Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 27 de mayo de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Ejecutivo
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
Una de las palabras que probablemente define bien los
tiempos que vivimos es la “incertidumbre”, en todo aspecto de nuestras vidas
hoy manifestamos estar menos seguros que antes, si ya veníamos cargados de
escepticismo por la política y los políticos, la pandemia hizo detonar en
nosotros una sociedad tipo distópica que ve en el presente y en el mañana los
miedos más profundos que tenemos.
Por eso, el futuro no se nos antoja como algo prometedor y
sobre lo cual vale la pena arriesgar. Al contrario, se nos presenta como algo
que queremos en lo posible evitar, y esto nos lleva entonces a la idea de que
quizá nuestro refugio se encuentra en el pasado, en aquel momento en que nos
sentíamos de alguna forma cómodos y donde podíamos enfrentar el presente con
mejor instrumental que ahora.
Por eso las figuras en nuestra política que regresaron de
ese momento previo en el que sentíamos que estábamos bien, en parte pudieron
triunfar en elecciones. Lo pongo con dos ejemplos: Uno, Manfred Reyes Villa en
Cochabamba apelando constantemente al momento en el que era alcalde de esa
ciudad y que casi su denominativo fue la ciudad jardín, prometiendo a los
citadinos de esa urbe retornarlos a ese momento de seguridad y comodidad. Dos,
Luis Arce Catacora traduciendo en su discurso electoral el mensaje principal de
que es la garantía de la estabilidad económica que el país necesitaba luego de
una desastrosa gestión de Áñez.
Ese discurso de retorno a lo seguro en el caso del
presidente Arce le valió la posibilidad de que el centro político se volcara a
su favor y obtuviera ese cincuenta y cinco por ciento de apoyo electoral, o lo
que es lo mismo, así hizo épica en la política. Sin embargo, a seis meses de
gestión de gobierno era importante contar con un balance de la sensación de la
gente sobre la administración de esa épica, aquí es cuando nos encontramos con
la encuesta de Celag que tiene una pregunta central para debatir esto.
Ante la pregunta de: ¿Cuál de las siguientes palabras
describe mejor su sensación respecto a la situación actual del país?, las
respuestas que suman una valoración positiva entre esperanza y confianza tienen
el 35,4%; mientras que las que reúnen sensaciones negativas que van del enojo a
la angustia son el 27,3%. Pero también están para sorpresa nuestra las
sensaciones de indiferencia e incertidumbre, que suman el 35,8%, este último
dato es el que llama la atención porque se ubica justamente al centro de las
sensaciones y la hipótesis que me atrevo a lanzar es que son personas más cerca
de traducir su incertidumbre e indiferencia en aspectos negativos más que
positivos por las razones expuestas al inicio respecto del futuro.
Es decir, la épica político electoral con la que llegó al
poder el presidente Arce a seis meses de gestión lleva un desgaste de veinte
puntos cuantificables, que en términos cualitativos corre el riesgo de
transformarse en problemas efectivos de gobernabilidad en la calle con los
sectores sociales, y de descrédito cada vez más evidente con la opinión pública
por los evidentes problemas de política comunicacional que tienen y por los
retrocesos en las medidas que quieren tomar, de las que dicho sea de paso son
más que notorias al interior de su organización política últimamente porque no
pueden aprobar iniciativas de ley ni mucho menos lograr hacer nombrar
embajadores.



