Medio: El Día
Fecha de la publicación: miércoles 05 de mayo de 2021
Categoría: Debate sobre las democracias
Subcategoría: Repostulación presidencial / 21F
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El gobierno de Luis Arce está empecinado en imponer la narrativa del “golpe de estado” y para ello ha decidido nombrar a un “peso pesado” del “evismo” como embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), un escenario muy difícil para el régimen boliviano, pues allí ya lo tienen muy bien fichado por fraudulento, enemigo de la democracia, perseguidor y violador de las leyes y la Constitución.
Aunque digan que la diplomacia no sirve para nada, que las resoluciones de los organismos internacionales no tienen peso o que las sanciones que puedan emanar en las instancias multilaterales, no surten efecto, no cabe duda que mover una ficha como Héctor Arce Zaconeta es una reacción enérgica a las distintas manifestaciones surgidas a raíz de la detención de la ex presidenta Jeanine Añez, un fardo cada vez más difícil de cargar para el gobierno nacional.
No sólo la OEA tiene claro lo que sucedió en el país en el 2019 y lo ha denunciado con claridad en los últimos meses, sino también los gobiernos de Estados Unidos, Brasil y muchos otros que gravitan con peso específico en el contexto internacional y que miran con preocupación cómo se ha deteriorado la democracia en Bolivia y cómo ha caído nuevamente en el grave y patológico riesgo de la inestabilidad y la amenaza de la dictadura que todavía está latente, pues todos ven cómo Evo Morales se yergue amenazante contra la institucionalidad y su presencia se vuelve desestabilizadora.
La respuesta más contundente contra la arremetida autoritaria de Arce se ha producido recientemente en el Parlamento Europeo, donde han demostrado que hacen un seguimiento muy cercano a lo que sucede en Bolivia. Recordemos que la Unión Europea fue garante de la transición constitucional en noviembre de 2019 y ellos mejor que nadie saben que no hubo golpe de estado y están tan convencidos como la OEA que todo sucedido fue producto del fraude cometido por Evo Morales, pues ellos lo confirmaron a través de una auditoría, que además fue refrendada por las naciones del viejo continente.
El pedido del organismo europeo ha sido muy claro. Les preocupa que la inestabilidad pueda reinstalarse en Bolivia, un país que arrastra este problema desde su nacimiento. En este momento existe mucha sensibilidad en el mundo, porque la democracia se ha deteriorado producto de la pandemia. Han vuelto a aflorar las pulsiones autoritarias en todas direcciones y si no se hace algo, habremos ingresado en una espiral sumamente riesgosa para el progreso que necesita experimentar el estado de derecho.
Arce tiene que aceptar que su gobierno está en la mira de todos, tal como ocurre con el régimen de Bolsonaro, el de Putin, Maduro, Bukele, Birmania, Corea del Norte, Alberto Fernández y muchos otros que han deteriorado la situación de sus países y que han merecido duras sanciones de diferentes instancias. Estamos a un paso de correr el mismo destino.
Arce tiene que aceptar que su gobierno está en la mira de todos, tal como ocurre con el régimen de Bolsonaro, el de Putin, Maduro, Bukele, Birmania, Corea del Norte, Alberto Fernández y muchos otros que han deteriorado la situación de sus países y que han merecido duras sanciones de diferentes instancias. Estamos a un paso de correr el mismo destino.



