Medio: El Deber
Fecha de la publicación: miércoles 05 de mayo de 2021
Categoría: Procesos electorales
Subcategoría: Elecciones subnacionales
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Este 3 de mayo se ha producido el cambio de autoridades municipales
y departamentales en todo el país, evento que tiene los siguientes antecedentes
y significados.
El partido oficialista ganó la elección en 240 municipios
que concentran menos del 30% de la población- y obtuvo concejales o
asambleístas en los 9 departamentos. Sin embargo, ganó solo 3 gobernaciones, lo
cual significó la derrota y el descrédito de su jefe de campaña, que había
ofrecido ganar al menos 7. En las cuatro gobernaciones donde la elección se
definió en segunda vuelta, el MAS obtuvo mayoría relativa; esto, unido a la
forma como se eligen los asambleístas departamentales, le ha dado una presencia
muy amplia en dichas asambleas, lo cual complicará la gobernabilidad en los 6
departamentos que han quedado en manos de autoridades no oficialistas. Lo mismo
puede ocurrir, habida cuenta de las prácticas prebendales o judiciales de las
que el MAS ha hecho gala en el pasado, en las siete grandes ciudades, así como
en otras menores, ganadas por alcaldes/as opositore/as. Un dato adicional a
considerar es que, entre estos últimos, hay autoridades que, hasta poco antes
de inscribir sus candidaturas con otra sigla, fueron militantes del MAS -siendo
Eva Copa, alcaldesa de El Alto, la figura más relevante- y que pueden
convertirse en eslabones débiles de la “cadena” opositora.
Además de la composición descrita, la situación financiera
que enfrentarán las flamantes administraciones será muy compleja, no solo
porque todavía tendrán que lidiar con el flagelo del COVID y por el estado en
el que se encuentra el erario público, sino también porque, a juzgar por lo que
ha ocurrido en el pasado y las actitudes que viene mostrando el Presidente
aparente, el gobierno central se esmerará en recortar lo más posible los
ingresos que recibirán las entidades autónomas y seguirá demorando el pacto
fiscal, con el consiguiente cercenamiento de dicha calidad.
En el marco de las múltiples crisis que sufre nuestro país
al menos desde 2019, los gobernadores y alcaldes/as de oposición tienen, no
solo el desafío, sino la OBLIGACIÓN, de gobernar con equipos que garanticen
inteligencia, profesionalismo, creatividad, amplitud, eficiencia y honestidad a
toda prueba. Hay que recordar las consecuencias políticas que ha tenido el
gobierno de la ex - Presidente Jeanine Añez, cuyo mayor error fue escuchar los
cantos, no de sirenas, sino de tiburones –algunos fugados rápidamente- que la
llevaron postularse a la Presidencia. Los graves daños a la institucionalidad
del país y sobre todo la corrupción y el autoritarismo que lo marcó,
ejemplifican lo que puede ocurrir con administraciones departamentales o
municipales que no cumplan con las cualidades que demanda la población que los
ha elegido: el descrédito de la oposición y el consiguiente aumento del apoyo
al MAS, revirtiendo el duro golpe que recibió en las elecciones del 7 de marzo
de este año.



