Medio: Página Siete
Fecha de la publicación: domingo 16 de mayo de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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Cinco indicadores muestran que el aparato estatal opera para
limpiar la imagen del expresidente Evo Morales, tanto a nivel nacional como
internacional. Expertos en análisis político y la oposición coinciden en que
esas señales revelan que el oficialismo busca imponer la retórica de que en
2019 hubo un “golpe de Estado”, y apuntalar la imagen de Morales. En tanto que
desde el Ejecutivo indican que debían “poner las cosas en orden, porque se
encontró un país caótico”.
Los indicadores están relacionados con el rol de la Procuraduría General del Estado
(PGE), del sistema judicial, del Ministerio Público, de las cámaras
de la Asamblea Legislativa Plurinacional
(ALP) y del Ejecutivo.
Informe a NNUU
El 12 de noviembre de 2020, el presidente Luis Arce
posesionó a Wilfredo Chávez -quien fue
abogado de Morales- como procurador
general del Estado. A fines de abril de este año, la PGE remitió un informe a
la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos (Oacnudh) sobre los hechos de
2019.
En el documento, la PGE concluye que “a raíz de los
conflictos postelectorales, Bolivia sufrió la ruptura del orden constitucional
como consecuencia de un golpe de Estado perpetrado por dirigentes cívicos,
policías, militares, grupos parapoliciales”.
En el reporte también señala
que el entonces vicepresidente Álvaro García Linera fue “forzado” a
presentar su renuncia, situación que “no
sucedió”, y que no “existe registro
alguno” de las renuncias de los entonces presidentes del Senado y de Diputados,
Adriana Salvatierra y Víctor Borda, respectivamente.
Anuncio de embajador
El segundo indicador es el anuncio que se hizo desde el MAS,
el 3 de mayo, de que Héctor Arce,
exministro de Justicia e integrante del entorno de Morales, sería designado
como embajador de Bolivia ante la
Organización de Estados Americanos
(OEA).
Un día después, el vocero presidencial, Jorge Richter,
sostuvo que Arce como embajador ante ese organismo se encargará de que el
secretario general de esa institución, Luis Almagro, responda por los hechos de
2019. “El señor Héctor Arce tiene una formación jurídica importante que va a
permitir también, mirando a los ojos, esto de manera simbólica, a quien fue uno
de los principales articuladores, hablamos del señor Almagro”, explicó Richter
en una entrevista con Bolivisión.
No obstante, el viernes, el senador Félix Ajpi (MAS) aclaró
que el tema aún se analiza en la Comisión de Política Internacional, después
de que el presidente Luis Arce pidiera
al Senado que apruebe el
nombramiento.
El sistema judicial
El tercer indicador está relacionado con el rol de la justicia. El 26 de octubre de
2020 el juez primero de Instrucción en lo Penal, Román Castro, decidió dejar
sin efecto la imputación y la orden de aprehensión que pesaba contra Morales
por el llamado “caso audio”, pese a que incluso hay un peritaje internacional,
realizado por el Cuerpo Técnico de Investigación del Ministerio Público de
Colombia, que concluyó que hay una “alta probabilidad” de que la voz del
registro sea de Morales.
A fines de 2020, luego de que el MAS asumiera nuevamente el
poder, la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, a petición de la defensa
de Morales, se declaró competente para tratar el caso. Fue en
ese contexto que el 6 de mayo el presidente de ese tribunal informó que la
causa está en la ALP, donde el MAS tiene mayoría.
La pasada semana, el diputado Juanito Angulo (MAS) anticipó
que “en su momento se analizará”, pero desde luego “se rechaza todo proceso
contra el expresidente”. La Ley 44 establece que si después de dos votaciones
no se cuenta con los votos requeridos, se rechazará la autorización de
juzgamiento y se archivarán los obrados.
Caso “golpe” en la
Fiscalía
El cuarto indicador es el rol del Ministerio Público en torno al caso “golpe”. El 27 de noviembre de 2020, la
exdiputada Lidia Patty (MAS) interpuso ante la Fiscalía una demanda por el caso
“golpe de Estado” y acusó a Luis Fernando Camacho, a su padre José Luis
Camacho, al excomandante de las Fuerzas Armadas
Williams Kaliman y al excomandante de la Policía Yuri Calderón de “conspiración y
desestabilización” contra el gobierno de Morales.
En marzo de 2021, Patty amplió la denuncia contra la
expresidenta Añez. El 13 de marzo, por orden de la Fiscalía, Añez fue
aprehendida por el caso “golpe de Estado”. No obstante, juristas sostuvieron
que la única vía legal y constitucional para procesar a Añez es a través de un
juicio de responsabilidades, por ser exmandataria.
El 11 de mayo, el Ministerio Público aceptó otra demanda
contra Añez, interpuesta por Andrónico
Rodríguez (MAS), presidente del Senado, por la presunta asunción ilegal al
cargo y prolongación ilegal de funciones.
Declaraciones
camarales
El quinto indicador es el rol de la ALP. El 17 de marzo, el
Senado aprobó una declaración camaral en rechazo a la supuesta “injerencia” e “intromisión directa”
del secretario general de la OEA, Luis Almagro, que pidió, entre otros
detalles, conformar “una comisión internacional para la investigación de casos
de corrupción desde el último período de gobierno del expresidente Evo Morales
hasta la actualidad, incluyendo obviamente el período del gobierno de
transición”.
Por otro lado, el 27 de abril, la Cámara de Diputados aprobó
una resolución de rechazo al supuesto
intento de injerencia de europarlamentarios, luego de que, el 29 de abril, el
Parlamento Europeo aprobara una resolución en la que sostiene que Añez,
conforme a la Constitución, cumplió con
su deber de llenar el vacío presidencial que provocó la renuncia del entonces
presidente Morales, el 10 de noviembre de 2019. En ese contexto, esa entidad
legislativa pidió la liberación de la exmandataria.
El 5 de mayo, el Senado aprobó otra declaración “en rechazo contundente y categórico a la
acción intervencionista e injerencista del Parlamento Europeo”.
Para Roberto de la Cruz, abogado aymara y exejecutivo de la
COR El Alto, el aparato del Estado está
cada vez más en función del expresidente Morales. “A la fecha existe en el
poder un trío de hombres a la cabeza de Wilfredo Chávez, Andrónico Rodríguez y
Héctor Arce, que buscan entregar nuevamente el poder a Morales, un hombre
completamente hambriento por el poder”, afirmó De la Cruz a Página Siete.
El analista Rafael Archondo afirma que la narrativa del
“golpe de Estado” apareció después de
que Luis Arce juró como presidente de Bolivia y fue habilitada a
destiempo. “La prueba de ello es que el libro que escribió Evo Morales en
Buenos Aires no concuerda con este discurso y más bien el libro ha servido para
rechazar la idea del golpe”.
El objetivo de esta retórica –según Archondo– es posicionar
la imagen de Morales “y de la vieja
guardia” en referencia a que muchos exministros de Morales estén en cargos
diplomáticos que llevan al exterior la retórica del “golpe”.
Desde el Ejecutivo, Jorge Silva, exdiputado y actual
viceministro de Defensa del Consumidor, sostuvo que en 2019, se produjo “un
golpe de Estado”, tras lo cual los administradores de justicia “se cambiaron de
camiseta”, iniciando procesos contra las exautoridades del gobierno de
Morales; sin embargo, con las elecciones
del 18 de octubre y la victoria de Arce, Bolivia salió de esa crisis política.
“Terminó el proceso electoral, gana el MAS y obviamente
teníamos que poner las cosas en orden porque se encontró un país caótico (…),
se asumió la responsabilidad de no venganza sino justicia y abrir estas
investigaciones para esclarecer quiénes fueron los verdaderos autores del golpe
de Estado”, afirmó Silva.
Para el exdiputado Gonzalo Barrientos, los cinco indicadores
son parte de una estrategia del MAS, que en el marco de una “excesiva sed de
venganza” busca reposicionar la imagen de Morales, que busca volver el poder.
“Este Gobierno está al servicio de intereses personales,
partidarios y políticos de Evo Morales y de su entorno, vulnerándose todos los
derechos constitucionales y derechos humanos (…). Estamos bajo un régimen que
encarcela a los opositores con la mentira de un supuesto golpe”, afirmó
Barrientos.
La Procuraduría General del Estado
El presidente Luis Arce nombró al exabogado de Evo Morales, Wilfredo
Chávez, como procurador general del
Estado. A fines de abril, la Procuraduría remitió un informe a
la Oacnudh, en el que establece que
“Bolivia sufrió la ruptura del orden constitucional como consecuencia de
un golpe de Estado”.
Embajada de Bolivia ante
OEA
Héctor Arce,
exministro de Justicia, del entorno de Morales, se perfila como embajador de Bolivia ante la
OEA. El presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, adelantó que su rol será “esclarecer los
hechos de noviembre de 2019”. El senador Félix Ajpi (MAS) dijo el viernes que la designación aún no es
oficial.
Órgano Judicial
Después de la victoria del MAS en 2020, el sistema judicial
dejó sin efecto la orden de aprehensión e imputación que pesaba en contra de
Evo Morales por el llamado caso audio. La justicia también archivó los procesos
contra sus exministros, dirigentes y otros funcionarios de su gobierno.
Ministerio Público
El Ministerio Público admitió la demanda en contra la
expresidenta Jeanine Añez sobre el supuesto caso “golpe de Estado”, causa que
se ventila por la justicia ordinaria, pese a que, según los expertos, a la
exmandataria le correspondería un juicio
de responsabilidades. Añez está detenida desde marzo.
Asamblea Legislativa
Las cámaras Alta y Baja de la Asamblea Legislativa, entre marzo y mayo, aprobaron por lo menos
tres declaraciones camarales rechazando la “injerencia” y la “acción
intervencionista”, de Luis Almagro, secretario general de la OEA, y del Parlamento Europeo que pidieron liberar a
la expresidenta Añez.
Punto de vista
Roger Cortez
Investigador social
“El objetivo es
proyectar la imagen de un candidato salvador”
Luis Arce ha tratado de adaptarse lo mejor posible a las
órdenes y requerimientos de la campaña electoral de Juan Evo Morales, que ya ha empezado, y que se resume en estos
cinco indicadores. Primero que todo, tratar de imponer la idea de que Morales
Ayma fue víctima de una conspiración y de un golpe, y utiliza a sus
funcionarios, a sus leales, para fomentar una idea, que no tiene asidero en los
hechos, en la realidad, en los documentos, en los videos, en todos los
elementos actuales.
Trata de hablar de un golpe ficticio y se olvida del golpe
fundamental, el que él (Evo Morales) ordenó a sus funcionarios del Tribunal
Constitucional, que para habilitarlo como candidato han declarado
inconstitucionales a varios artículos de
la Constitución Política del Estado.
La tesis de que existió otro golpe, que él tuvo que huir
contra su voluntad. Uno de sus funcionarios incluso ha llegado a decir que las
renuncias en cascada de quienes deberían ocupar su lugar no se han producido y
no sorprendería que pronto nos presenten fotos del exvicepresidente, de los
expresidentes del Senado y Diputados, encadenados y capturados por patrullas
militares. Todo esto tiende a hacer olvidar la omisión del presidente y
vicepresidente de 2019 que huyeron hacia México.
Aunque en este momento no creo que el señor Evo Morales esté
empeñado en acortar el mandato del señor Arce, el resultado de su campaña, con
todos los componentes que usted menciona, es la causa más probable que puede
llegar a alterar una gestión ya inmóvil, paralizada y que se enreda a cada paso
por el lanzamiento de esta campaña en favor de Morales, que moviliza
ciertamente a gran parte del aparato del Estado, comenzando con la cabeza del
Ejecutivo y terminando con todo el sistema judicial, el Ministerio Público y
aquel a quien Morales y sus estrategas
electorales llamen para dar fuelle, fuerza e impulso a esta prematura campaña
por un Evo que quiere reaparecer en la escena política como salvador del país,
del conjunto de problemas que nos ha dejado y que han empeorado por la enfermedad,
la contracción económica y sus consecuencias.
El objetivo es proyectar la imagen de un candidato salvador
y esto tiende en los hechos, más allá de los deseos y los planes, tiende a
acortar el período constitucional del actual Gobierno por su inmovilidad, por
su incapacidad y no necesariamente puede ser
un referendo revocatorio, se puede dar algún tipo de elección adelantada
ante la incapacidad, ineptitud y la parálisis de un gobierno.
Ahora, es difícil imaginar en Bolivia las circunstancias
precisas en que puede producirse una situación de esta naturaleza. Pregúntele
sino al señor Morales Ayma si se soñó en algún momento, incluso una semana
antes de su escapatoria, que tal cosa
podía ocurrir.



