Medio: La Razón
Fecha de la publicación: domingo 13 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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A cuatro días de revelarse que vetó a la exsenadora Adriana
Salvatierra (MAS) para que asuma el poder en 2019, el expresidente Carlos Mesa
y su entorno guardan silencio, mientras el expresidente Evo Morales lo acusó de
ser “el principal golpista”.
Mesa no se refirió al tema en público ni en las redes
sociales, donde habitualmente hace conocer su posición sobre diferentes temas,
aunque el sábado posteó mensajes sobre la muerte de una activista y para
criticar al Gobierno en la gestión de la pandemia del COVID-19.
Fue la propia expresidenta Jeanine Áñez la que reveló el
papel que jugó Mesa, jefe de Comunidad Ciudadana, en esos momentos de noviembre
de 2019, antes de que ella se proclamara, primero, presidenta del Senado y,
luego, presidenta del Estado.
“El señor (Jorge) Quiroga llama al señor Carlos Mesa por
teléfono para consultarle y éste le responde que la ciudadanía no aceptaría esa
sucesión (de Salvatierra), (que) las protestas continuarían”, declaró la
exmandataria el 8 de junio ante la Fiscalía, por el caso Golpe de Estado.
De esa forma relató los entretelones que rodearon su toma
del poder del 12 de noviembre de 2019, precedida por reuniones
extralegislativas en instalaciones de la Universidad Católica Boliviana (UCB) y
con líderes como Mesa, Jorge Quiroga y representantes cívicos, de la Iglesia
Católica y el entonces delegado de la Unión Europea.
En esas reuniones estuvieron acompañando a Mesa el abogado
Carlos Alarcón y su entonces jefe de campaña Ricardo Paz. “No tengo
comentarios”, respondió el sábado Paz en un mensaje de WhatsApp cuando se le
pidió una entrevista sobre las revelaciones de Áñez.
“Entre las 18.00 y 19.00 (era de noche) yo recibo una
llamada de Ricardo Paz, que me pone en altavoz, me explica que ellos estaban en
una reunión buscando una reunión”, contó la exmandataria.
Mientras que Alarcón no atendió el requerimiento, luego de
que su esposa pidió volverlo a llamar.
El expresidente Quiroga tampoco se pronunció y su asesor
Luis Vásquez, con quien estaba en las reuniones de noviembre, dijo en un
contacto con este medio que estaba delicado de salud.
Sí se pronunció Morales, quien a través de un mensaje en su
cuenta de Twitter fustigó a Mesa. “Las últimas confesiones confirman que Carlos
Mesa es el principal golpista. Denunció sin pruebas ‘fraude’ antes de perder la
elección, convocó a la violencia y forzó la violación de la CPE. Ahora se
explica por qué no quiere habilitar los 2/3 para los juicios de responsabilidades”
(sic), escribió.
Presionado por las denuncias de fraude electoral, protestas
cívicas, un motín policial y la presión de las Fuerzas Armadas, Morales dejó el
cargo el 10 de noviembre de 2019. Poco después se iniciaron las reuniones
extralegislativas a convocatoria de la Iglesia Católica y la Unión Europea en
la UCB.
Mesa había salido segundo en las elecciones anuladas, como
se repitió en las justas de 2020 que ganó Luis Arce con más del 55%.
La Organización de Estados Americanos (OEA) fue un actor
central en el desenlace del conflicto de noviembre de 2019 con un polémico
informe que alimentó el discurso del “fraude” y que estudios de organizaciones
y expertos internacionales han puesto en duda.
Áñez también recordó en su declaración ante la Fiscalía que
“Carlos Mesa realiza una declaración en una radio mencionando que no aceptaría
la sucesión de Adriana Salvatierra”. Salvatierra estaba en la línea de
sucesión, pero había declarado que renunciaba a la presidencia del Senado.
Para el Gobierno, la posesión de Áñez fue ilegal, porque
vulneró la Constitución y el reglamento de la Cámara de Senadores, entre otras
irregularidades.
La expresidenta está recluida en la cárcel de Miraflores. El
diputado del MAS Héctor Arce consideró que Mesa debe ser citado a declarar en
la Fiscalía, mientras que la senadora de CC Andrea Barrientos dijo que “están
obligando (a la exmandataria) a hacer declaraciones y la sacan de contexto”.



