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Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: viernes 28 de mayo de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Luego de que se conociera la noticia de la detención en Estados Unidos del exministro Arturo Murillo, acusado por lavado de dinero y soborno, el Movimiento Al Socialismo (MAS) busca reforzar la teoría del “golpe de Estado” y rechazar las denuncias de persecución. Legisladores de oposición, el Conade y un constitucionalista afirman que no existe relación y que se deben diferenciar los momentos políticos.
“No hemos acusado a ningún exfuncionario de la era del golpismo de Jeanine Añez sin fundamento, el tiempo nos dio la razón. Estos golpistas entraron a la fuerza al Gobierno a robar”, manifestó el ministro de Obras Públicas, Édgar Montaño. Además, sostuvo que quienes apoyaron al gobierno de Añez deben “pedir disculpas”.
En la misma línea, Juan José Jáuregui, diputado del MAS, señaló: “Lo cierto en este momento es que los móviles del ‘golpe de Estado’ fueron móviles delincuenciales, para hacerse de la cosa pública para beneficio absolutamente particular”.
El legislador sostuvo que el proceso de contratación de la compra de gases lacrimógenos se inició 13 días después de la asunción de Añez como presidenta, el 25 de noviembre, e indicó que probablemente se presente una nueva proposición acusatoria contra la exmandataria.
El jefe de la bancada del MAS en el Senado, Luis Flores, manifestó que la detención de Murillo en Estados Unidos termina con las denuncias de que en Bolivia hay persecución política.
“Definitivamente aquí está dando el ejemplo de justicia Estados Unidos; no hay persecución, nadie está hablando de eso y se debe terminar con aquellos términos de los políticos bolivianos de persecución política. Aquí se debe investigar, porque el pueblo necesita saber lo que ha sucedido con muchos actos de corrupción”, señaló.
Desde Comunidad Ciudadana cuestionan que el oficialismo pretenda usar un hecho de corrupción para señalar que hubo un “golpe de Estado” y negar que hay persecución política. El asambleísta Miguel Roca subrayó que hasta el momento no hay ni una sola exautoridad del gobierno transitorio detenida por corrupción.
“Relacionar una detención por corrupción con un golpe de Estado equivaldría a decir que los masistas son hipergolpistas. Si algo ha caracterizado los 14 años del MAS es la corrupción con impunidad, con sojuzgamiento total del poder judicial (…), qué tiene que ver un acto de corrupción, con la persecución que hace el Gobierno a actores políticos y no políticos. ¿Acaso Añez no está detenida por algún acto de corrupción? Si fuera así le corresponde un juicio de responsabilidades, pero la metieron presa vulnerando el Estado de Derecho y todas sus garantías constitucionales”, expresó.
Por su parte, Manuel Morales, representante del Conade, afirmó también que no se puede relacionar el caso Murillo con un supuesto “golpe de Estado”, y agregó que esa detención no tapa las denuncias de persecución política en el país.
“A Murillo se lo investiga por un acto de corrupción en el ejercicio de sus funciones. La situación de la transición constitucional no tenía por objeto el beneficio personal de nadie, sólo dar cumplimiento a lo que disponía la Constitución en situación de crisis. Que lo detengan a Murillo no guarda relación con que la justicia ha perdido su independencia y está al servicio de los intereses represivos del Gobierno”, manifestó.
Morales recordó que en diferentes oportunidades el Conade se pronunció cuestionando al gobierno transitorio.
Por su parte, el constitucionalista Marco Baldivieso señaló que se deben diferenciar los momentos políticos en una primera instancia cuando se da la sucesión constitucional, ante el vacío de poder, y en otra, cuando se producen los hechos de corrupción. Señaló que no se puede ligar este último momento a que hubo un “golpe de Estado”.
“La transición constitucional fue una necesidad para preservar la continuidad del Estado de Derecho, nos quedamos descabezados. En el gobierno de Añez sí efectivamente existió mucha corrupción. Lamentablemente, en lugar de encargarse de encarar un verdadero proceso de transición, de asegurar las condiciones para enfrentar la pandemia y la crisis económica, mucha gente se dedicó a robarle al pueblo, pero nada tiene que ver la corrupción con que se justifique o no la existencia de un golpe de Estado. Son dos temas totalmente



