así que les esperaba un
helicóptero de la Fuerza Aérea, al cual se subió junto a Ortiz.
La exmandataria dijo que entonces fueron trasladados hacia
el Colegio Militar de La Paz. Sus hijos también fueron llevados al mismo lugar.
Tenía planeado asistir a la Asamblea, pero previamente se
fue a reunir con Luis Fernando Camacho al Hotel Casa Grande, ubicado en la zona
Sur, donde se había instalado el cívico cruceño.
Ahí se encontró con unas ocho personas, entre quienes
estaban el cívico potosino, Marco Pumari, y Jerjes Justiniano, quien
posteriormente sería su Ministro de la Presidencia.
“Solo me dijeron que era un movimiento ciudadano que no eran
de ningún partido político, dijeron que buscaban una sucesión constitucional
para pacificar el país, me dijeron que yo estaba allí es porque mi cargo es lo
más apegado a la Constitución, que es la segunda vicepresidencia de la cámara
de senadores (sic)”.
Áñez aseguró que en la reunión manifestó que no buscaba
protagonismo y que asumiría la Presidencia si tenía apoyo de la población,
aunque no se impondría ni se molestaría con lo que sucediera.
A las 14:00 fue a la Asamblea en vehículos oficiales del
Senado. Cuando llegó a la Plaza Murillo llegaron a escoltarle otros vehículos y
motocicletas, sin conocimiento previo suyo. Al llegar, brindó una conferencia
de prensa, en la que expresó su intención de encontrar una salida
constitucional.
Posteriormente, según su relato, se reunió con sus colegas
parlamentarios Susana Campos, Óscar Ortiz, Arturo Murillo, Elva Pinckert,
Gonzalo Barrientos, Eliane Capobianco, Gonzalo Barrientos, Rose Mary Sandoval y
Andrés Gallardo, entre otros.
“Ese día no avanzamos porque estábamos esperando que los
parlamentarios lleguen porque había mucha convulsión social, había mucho
nerviosismo, amenazas de que estaban bajando 10.000 personas desde El Alto que
estaban con dinamita, era una situación de violencia y nerviosismo y mucho más
preocupada porque estaba con mis hijos allí”, señaló.
En medio del conflicto, Áñez dijo que apareció con seguridad
debido a que se presumía que iba a ser la Presidenta del Estado.
No podía salir de la Asamblea, por lo cual tuvieron que
disfrazarla con una chaqueta y una capucha, para abandonar el lugar de manera
disimulada junto a sus hijos.
La introdujeron a un vehículo y, luego, le cambiaron de
movilidad escoltada por efectivos del orden, hasta llegar a la Academia de
Policías.
Reveló que allí estaban Camacho, Pumari, Ortiz y Murillo.
Sin embargo, persistía el avance de los manifestantes que pedían “guerra
civil”.
En palabras de Áñez, entonces, con la desesperación, se
atrevió a llamar al Comandante de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman Romero,
y le pidió ayuda, puesto que la Policía estaba siendo rebasada con los
manifestantes. “A ello me contestó groseramente: 'cuando usted sea presidenta
va a poder darme órdenes', luego lo apagó su celular”, contó sobre su
conversación con Kaliman.
Ese mismo lunes, la exmandataria contó que la llevaron a una
casa particular de una mujer policía, que la cobijó a ella y su familia. Dijo
que esa mujer policía llegó llorando porque en la calle las fuerzas del orden
no tenían municiones, mientras la violencia empeoraba.
Manifestó que esa noche del lunes fue durísima, porque en
Trinidad habla amenazas de que iban a quemar su casa y pidió auxilio a la
Policía que mandó patrullas y también sus vecinos cuidaron su vivienda.
Áñez aseveró que esa noche el comandante de la Policía, Yuri
Calderón, le pidió ayuda mediante una carta, por lo cual decidió hacer un video
para solicitar a las Fuerzas Armadas que colaboren.
Martes 12 de noviembre. Áñez indicó que volvió a la Asamblea
y que el compromiso era que parlamentarios de MÁS iban a participar de la
sesión. Sin embargo, hubo una contraorden que habría dado Adriana Salvatierra
para que su bancada no asistiera.
Reveló que entonces se le acercó la asesora del Senado,
Gabriela Díaz, y que le manifestó que Salvatierra había instruido que no se
llevara adelante la sesión. Según Áñez, la funcionaria había respondido a
Salvatierra que ya no era presidenta del Senado. Como la asesora se sentía
amenazada y muy asustada, Áñez le dijo que estuviera tranquila porque la iban a
proteger.
Áñez calificó lo sucedido como un “boicot”, pero tomando en
cuenta la crisis en que estaba el país, se decidió llevar adelante la sesión en
la cual asumió la Presidencia. Acotó que ese mismo día salió el comunicado del
Tribunal Constitucional que avaló el mecanismo de sucesión que dio pie a su
investidura.
“Instalamos la 198va sesión ordinaria debido a la
emergencia. Nuevamente, preciso, en ese momento sensible muy peligroso, los que
cometieron incumplimiento de deberes fueron los senadores del MAS al no asistir
a la sesión convocada”, enfatizó.
Áñez fue investida como mandataria. Respecto a la fotografía
que dio la vuelta al mundo, en la que un militar parece ponerle la banda
presidencial, aclaró que no recuerda quién la posesionó, pero aseguró que no
fue ningún militar. Aseguró que el uniformado solo le acomodó la banda.



