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Medio: Ahora el Pueblo
Fecha de la publicación: viernes 21 de mayo de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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Luego de la consolidación del golpe de Estado en 2019, Jeanine Añez, junto al expresidente del Comité Cívico y ahora gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, ingresó al Palacio Quemado con la Biblia en la mano y poco después la mostraron desde el palco, como si fuera garantía de una moral intachable.
No tardó mucho en que ese show se caiga y muestren su verdadera naturaleza. Ni bien Añez se posesionó, llamó a sus amigos y compañeros políticos cercanos, como Arturo Murillo, quien incluso parecía dirigir las decisiones desde la presidencia.
Se les dio poder a personajes como Yerko Núñez y se redistribuyeron cargos en todo el país a primos, familiares cercanos, hermanos, padres, amigos y más, mientras se utilizó a las instituciones del Estado para perseguir a quienes formaron parte de las filas del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Las irregularidades empezaron a ser de conocimiento público. Comenzó por la compra con sobreprecio de respiradores supuestamente destinados al tratamiento de emergencia para pacientes de gravedad con Covid, pero ni siquiera funcionaban ni lo hacen hasta ahora.
Luego empezó el saqueo a las empresas públicas como Entel, YPFB, BoA y otras, además de paralizar el trabajo de industrias claves como la de Bulo Bulo en Cochabamba o la del litio en Potosí, frenando la inversión pública estatal y generando un déficit económico que hoy el gobierno de Luis Arce trata de recomponer.
Luego de estas atrocidades, empezaron las investigaciones y después de mostrar con auditorías el daño que habían hecho los políticos de derecha, se empezó a convocarlos para que declaren, pero como todo ladrón confeso prefirieron huir y desde otros países aún tienen la osadía de decir que se trata de persecución política.
Solamente dos ejemplos: en el caso de Añez, detenida la madrugada del sábado 13 de marzo de 2021, fue imputada por los delitos de terrorismo, sedición y conspiración por los hechos de noviembre de 2019, a lo que recientemente se le sumó resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes, además de incumplimiento de deberes.
Como respuesta, desde la cárcel, ahora Añez, quien entró con la Biblia en la mano al Palacio Quemado, dice que recibe tratos inhumanos, cuando las propias reas que conviven con ella protestan por los beneficios que tiene.
Otro caso destacado, entre varios, es el de Murillo, quien fugó a Estados Unidos, desde donde se autocatalogó como perseguido del gobierno del MAS. Pesan contra este personaje delitos como el uso indebido de influencias, incumplimiento de deberes, coacción, impedir o estorbar el ejercicio de funciones y el delito más grave: complicidad en el tráfico de sustancias controladas.
En este último caso, luego de un informe de la UNODC, se descubrió que en uno de los operativos desapareció casi media tonelada de droga, pero aún se declara perseguido político. “Tenemos los mecanismos procesales para, a través de la Interpol, conocer la ubicación oficial de esta persona en el extranjero y posteriormente, una vez que tengamos la autorización jurisdiccional, solicitar su extradición para que pueda venir y prestar su declaración y asuma su defensa”, dijo al respecto el fiscal general del Estado, Juan Lanchipa, en contacto con la prensa.
La derecha dejó una huella nefasta que no puede ser borrada, sin embargo usa los medios de comunicación para tratar de denunciar persecución, cuando el país y sus habitantes ya están conscientes del daño que hizo a ésta y las siguientes generaciones.



