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Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: jueves 20 de mayo de 2021
Categoría: Organizaciones Políticas
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Desde diciembre de 2020, el expresidente Evo Morales culpó a
la derecha, al imperio o a los medios de
comunicación por sus propios desatinos. El exmandatario les atribuyó la culpa
sobre el silletazo, la idea de dedazo en las subnacionales, el pedido de
renovación en el MAS y la polémica sobre
sus recientes dichos.
El caso más reciente está relacionado con sus palabras del domingo, sobre que “en el oriente boliviano son pandilleros”.
Todo ocurrió cuando
Morales participó en el Encuentro
Departamental de la Juventud del MAS en Oruro, en el que aseguró: “Hay muchos
grupos, aparecen guevaristas, Marcelo
Quiroga; hay que fortalecer esos grupos,
deben ser todos unidos. Si no apoyamos, estos grupos van a ser pandilleros.
Seamos responsables, aquí no tenemos, en
el oriente boliviano son pandilleros”.
La declaración generó una ola de críticas contra el
exmandatario. Morales, por su parte, culpó a “algunos medios” porque -sostuvo- le tergiversaron.
“Es lamentable que
algunos medios tergiversen mis declaraciones para desprestigiarme. Siempre he
hablado de que el Estado debe generar políticas públicas de apoyo a los jóvenes
para evitar que se vinculen a pandillas como en algunos países”, tuiteó Morales.
La renovación
El 16 de mayo, Morales sostuvo que “la derecha” quiere
dividir el MAS con el discurso de renovación.
“Nos debe quedar claro que la derecha quiere dividirnos con el discurso
de la renovación, pero debemos estar unidos dando prioridad a la nueva
generación de patriotas, no vendepatrias; revolucionarios, no reformistas; antiimperialistas y no sólo humanistas”,
tuiteó.
Sin embargo, el pedido de renovación emergió de las
filas del partido azul, pero se escuchó con más fuerza desde que el MAS
perdió en el balotaje, el pasado 11 de abril.
Una de las voces que se expresaron en ese sentido fue
la de Álvaro Chuquimia, dirigente de las
juventudes del MAS de las 20 provincias del departamento de La Paz, quien el 16
de abril afirmó: “Hay dirigentes que se
creen dueños del partido. Hay dirigentes que no quieren soltar la silla. Y allí
está la Alcaldía de El Alto, la Alcaldía de La Paz, por culpa de esos
dirigentes (hemos perdido). Nosotros vamos a plantear que haya primero la
renovación de los dirigentes del instrumento político”.
El llamado
dedazo
Morales, el 25 de abril, sostuvo que la idea del dedazo -al
igual que el antievismo- proviene de la
derecha boliviana y del imperio, y que es la estrategia del “colonialismo
externo e interno para debilitar y dividir” al MAS.
No obstante, la idea, en el marco de las subnacionales, surgió de los
sectores del partido azul en el contexto de la elección de candidatos
del MAS. El 11 de diciembre de 2020 se escuchó la expresión “dedazo” en la
puerta del Centro Cultural de Colcapirhua, donde un grupo de militantes del MAS
protestaron contra la elección de candidatos en esa plaza electoral.
“Muera el dedazo”,
“Que sea orgánico”, “No estamos de acuerdo”
fueron los gritos de los descontentos frente a Morales, que estaba en la puerta de ese
recinto.
El MAS perdió las alcaldías de El Alto (La Paz), Cobija
(Pando) y Trinidad (Beni) frente a candidatos que fueron descartados por
la cúpula del partido azul, pese a que
contaban con respaldo de sectores sociales del MAS. El caso más emblemático es
el de El Alto, donde Eva Copa, que se presentó con la sigla Jallalla, ganó con
más del 60% de votos.
El silletazo
Morales culpó a “la derecha” del silletazo que sufrió el 14
de diciembre de 2020, cuando en un ampliado del MAS en Lauca Ñ (Cochabamba) en
el que se trataba la elección del candidato para gobernador de Santa Cruz, los
descontentso del partido azul arrojaron sillas, en cinco ocasiones, a la testera en la que estaba Morales junto
a precandidatos y dirigentes.
Una de esas sillas
llegó a la cabeza de Morales, mientras se escuchaban abucheos y gritos
de “¡fuera, fuera!”. Morales, a través de sus redes sociales, tuiteó esa misma
jornada: “Denunciamos que la derecha golpista trata de destruir la unidad del
MAS-IPSP, enviando infiltrados para generar violencia en nuestros ampliados que
tienen como objetivo la elección democrática y pública de nuestros candidatos
para los comicios subnacionales”.
Sin embargo, después se conoció que Tito Tardío, militante
del MAS, dirigente y exalcalde de
Lagunillas, lanzó la silla. “Por proteger al hermano Evo, yo arrojé la silla,
pero no fue con dirección al hermano Evo”, manifestó.



