Medio: El Deber
Fecha de la publicación: jueves 06 de mayo de 2021
Categoría: Órganos del poder público
Subcategoría: Órgano Judicial
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La opinión pública sobre la justicia boliviana tiene una
valoración negativa de las instituciones y las autoridades administradoras de
justicia (jueces, fiscales y policías), la ciudadanía mayoritariamente duda de
la independencia de los fallos de los administradores y de que hagan su trabajo
libre de presiones e interferencias políticas; donde la justicia es una
mercancía susceptible de compraventa y los administradores la subastan al mejor
postor. Desde hace 39 años, a partir de la reapertura democrática boliviana
-1982-, la justicia es un problema irresuelto. La clase política prometió y
termino engañándonos, con rimbombantes mejoras.
Como si no bastara la desaprobación patria, el Parlamento
Europeo y tres organismos internacionales “recomendaron” a Bolivia realizar una
reforma judicial. La Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los
Derechos Humanos y Human Rights Watch también los recomendaron, en 2020.
El Parlamento Europeo instó a Bolivia a que emprenda sin
demora cambios estructurales y reformas en el sistema judicial, en particular
con respecto a su composición, con el fin de garantizar juicios justos y
creíbles, la imparcialidad y la tutela judicial efectiva. También pidió que
“modifique los artículos del Código Penal sobre los delitos de sedición y
terrorismo, que incluyen definiciones demasiado amplias del terrorismo, lo que
da lugar a posibles violaciones de los principios de legalidad y
proporcionalidad.
El 24 de agosto de 2020, la Oficina de la Alta Comisionada
de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) publicó un informe sobre
la situación de los derechos humanos tras las elecciones generales del 20 de
octubre de 2019 en Bolivia, en el que, entre otros detalles, también
“recomendó” reformar la justicia, indicando al Estado nacional desarrollar una
progresiva reforma estructural al sistema de justicia, en particular para
asegurar su independencia y el respeto al debido proceso.
Esta reforma debería incluir un diagnóstico profundo del
sistema de justicia penal; revisar el proceso de selección de jueces, fiscales
y fiscal general y adoptar una ley sobre la carrera judicial.
Además, que “asegure que la detención preventiva se aplique
de manera excepcional, por el menor tiempo posible, y como un último recurso” y
“revisar la legislación penal para eliminar las definiciones ambiguas de
aquellos delitos, que puedan facilitar la aplicación arbitraria y discrecional
de la ley.
El 12 de septiembre de 2020, Human Rights Watch (HRW)
publicó el informe La justicia como arma: Persecución Política en Bolivia. En
ese documento, esa organización sobre Derechos Humanos, de igual manera,
“recomendó” reformar la justicia para garantizar su independencia, comenzando
por abrir un proceso público participativo que promueva e incluya las
perspectivas de todos los partidos políticos, de miembros de la sociedad civil
y de organizaciones que trabajen en la reforma del sistema de justicia, así
como de expertos internacionales en la materia.
El actual Gobierno determinó una comisión de notables para
impulsar la transformación judicial a la cabeza del letrado Eduardo Rodríguez
Veltzé, expresidente de la República y expresidente del Tribunal Supremo de
Justicia. Sim embargo, al poco tiempo de implementar dicha comisión, en fecha
08/02/2021, este y otro letrado, renunciaron a la comisión; a decir del
ministro de Justicia, renunciaron porque “no se está acompañado esta necesidad
del pueblo boliviano, de los resultados en tiempos. Han pasado dos meses y no
hemos dado resultados; y, que la reforma de la justicia debe ser por la vía
constitucional, de reforma constitucional.
El ministro Lima y ante dicho abandono que significó el
certificado de defunción de la pretendida transformación judicial,
gaznápiramente, dijo que “la idea es ampliar, darle una visión plurinacional y
un 50% de mujeres es el compromiso del ministro y estamos trabajando en la
ampliación de esta comisión con un mayor pluralismo”.
Desde la aciaga expiración de la señalada comisión, a la
fecha, nunca más se informó a la población de cualquier trabajo de esta; peor
aún, cuando los citados organismos internacionales (entre los que la Unión
Europea financian $us 281 millones, repartidos, entre ellos, justicia con € 20
millones) de donde, ya va tarde la reforma judicial boliviana; misma que de
materializarse no debe ser acorde a los intereses del partido de gobierno, sino
conforme con los designios de la población boliviana.



