Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: viernes 11 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Transcurridos casi tres meses de su aprehensión y posterior
detención preventiva, la expresidenta Jeanine Añez declaró esta semana ante el
Ministerio Público y relató que el 11 de noviembre de 2019, un día antes de
asumir la Presidencia, fue tratada mal por el entonces comandante de las
Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, y tuvo que pasar la noche en la vivienda de
una mujer policía.
Declaración de la expresidenta Jeanine Añez by JC Véliz on
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En la declaración, contenida en 18 páginas, a la que accedió
Página Siete, relata que siguió desde su vivienda, en Trinidad, los hechos
precedentes a la renuncia del expresidente Evo Morales, que se dio a las 17:00
del 10 de noviembre, nueve horas y media después de haber anunciado la
renovación del Tribunal Supremo Electoral
y una convocatoria a nuevas elecciones (las del 20 de octubre de ese año
habían sido observadas por fraude).
Recuerda que luego se produjo la renuncia de toda la cadena
de mando, ante lo cual la Iglesia Católica, junto a la comunidad internacional
y partidos políticos, comenzaron a buscar alternativas para pacificar el país
en un encuentro que se realizó en la Universidad Católica Boliviana (UCB), de
donde alrededor de las 19:00 recibió una llamada de Ricardo Paz, vocero de
Comunidad Ciudadana (CC).
Llamada de la UCB
“Me pone en altavoz y me explica que ellos estaban en una
reunión buscando una reunión pacífica y me sorprendo de la llamada, me dicen
que estaban buscando la mejor forma constitucional de cómo hacer una transición
y como en el Senado todos habían renunciado, yo era la segunda vicepresidenta,
me preguntaron si estuviera dispuesta a asumir la Presidencia para hacer el
proceso de transición y llamar a nuevas elecciones constitucionales, a lo que
respondo que estaría dispuesta si podría contribuir a la pacificación del
país”, declaró.
De ahí en adelante relata las dificultades que atravesó 24
horas antes de asumir la presidencia del Senado y luego el mando del país, en
un escenario de creciente violencia en las calles y amenazas de enfrentamiento
armado, con una Policía que había quedado desabastecida para sus operaciones
antidisturbios.
Dice que el 11 de noviembre se dirigió a La Paz en una línea
aérea privada que hizo escala en Santa Cruz, donde coincidió con el senador
Óscar Ortiz, quien también se trasladaba a la sede del Gobierno para un
encuentro legislativo de búsqueda de la pacificación del país.
Ya en El Alto, ante la imposibilidad de movilizarse por vía
terrestre (las calles estaban tomadas por protestas ciudadanas) fue trasladada
en helicóptero hasta el Colegio Militar, en la zona Sur, junto a sus dos hijos y Ortiz. De ahí la llevaron
hasta el Hotel Casa Grande, donde se reunió con los excívicos Marco Pumari y Fernando
Camacho (ahora gobernador de Santa Cruz), además de una decena de varones a los
que no conocía, quienes se presentaron “como un movimiento ciudadano que
buscaba pacificar el país” mediante una sucesión constitucional.
Relata que de ahí se trasladó a la Asamblea Legislativa
Plurinacional en un vehículo que le fue
asignado con anterioridad por su condición de senadora, donde informó a la
prensa que buscaban pacificar al país, aunque el escenario era adverso por los
constantes anuncios de que la Policía estaba a punto de ser rebasada por los
movilizados que buscaban llegar a hasta el Legislativo.
“Había mucho nerviosismo, amenazas de que estaban bajando
10.000 personas desde El Alto que estaban con dinamita, era una situación de
violencia y nerviosismo (…) Todo fue una tragedia porque llega la exsenadora
(María Elva) Pinkert (y advierte que) nos están avasallando, la Policía no
tenía municiones, no tenían gases, que si no salimos ahorita de la Asamblea, no
sabríamos qué hacer”.
Añez cuenta que tuvo que salir “disfrazada”, con “una
chaqueta y una capucha”, después de lo cual ingresó a un vehículo junto a sus
hijos y llegó a un lugar donde cambiaron de motorizado para luego llegar hasta
la Academia Nacional de Policías. Todo el operativo fue acompañado por miembros
de esa institución.
Allí la esperaban Pumari y Camacho, luego llegaron Ortiz y
Arturo Murillo, y la noticia de que había “gente violenta” que buscaba una
“guerra civil” y que aparentemente ya se había enterado de que ella se
encontraba en ese lugar. Se dispersaron.
“Esa tarde, cuando estábamos en la Academia Nacional de
Policías, ante la desesperación me atrevo a llamar al comandante de las Fuerzas
Armadas (Williams) Carlos Kaliman Romero. Alguien me pasó su número de
teléfono, le pedí que ayude, que habían pedidos de la Policía que estaba siendo
rebasada, a ello me contestó groseramente: ‘cuando usted sea Presidenta va a
poder darme órdenes’, luego apagó su celular”, relata Añez.
Kaliman, un hombre muy cercano al expresidente Morales,
sugirió después su renuncia por presión de su alto mando y ahora es procesado
junto a la expresidenta por un presunto golpe de Estado, acusado, al igual que
ella, de terrorismo, sedición y conspiración. Se desconoce su paradero.
Añez prosigue su relato y cuenta que fue alojada, junto a
sus hijos, por una mujer policía que lloraba porque la violencia recrudecía y
no contaba con municiones para su defensa.
“Esa noche fue durísima, ya que me enteré de que en Trinidad
había amenazas de que iban a quemar mi casa, había mucho miedo, tuve que pedir
auxilio a la Policía de allá, mandaron patrullas, y también fue mi barrio que
cuidaron mi casa. Nos quedamos a dormir esa noche allí, esa noche hubo mucha
violencia en La Paz”, recuerda.
Ese día, grupos que
reclamaban el retorno de Morales quemaron y destrozaron oficinas de Tránsito, Radio Patrullas y de la
Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen. Vecinos de varias zonas de la ciudad
de La Paz levantaron barricadas para defenderse. En El Alto la situación era
igual y en Cochabamba los
movilizados rebasaron a las fuerzas del
orden y destruyeron, saquearon y quemaron nueve motocicletas y tres carros
patrulleros.
Pedido de ayuda
En su declaración, Añez dice que luego recibió una carta del
comandante de la Policía, Yuri Calderón, pidiendo ayuda, ante lo cual decidió
hacer una exhortación pública al comandante de las FFAA, no obstante a que poco
antes la había tratado mal.
Explica que para ello grabó un video en la misma casa de la
policía, improvisando un fondo con una bandera de Bolivia.
El video se encuentra
disponible en la web y en él Añez habla de la carta y pide a Kaliman “coordinar
con la Policía” porque “no queremos muertos en el país”. Le advierte que si
ello ocurre será su responsabilidad.
“Usted desde esta
mañana se está negando a coordinar con
la Policía , que desde la mañana está diciendo que sus funcionarios, su
personal en la calle, está siendo rebasado por las hordas delincuenciales que están
en la calle”, dice la entonces senadora.



