Medio: El Deber
Fecha de la publicación: martes 18 de mayo de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Asamblea Legislativa Plurinacional
Dirección Web: Visitar Sitio Web
Lead
Contenido
El Movimiento Al Socialismo (MAS) puso en reversa el plan
para endurecer las sanciones a policías involucrados en amotinamientos como el que
se produjo en 2019, mientras aún se evalúa la lista de ascensos a general en
esa institución. El Gobierno quiere un alto mando de confianza.
El presidente de la Cámara de Diputados, Freddy Mamani,
anunció ayer que la “iniciativa”, presentada desde el oficialismo para ajustar
la Ley 101 del Régimen Disciplinario de la Policía Boliviana, “por el momento
no es ninguna prioridad”.
El diputado Anyelo Céspedes (MAS) anunció la pasada semana
una propuesta normativa para incluir la figura del motín en la lista de faltas
graves que pueda cometer un efectivo de la Policía, así como el endurecimiento
de las sanciones para estos casos.
Entonces, el legislador explicó que esta propuesta no podría
generar “susceptibilidades” en filas de la institución verde olivo y anticipó
que la intención era ajustar el artículo 14 de la Ley 101, donde si bien ya
está inscrito el “el amotinamiento, huelga o interrupción de servicio”, no se
incorporaron criterios relativos a la posibilidad de que esas protestas
“interrumpan el gobierno legalmente y democráticamente constituido”.
Según Céspedes, la propuesta gozaba de respaldo en su
partido, aunque debía vencer las etapas del tratamiento en el Legislativo.
Pero ayer, tras una semana de haberse iniciado del trámite
legal para tratar las modificaciones a la Ley 101, Mamani afirmó que el
anteproyecto era “una iniciativa” como la de cualquier legislador.
“No existe actualmente ninguna posibilidad de poder tratar
un proyecto de ley que pueda estar direccionado a sancionar a los hermanos y
hermanas policías en nuestro Estado plurinacional de Bolivia”, remarcó Mamani,
quien convocó a una rueda de prensa para referirse a este caso.
Mamani anunció que las sanciones deben estar enmarcadas en
la normativa propia de la Policía, así como de la Constitución.
Céspedes había iniciado el trámite tras la destitución de
Víctor Hugo Soria como presidente del Tribunal Disciplinario Superior de la
Policía, quien tenía la responsabilidad de juzgar a sus camaradas en el marco
de la Ley 101, por el motín que estalló cuando había una protesta nacional por
las irregularidades detectadas en la elección nacional de 2019.
Esa crisis política, agravada con la renuncia de Evo Morales
a la Presidencia, derivó en un proceso de transición que terminó con la
elección de Luis Arce a la Presidencia, pero con un Tribunal Electoral
totalmente distinto al que administró los comicios nacionales de octubre de
2019.
Hace cinco días, también fue removido de su cargo el fiscal
departamental Policial de La Paz, Justiniano Álvarez, quien estaba procesando
denuncias contra 10 de sus colegas. Ya contaba con cuatro imputaciones formales
contra dos uniformados, un suboficial y el coronel Iván Rojas, exdirector
nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), que estuvo
cerca a la gestión del exministro de Gobierno, Arturo Murillo, actualmente
requerido por la Justicia.
De hecho, el comandante general de la Policía, Jhonny
Aguilera, fue quien ordenó ambos cambios porque, según dijo, existen denuncias
sobre este caso. “No pueden ser juez y parte”, en estas investigaciones,
afirmó. Luego, precisó que ambos oficiales relevados de las pesquisas fueron
asignados a otras tareas.
Soria, junto con Aguilera, están en una lista de los 49
coroneles que pueden ser ascendidos, aunque el Senado aún no evalúo los
antecedentes de los uniformados. Según la normativa policial, se prevé el
ascenso de 16 generales.
“Nosotros estamos esperando en el caso particular de los
policías. Inmediatamente nos llega, lo vamos a poner en marcha”, declaró ayer
el senador Leonardo Loza, quien es parte de la Comisión de Seguridad del
Estado, Fuerzas Armadas y Policía Boliviana, que debe analizar la propuesta que
sea remitida por el presidente Luis Arce.
El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, reveló en
abril que los ascensos a generales en la Policía no iban a proceder hasta tanto
no exista el resultado de una investigación sobre 2019. Esto obligó a
reconfigurar las listas.
“Venimos de un golpe de Estado y necesariamente debemos
investigar a todos y cada uno de los policías para que los mejores hombres y
las mejores mujeres dentro de la institución policial puedan acceder a los
mejores cargos”, afirmó la autoridad.
En una lista inicial que la Policía propuso al Ejecutivo,
pero que ya fue descartada para los respectivos ascensos a general, figuraba el
nombre del coronel Víctor Hugo Soria, recientemente destituido del Tribunal
Disciplinario Superior, así como el coronel Iván Rojas, quien salió de la
nómina de postulantes porque fue juzgado por deserción, pues abandonó las filas
tras ser acusado en grado de complicidad por la destrucción de la libreta
militar del expresidente Evo Morales, cuando se preparaban las inscripciones
para candidatos en la elección nacional de octubre de 2020.
Aguilera, por su lado, egresó en 1989 de la Academia
Nacional de Policía y, con más de 30 años de servicio, está en el grupo de oficiales
que se jubilarán, a menos que sean ascendidos al grado de general, según
comentó un oficial de esa promoción en contacto con el diario EL DEBER. “Los
ascensos están demorados, muchos coroneles queremos que está orden se emita
pronto para que podamos jubilarnos con la satisfacción del deber cumplido. La
investigación disciplinaria ha demorado y está causando tensiones, incluso para
el coronel Aguilera”, afirmó.
Señaló que al interior de su institución se está haciendo
una nueva calificación, pero “hubo mucha susceptibilidad cuando se anunciaron
los cambios en la Ley 101”, complementó.
En este escenario, Aguilera presentó una denuncia contra su
camarada Jorge Campos, exdirector de la Interpol, quien lo mencionó en un
informe sobre una supuesta participación en un caso de narcotráfico que
protagonizó Jesús Einar Lima Lobo, que fue requerido por la justicia de Brasil.
“Ese informe no existe; se lo ha fraguado, provocando un
perjuicio en este innoble momento de ascensos a los generales y genera competencia
desleal”, afirmó el comandante de la Policía.
Investigación
Entretanto, el Comando General de la Policía retomó las
pesquisas sobre la crisis de 2019. En el caso de La Paz ya existe una
instrucción para que se remitan las listas de los uniformados que estuvieron de
servicio entre el 6 y 13 de noviembre de 2019.
El instructivo, divulgado ayer pero con fecha 13 de mayo, es
específico pues pide detalles de las actividades policiales cuando estuvo en La
Paz Luis Fernando Camacho. Ese 6 de noviembre, el exlíder cívico pidió la
renuncia de Morales. El requerimiento también espera información precisa sobre
el estallido del motín y las acciones que presuntamente impidieron que la
expresidenta del Senado Adriana Salvatierra llegue a la sede de la Asamblea Legislativa.
Desde Comunidad Ciudadana (CC) señalaron ayer que existe un
plan para “borrar las responsabilidades de Evo Morales, que dejó el país sumido
en un vacío de poder”. El jefe de bancada de esa alianza, el diputado Carlos
Alarcón, afirmó que como respuesta a la intención del MAS para endurecer la
normativa disciplinaria de la Policía se planteara un proyecto de ley que
buscará sancionar a los gobernantes que intenten desconocer la voluntad del
elector, como pasó con los resultados del referéndum del 21 de febrero de 2021.
El proyecto presentado tiene seis artículos entre los que se
destaca la pérdida de legalidad y legitimidad en contra de las personas que
vulneren los principios democráticos del país.
El presidente de la Cámara de Diputados, Freddy Mamani, minimizó
el alcance de la iniciativa. El MAS, aunque no tiene dos tercios, controla la
decisión en la Asamblea Legislativa.



