Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 23 de mayo de 2021
Categoría: Autonomías
Subcategoría: Municipal
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El cambio de autoridades develó irregularidades al interior
del gobierno municipal cruceño. Una denuncia “de terror” hecha por el nuevo
secretario de administración y finanzas
señala que la Alcaldía de Santa
Cruz tenía al menos 800 funcionarios “fantasma” que recibían sueldos, pese a no
reportarse en el lugar de trabajo.
“Es de terror, más de 800 funcionarios no estaban
registrados ni siquiera en el padrón biométrico. Estaban ‘liberados’; es decir,
no marcaban ni de entrada ni de salida, así que no se sabe si trabajaron o no.
Recién aparecieron con sus sillas queriendo buscar dónde ubicarse. Es
impresionante. Son funcionarios por contrato, pero también por ítem. En algunas
reparticiones había más asesores que trabajadores. Por ejemplo, en Emacruz
(empresa municipal de basura) había como 10 abogados que nadie sabía para qué”,
revela Mario Centellas, secretario edil de administración y finanzas.
“Hemos pedido un informe detallado sobre este tema con los
nombres de estas personas que nunca fueron a trabajar. Había además
‘supernumerarios’, es decir, en una oficina donde tenía que haber dos
funcionarios había cinco, algunos de los cuales tenían la condición de
‘liberados’, o sea, no iban a trabajar”, señala el concejal Juan Carlos Medrano.
Esos funcionarios “fantasma” representaron aproximadamente
el 8% del total de 9.541 trabajadores que integraban la planilla de la anterior
gestión, que estuvo bajo la dirección del alcalde Percy Fernández y concluyó
con el interinato de Angélica Sosa. Según la información recabada por el equipo
de transición, dentro del municipio existían 3.213 funcionarios con ítem y
6.328 con contrato.
Secretarías en caos
Aún no ha transcurrido ni siquiera un mes desde el cambio
administrativo municipal y el polvo que ha levantado la acusación de
irregularidades parece alcanzar a todas las esquinas de la anterior gestión. La
pasada administración municipal cruceña
dejó de herencia al nuevo ejecutivo, 14 secretarías que muy pronto se reestructuraron
en 12.
La reingeniería organizativa apenas empezó. La idea es
optimizar recursos y “mantener sólo al
personal necesario”, señaló Centellas. Apunta al retiro de unas 1.700 personas en los siguientes días
para acabar con la “desorganización y las anomalías”.
“Todo está entreverado. Si usted ve la planilla de
administración y finanzas, los que dicen que están en realidad no aparecen.
Algunos están en otras secretarías y hay funcionarios de otras secretarías que
están aquí. Están ‘prestados’ por áreas y por subalcaldías. Aquí en mi
despacho, por ejemplo, hay 40 personas que nunca han trabajado. Por eso hemos
tomado la decisión de afrontar el tema de raíz. Vamos a borrar todos los ítems
y a crear los respondiendo a una lógica funcional”, explica el secretario,
encargado de velar por las finanzas del municipio.
“Cobraban con varias tarjetas”
Para el concejal Manuel Saavedra, el problema de desorden e
irregularidades de funcionarios tiene larga data. “En este momento los
fantasmas empiezan a aparecer. No todos, sí. Sólo esos que han aparecido con
sus sillas a buscar dónde trabajar. Pero este tema no es nuevo, hay que mirar
al menos los últimos cinco años de gestión. Se habla de funcionarios que tenían
decenas de tarjetas para ir a cobrar los sueldos a los cajeros automáticos. Se
estima que el gasto de esos 800 fantasmas está entre cuatro y seis millones de
bolivianos mensuales”, dice Saavedra.
Según el reporte de Centellas, los funcionarios que no se
reportaban en el trabajo estaban en todas las secretarías. “No hay ninguna que
se salve. Irregularidades en todas las áreas pero, además, en todos los cargos,
desde directores y asesores hasta subalternos. Hasta el control social aparecía
en planilla. La mayor cantidad de irregularidades las pillamos en recursos
humanos y en planificación”.
“Si sacamos cálculos,
800 funcionarios con un promedio de 700 dólares de sueldo, son 550 mil
dólares mensuales de daño al municipio. Es más de medio millón de dólares sólo
en estos 800 fantasmas”, asevera Medrano.
“Clanes familiares”
Para la concejala Lola Terrazas, urge encender las luces y
develar lo que ha sucedido realmente.
Por ello, hizo una petición de informe escrito para que se presente de manera
detallada la cantidad de funcionarios municipales entre 2015-2020, indicando
cargos y sueldos. Pero, además, se señale la asistencia de los últimos seis
meses de todo el personal.
“El personal que había en muchos de los cargos municipales
era un clan familiar. Parecía una agencia de empleo para familias. Estaba el hijo, el padre, el tío,
la cuñada… textualmente el secretario de desarrollo humano ha señalado que
encontró clanes familiares en la alcaldía. Es un tema indignante que tiene que
esclarecerse de manera urgente”, enfatiza Terrazas.
Percy Fernández fue
alcalde cruceño por 20 años; su gestión fue cerrada por Angélica
Sosa.
Exautoridades niegan acusación
Ante las acusaciones
de las nuevas autoridades, Página Siete buscó conocer la contraparte de algunos secretarios salientes,
pero hubo renuencia a referirse al tema.
La exsecretaria de administración y finanzas Sandra Velarde evitó dar una declaración alegando que ella
ya no es funcionaria pública. “Estoy en la práctica privada. Las nuevas autoridades
deben leer los reglamentos, todo está reglamentado. Si hubiese algo irregular,
que lo demuestren y que inicien las acciones correspondientes”, declara.
Asimismo, la exsecretaria de desarrollo humano Rossy Valencia señaló que son las nuevas autoridades las que
deben dar informes y denunciar si encuentran esas supuestas irregularidades.
“El 26 del mes pasado dejé el cargo. No tengo nada que
decir. Son los nuevos secretarios, en base a los informes de sus dependientes,
quienes tendrán que demostrar sus acusaciones e iniciar investigaciones si así lo
amerita. Ellos tienen la responsabilidad
de denunciar si encuentran irregularidades”, manifiesta Valencia.
Alcaldía endeudada
Según reportó el equipo que trabajó en la transición
municipal, la deuda recibida por el nuevo gobierno edil cruceño está cerca a
los 1.000 millones de bolivianos, monto que equivale a las deudas de las
comunas de las ciudades de La Paz (500 millones de bolivianos) y de Cochabamba
(500 millones de bolivianos).
Adicionalmente, quedaron varios meses impagos de servicios
básicos como luz, agua, transporte y teléfono, señala Centellas.
“Acabo de enterarme que a la CRE se le debe 21 millones de
bolivianos. La anterior alcaldesa salió a decir que se pagó la deuda, pero no
es cierto. Se debe a las cooperativas de agua desde el año pasado. Hasta
teléfono nos han cortado. ¿Qué ha priorizado la anterior gestión?”, cuestiona
el secretario.
La autorización para que el nuevo alcalde, Jhonny Fernández,
firme cheques recién se recibió el
miércoles. A partir de entonces, se empezó a cancelar adeudos. Hasta las puertas del gobierno
municipal llegó un sector de médicos, a quienes se les debía sueldos.
Protesta de médicos que
exigen pagos a la Alcaldía cruceña, la semana pasada.
“Ya sabemos que nos han robado. Ahora lo que falta saber es
cuánto, por eso estamos pidiendo auditorías externas. Los que se fueron lo
dejaron en toco”, manifiesta el concejal Saavedra, quien lidera el pedido de
una auditoría que inspeccione tres aspectos en su primera fase: la construcción
del BRT, el contrato con la empresa de basura y la inspección de recaudaciones;
y en su segunda: plan regulador, unidad de recursos humanos y el proyecto de
traslado de mercados
Para el concejal Medrano,
el anterior órgano legislativo no cumplió su rol de fiscalizar. “Se
perdió el rol del Concejo. Llamaba la atención que el alcalde Jhonny Fernández, en su momento como
concejal, no observó o no se dio cuenta de este tema que ahora salta. Hay que aclararlo, dar con los responsables y
hacer las medidas que correspondan”, dice.



