Medio: El Día
Fecha de la publicación: viernes 28 de mayo de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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La detención del ex ministro de Gobierno, Arturo Murillo en Estados Unidos, le viene como anillo al dedo al régimen de Luis Arce, que no sólo intentará reforzar su tesis de “golpe de estado” y “gobierno de facto”, sino que también buscará deslegitimar todo el periodo de transición, los esfuerzos que se hicieron por pacificar el país y, lo que es peor, deslegitimar la lucha del pueblo contra el fraude, contra la dictadura y contra la degeneración del estado y de la democracia que propició Evo Morales durante 14 años.
Los representantes del gobierno de Arce se sienten triunfantes por un logro de la policía y de la justicia norteamericanas, pero no deben olvidar que ellos no son capaces de controlar dichas instancias, por lo tanto, tienen que ser prudentes a la hora de cantar victoria. A lo largo del proceso será posible conocer detalles de varios hechos de corrupción en los que se podría evidenciar la mano negra del MAS, que durante toda la gestión de Jeanine Añez no hizo más que boicotear y sembrar trampas. Eso precisamente ocurrió en el bullado caso de los respiradores y también está detrás de la compra de gases lacrimógenos, pues el contrato que ahora implica a Murillo llevaba varios años en vigencia.
Nadie puede negar los errores cometidos. Lamentablemente, la corrupción en Bolivia es un problema estructural. No existen los mecanismos de control suficientes, la clase política está acostumbrada a la arbitrariedad, la falta de profesionalismo en el sector público también afecta y, para colmo, tenemos un sistema judicial que actúa en connivencia con las prácticas anquilosadas desde el nacimiento de nuestra república. En ese sentido, no cabe más que exigir transparencia y sanción para todos aquellos que resulten responsables.
Lo que no puede hacer el gobierno de Arce es tratar de justificar la detención ilegal de Jeanine Añez, que sigue siendo abusiva y carente de sustento jurídico. El arresto de Murillo puede implicarla de alguna manera, pero eso se tendrá que demostrar a su debido tiempo y con la suficiente acumulación de pruebas, hecho que no sucede en este momento, pues el encarcelamiento de la ex mandataria obedece nada más que a una vendetta política que busca tapar el verdadero motivo de la huida de Evo Morales del país, que se fue acoquinado por las denuncias de fraude, los hechos de corrupción, el despilfarro y la impunidad.
El régimen de Arce tiene en segundo plano la lucha contra la pandemia, ha relegado a lo último la educación y, según él, con la economía ya no hay nada qué hacer, pues ya nos hemos recuperado por obra y gracia de un milagro. Su gobierno ha incrementado el gasto en propaganda, está enfocado en una sola cosa y es lavar la imagen del cocalero, quitarle sus estigmas de corrupto y protector del narcotráfico, sellar la narrativa del golpe de estado y echarle todo el fardo al periodo de transición. La gente no es tonta y sabe muy bien el papel que jugó Murillo, que no tiene nada que ver con la voluntad del pueblo de vivir en paz y democracia.
Lo que no puede hacer el gobierno de Arce es tratar de justificar la detención ilegal de Jeanine Añez, que sigue siendo abusiva y carente de sustento jurídico. El arresto de Murillo puede implicarla de alguna manera, pero eso se tendrá que demostrar a su debido tiempo y con la suficiente acumulación de pruebas, hecho que no sucede en este momento, pues el encarcelamiento de la ex mandataria obedece nada más que a una vendetta política.



