Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: miércoles 09 de junio de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Pese a que hay por lo
menos cinco informes, estudios o investigaciones sobre el caso, el Ministerio
de Justicia dice que la denuncia de supuesto fraude en las elecciones de 2019 nunca se apoyó en evidencias.
Esa cartera de Estado difundió un tuit, en el que aseguró
que “la denuncia política del inexistente ‘fraude monumental’ nunca se apoyó en
pruebas”. En ese mensaje, el Ministerio de Justicia también difundió los
sobreseimientos determinados por la Fiscalía a favor de exvocales electorales
de los nueve departamentos.
Legisladores de oposición lamentaron la postura de ese despacho y aseguraron que en el fondo se busca lavar
la imagen del expresidente Evo Morales.
El 4 de diciembre de 2019, la OEA presentó su informe final
denominado Análisis de Integridad Electoral Elecciones Generales en el Estado
Plurinacional de Bolivia, en el que concluyó que “las manipulaciones e
irregularidades señaladas no permiten tener certeza sobre el margen de victoria
del candidato (Evo) Morales sobre el candidato (Carlos) Mesa”.
El 20 de diciembre de 2019, la Misión Técnica de Expertas
Electorales de la Unión Europea presentó su informe en el que detectó
irregularidades en los comicios de octubre de ese año. En las páginas de su
reporte se reproducen las conclusiones
del informe de la auditoría de la OEA sobre
el sistema informático, la cadena de custodia, la legalidad de la
integridad de los formularios de resultados
y da cuenta, además, del análisis estadístico de los resultados finales,
que “mostró que el último 5% de los resultados tenía una tendencia
estadísticamente improbable en la ampliación de la diferencia hasta sobrepasar
el 10%”.
En noviembre de 2019, la empresa Ethical Hacking, que auditó
el proceso, emitió un informe al organismo electoral con 11 conclusiones sobre
todas las vulneraciones que sufrió el sistema de cómputo, como la violación de
la integridad de la base de datos y del software de las elecciones. Esa firma
concluyó que el proceso electoral “está viciado de nulidad”.
En septiembre 2020, el exprocurador José María Cabrera dio a
conocer que, cuando él estaba en funciones de máxima autoridad en la
Procuraduría, esa institución realizó una investigación sobre la supuesta
participación de mexicanos en el caso fraude.
“La Procuraduría General del Estado, a través de sus propias
indagaciones, a través de los requerimientos a Migración y una serie de
actuaciones, ha dado con la identidad específica de cada uno de estos
ciudadanos mexicanos, así como también instalaciones del Estado boliviano
específicamente del Ministerio de Educación, donde llevaron a cabo estas
actividades”, dijo entonces.
El quinto informe data de octubre de 2020 y es producto de
un estudio realizado por los expertos Robert C. Vackar y Diego Escobari, de las
universidades de Texas y Oklahoma de Estados Unidos, el cual se denomina Evo Morales y el fraude electoral en Bolivia:
Evidencia de un experimento natural y discontinuidad. En su momento, Escobari
declaró que el estudio “muestra evidencia de fraude antes de la caída del TREP
porque las actas con fraude de Argentina llegaron al principio (por la
diferencia de hora), con actas que registraban más votos para el MAS que el
número de votantes registrados”.
Alberto Astorga, diputado de Comunidad Ciudadana, dijo que no es de extrañar la postura del
Ministerio de Justicia porque responde al discurso del MAS y del expresidente
Evo Morales.
“La justicia está plenamente ligada al MAS; lo que ordena Evo Morales lo sigue el
Ministro de Justicia, quien utiliza a la
justicia como brazo represor del MAS. En
2019 han existido varios referentes que han constatado el fraude
escandaloso como la auditoría de la OEA;
y el mismo Evo Morales antes de
renunciar dijo que se anulaban las elecciones y el propio MAS en el Legislativo
anuló esas elecciones. Todo eso constata que hubo actos dolosos y un fraude
escandaloso”, afirmó.
En tanto, el jefe de bancada de Creemos en el Senado, Henry
Montero, observó el papel del ministro Lima y dijo que esa actitud responde
sólo a un afán de “congraciarse con la militancia del MAS y de lavar la imagen
de Evo Morales del fraude electoral” y continuar con esa narrativa de la
construcción de un “golpe de Estado”.



