Medio: El Deber
Fecha de la publicación: martes 18 de mayo de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Tribunal Constitucional Plurinacional
Dirección Web: Visitar Sitio Web
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El Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) declaró la
inconstitucionalidad de los procesos en rebeldía ante una acción de
inconstitucionalidad abstracta promovida por la exdiputada Norma Piérola, pero
ahora su presidente lo niega y, para evitar que se pueda ubicar el fallo en el
sitio web de ese tribunal, extrañamente su página aparece caída desde el
sábado.
Existe una sentencia constitucional del 11 de marzo de este
año, con el número 0012/2021, firmada por seis de los nueve magistrados del
TCP, que son el presidente Paul Franco, Gonzalo Hurtado, René Espada, Georgina
Amusquivar, Julia Cornejo y Petronilo Flores. Los magistrados Carlos Calderón y
Brígida Vargas tuvieron una posición disidente y Karem Gallardo se excusó.
El fallo incluso fue comentado por el ministro de Justicia,
Iván Lima, quien el 29 de marzo en un programa televisivo del diario La Razón
dijo: “El Tribunal Constitucional Plurinacional ha declarado inconstitucional
el juicio en rebeldía; ya no hay más juicio en rebeldía ni en ausencia”.
En esa ocasión, el ministro Lima incluso ahondó en detalles
y señaló que los exministros Arturo Murillo y Fernando López no podrían ser
juzgados y que para ello tendrían primero que ser extraditados.
Sin embargo, el 8 de mayo, el presidente del TCP, Paul
Franco, que firmó la referida Sentencia Constitucional, dijo en Sucre que no
existe tal fallo y que la demanda presentada seguía “en trámite”, y que por
tanto no sería oficial hasta que no se notifique a las partes interesadas.
Una vez que estalló el escándalo por las contradicciones del
más alto tribunal de constitucionalidad del país, llamativamente la página web
de esa institución apareció caída desde el sábado 15.
En Sucre todos los órganos de justicia con sede en esa
ciudad tenían sus páginas web funcionando normalmente, excepto la del TCP.
La exdiputada demandante denunció que el Gobierno quiere
cambiar el contenido de esa sentencia constitucional a través del ministro de
Justicia, Iván Lima.
También el expresidente Tuto Quiroga consideró muy grave que
el TCP, que es el guardián de la constitucionalidad en Bolivia, esté “fraguando
firmas o escondiendo sentencias mientras el Gobierno manipula y el Congreso
calla”.
En el siguiente capítulo de ese culebrón, el Ministerio de
Justicia salió en un comunicado oficial a precisar que la acción de
constitucionalidad abstracta referido a los juicios en rebeldía fue tramitada
por el Tribunal Constitucional, pero que no alcanzó los votos suficientes para
notificar a los interesados por las dos disidencias, y que eso hace que el caso
continúe en debate en el TCP.
Sin embargo, la misma sentencia del 11 de marzo y los
antecedentes que rodean al caso dan señales suficientes para entender que se
trata de una nueva acción de subordinación de la justicia, en este caso nada
menos que el Tribunal Constitucional Plurinacional, al Gobierno de Luis Arce
Catacora.
Lo grave del caso, además del ya conocido control político
de este Gobierno ante las instituciones de la “justicia” boliviana, a la que
habrá que comenzar a ponerle comillas, es que se estaría obrando de una manera
absolutamente deplorable con eso de cambiar fallos o fraguar firmas como
denunció el expresidente Tuto Quiroga. Cambiar una sentencia, esconder los
fallos haciendo caer la página web, volver sobre los pasos y acomodar las
sentencias al telefonazo del ministro de Justicia son hechos graves, demasiado
graves.



